Nacido en Ecija, España, el 28 de noviembre de 1666, vino a Guatemala el 4 de febrero de 1688, y falleció aquí mismo en 1729 o 1730. Religioso dominico, su hacer como lingüista y cronista lo coloca en lugar prominente dentro de la historia colonial. Desde luego, su nombre cobró renombre universal con el hallazgo del Popol Vuh, cuyo manuscrito encontró mientras fungía como párroco de Chichicastenango, entre 1701 y 1703. Es autor del Tesoro de las tres lenguas cakchiquel, quiché y tzutuhil; de un Confesionario de las mismas lenguas: de un Catecismo de los indios; de El párroco perfecto, guía de pastoral indígena. Todas estas obras muestran el conocimiento de Ximénez respecto de las lenguas autóctonas.
Por aparte, sus obras biográficas, históricas y apologéticas: Disertación histórica, tratado de los ladrillo, respuesta a algunos cargos, vida de los PP. Del Yermo, relación historial de todos los sucesos en el tiempo que estuvo en Guatemala el Visitador, señor Licenciado Francisco Gómez de la Madrid, Historia del Beatereo de Santa Rosa, Apologética en que se demuestra que los dominicos fueron los primeros religiosos de Guatemala.
Pero sobresalen, desde luego, la Historia Natural del Reyno de Guatemala y la Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala. Aquella, valiosa por los datos de primera mano sobre aspectos de botánica y geografía. La segunda, resultado de indagaciones en los archivos de la ciudad y del conocimiento de obras históricas y teológicas sobre las tierras novohispanas. Buena parte del mérito de la obra debe reconocerse al encargo recibido por Ximénez, de parte de sus superiores, para ordenar los archivos del convento de Santo Domingo, de la ciudad de Guatemala.














