Posteado por: diariodelgallo | marzo 23, 2010

DOMINGO ESTRADA (biografía parte I)

En Amatitlán, Guatemala, nació Domingo Estrada, el 21 de diciembre de 1855.  Murió de tuberculosis en París, el 10 de agosto de 1901.  Fue sepultado en el cementerio de Passy de aquella localidad.  Hijo de Arcadio Estrada y de Rafaela Villacorta.  Obtuvo el grado de bachiller en filosofía, poco tiempo después de la Revolución de 1871.  También fue bachiller en derecho civil.  Continuó sus estudios en la Universidad de Guatemala de donde egresó ya Abogado el 4 de agosto de 1877.

La formación académica de Estrada coincidió con las reformas de Justo Rufino Barrios, las que llegaron a la Universidad, momentos en los que se extinguía la Ponticia Universidad de San Carlos y se creaba la Universidad de Guatemala.  Además, durante todos estos años el Alma Mater se vio alimentada por la filosofía positivista.  Domingo Estrada, de todas maneras, tenía herencias de su padre –educado en época de la Ilustración-  cuyo pensamiento liberal, anticlerical y su tendencia hacia el progreso material y científico era firme.

Algunos datos biográficos del poeta fue posible encontrarlos en su breve epistolario, salvado por el humanista y magnífico poeta guatemalteco Hugo Cerezo Dardón, gracias a su amistad con la escritora nacional Magdalena Spínola, y padre de la poetisa.  Estas cartas fueron escritas en los últimos años de la vida del poeta.

Spínola y Estrada cultivaron una gran amistad, nacida acaso de su afinidad ideológica liberal de la época; ambos románticos y precursores del modernismo.

En la primera carta fechada en París el 4 de julio de 1900 se muestra preocupado por la situación política de Guatemala que significaba, entonces, la miseria para el pueblo por los precios inabordables y para el gobierno la disminución de sus rentas.  Cuando el pueblo está en la miseria, le decía Domingo a Spínola (entonces ministro de Estrada Cabrera) las revoluciones encuenran eco.  De Estos problemas económicos lo afectaban muy directamente Domingo Estrada esperaba, pues, ayuda de Spínola para conservar su estabilidad económica como Cónsul de Guatemala.

Después de doce días, Estrada escribe nuevamente a Spínola, desde París, con fecha 16 de julio de 1900; en esta carta se complace de que Estrada Cabrera lo tenga en buen concepto porque con ello hacía justicia a su labor de escritor ausente de su patria.  Domingo cree que es él quien gana mucho menos, comparado con Julio García, Tible, Gómez Carrillo y algunos extranjeros que no tenían ningún cariño para Guatemala y se muestra simpatizante de Estrada Cabrera, acaso porque Spínola formaba parte del gabinete.

Seis mese después, Domingo escribe nuevamente a Spínola, desde París como de costumbre con fecha 7 de diciembre de 1900, una breve nota como felicitación del año nuevo con los mejores deseos de su éxito literario, aunque no deja de informar de su angustiante situación económica.

Ya en el año 1901, 5 de abril, escribe otra vez a su amigo, en ella ya pide un permiso para venir a Guatemala, no solamente por su salud quebrantada sino porque “no tenía de qué vivir”; se siente abandonado por el gobierno, en un país extranjero, pues por más de quince meses no recibe un solo centavo.  Solicita el pasaje subvencionado por el gobierno.  Recurre a Spínola, aun cuando no ha recibido respuesta a ninguna de sus comunicaciones.

Y la última de sus cartas conservadas es la fechada en París, el 3 de junio de 1901, en donde se da por enterado de la muerte de la esposa de Spínola y le envía sus más sincera condolencia.

Otras cartas se conserva a través de artículos escritos por Ramón A. Salazar.  En ellas cuenta algunas frivolidades de París, a su hermano Arcadio.  A su amigo Rafael Montúfar le menciona su amistad con Pepa Irigoyen, señora de la sociedad guatemalteca: lo invita a llegar a París y dejar Guatemala a la que considera “una luz”.  Domingo Estrada escribe:

“Llevo una vida muy tranquila, muy sosegada.  En la oficina hay bastante trabajo, pues en ella estoy solo desde que trasladaron al vate Soto a la Legación de Madrid; así me ocupo en ella hasta las cuatro o cuatro y media.  A esa hora doy mi gran paseo al bosque, a os boulevares o a un parque cualquiera donde leo mis periódicos a la fresca sombra de un castaño, hasta que el gran sol rojo se esconde y se llega la hora del cuscum (gracia chapina)…

El domingo es mi día feliz.  A las once me voy a Neully, que es como si dijéramos el Jocotenango de París”

Continuara…

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Responses

  1. DOMINGO ESTRADA Y SU SOLEDAD

    Respecto a Domingo Estrada me permito agregar lo siguiente:

    Antonio José de Irisarri (1786-1868) sufrió de soledad durante los años en que se desempeñó como Embajador de Guatemala en los Estados Unidos (1855-1868) y sus salarios siempre le llegaban con más de seis meses de atraso, algo de lo que se quejó siempre en cartas que enviara al Ministaro de Relaciones Exteriores, Pedro de Aycinena.

    Es algo con lo que también se vió afectado su concolega el poeta y diplomático Domingo Estrada (1855-1901), mismo que fuera Secretario de Legación en cinco países de Europa durante el período 1890-1901, junto con el abogado y también poeta Fernando Cruz (1845-1902), padre de la poetisa María Cruz (1876-1915).

    Domingo Estrada vivió en Francia y los últimos tres años de su vida los concluyó aquejado de tisis (tuberculosis pulmonar); no obstante ser amigo y subalterno de Fernando Cruz e íntimo de su hija María, en sus cartas a diversas amistades en Guatemala se queja de su soledad y temor a la muerte, así:

    “Empiezo a necesitar cada día más de mis viejas amistades…
    No tengo ilusión alguna; he procurado querer y no he podido… (1893)
    La pobre víscera enferma ha seguido desempeñando malamente sus estúpidas funciones orgánicas…
    Estoy otra vez solo. ¡Solo!… De todas las palabras, ésta es la más triste… (1893)
    Tengo en la noche las más negras ideas; me figuro que si me diera un ataque de… alguna cosa, reventaría como un perro baldío… (1899)
    … viene la noche, la horrible noche… que me llena de terror, porque en sus sombras me trae, casi indefectiblemente, el dolor en las piernas… (1899)
    Me vinieron a galope y toditos juntos todos los males imaginables… La muerte de hambre dicen que no es muy dolorosa. (1899)
    … me puse el otro día delante del espejo… ¡y me escupí la cara!” (1)

    Agobiado por la enfermedad, ésta al final lo vence. Meses antes de morir, Domingo Estrada escribió su último poema intitulado Crepúsculo, que muy bien pudo haber anotado como ‘Oscurecer’ pues está lleno de sufrimiento así como de ansia por la muerte. Dicho poema refleja su seguridad de la muerte pues indica en su última estrofa:

    “Ya el sol de oro se ha ocultado tras las cimas de los montes…
    Ya se pierden los lejanos y profundos horizontes
    En las brumas de la noche que va pronto a comenzar…
    Pues cercana está la meta, -fatigado peregrino,
    Apresura el lento paso, llega al fin de tu camino,
    Y hallarás el dulce sueño que no tiene despertar.” (2)

    Respecto a la soledad y la muerte, Hugo Cerezo Dardón -biógrafo de Domingo Estrada- expone:

    “La soledad -escribí alguna vez- es una peculiar actitud de la conciencia: el íntimo sentimiento de estar como un árbol en un páramo, como una isla en el dilatado océano. ‘Lo que impertaa es quedarse solo.’ La soledad está en uno mismo. Domingo Estrada, en el curso de los años hará cada vez más honda su soledad. Ni el tráfago de las ciudades, ni la vida diplomática con su ejercicio social; tampoco los viajes, con sus estímulos inéditos, poseen la fuerza para contener la ampñliación del círculo envolvente. A más años de vida, más soledad; dicho mejor: más desolación. El hombre de mundo irá angostándose en su refugio material y dilatando su ser de solitario.” (3)

    Empero, considerando la soledad desde un punto de vista positivo, el canta autor guatemalteco Ricardo Arjona escribirá años después acerca de la soledad:

    “Es como un suplicio ingenioso de la naturaleza, que hace que nos encontremos con nosotros mismos, para poder valorar a los demás.
    La soledad es un hotel que no es de nadie, una cama que no es mía.

    Soledad acompañada, soledad endemoniada,
    tantos gritos tantas luces, tanta gente y soledad.
    La soledad es una ingrata a la que se le va agarrando el gusto, ¡con un alto riesgo de parar enamorado de ella!
    Es despertarme a las tres de la mañana y no saber donde está el baño, la soledad soy yo.
    La soledad ¡Es la gota de agua en la llave del baño que dejaste prendida y que no quieres apagar por no sentirte solo!
    La soledad es como un suplicio ingenioso de la naturaleza, que hace que nos encontremos a nosotros mismos para poder valorar a los demás.
    La soledad es un espejo que no miente.
    La soledad es ese montón de sonidos que no escucha nadie pero que todo el mundo entiende.
    La soledad Soy yo, en compañía del pasado.
    La soledad es una malvada insoportable y maravillosa, que me gusta, no sé bien por qué.
    La soledad es entender por fin, que no hay mejor compañía que la soledad.
    Es el velorio de un día que se fue.
    Es dejar de estar haciendo nada, prepararte, vestirte, abrir la puerta, salir, para seguir haciendo lo mismo.
    La soledad es la compañera, la del miedo, la de los futuros inciertos, la del camino -la búsqueda.
    … bienvenidos al club de los curiosos donde pierde siempre el que más descubre.” (4)

    Nótese que Domingo Estrada, al igual que Fernando Cruz y Antonio José de Irisarri, vivieron los últimos años de su vida en el trajín del mundo diplomático. Alejados de sus países de origen y de sus respectivas familias. Tenían “amigos”, pero eventuales; con cuánta razón escribió don Ramón A. Salazar, a quien Estrada le envió muchas cartas entre 1893 y 1899:

    “Hay amigos de amigos…
    Algunos de esos amigos os traicionan, otros os olvidan. Otros hay, y esto se considera como ventura, ¡tan rara es la amistad en el mundo!…
    Pero ¡amigo! ¿Es que existe ese género especial en la tierra?
    Yo sí lo creo, por más que Schopenhauer con su mal humor acostumbrado, lo niegue.
    ¡Feliz el que tiene un amigo!
    El amigo que os respete aún en vuestras debilidades, que os levante en vuestras caídas, y os pida la mano para que hagáis lo mismo con las suyas…
    Tal es como yo comprendo ese sentimiento…
    Tal es la amistad que me une con Estrada.” (5)

    NOTAS:

    (1) Cerezo Dardón, Hugo; Domingo Estrada (su obra en prosa). Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala, Editorial Universitaria, 1966. Páginas XIX a XXIII.

    (2) Idem., página XXIV.

    (3) Idem., página XIX.

    (4) Arjona, Ricardo; Solo. Título del disco compacto producido por Sony Music Entertainment México, S. de R.L. de C.V. 2004.

    (5) Salazar, Ramón A.; Domingo Estrada. En: Cerezo Dardón, Hugo; Domingo Estrada (su obra en prosa). Páginas 239 y 240.

    Ariel Batres Villagrán
    Guatemala, 24 de Marzo de 2010

  2. “Yo pienso en ti, dinero refulgente/ con rabia, con delirio, a toda hora,/ pues sin ti, seré eterno penitente,/ y en mí se paseará toda la gente/ si me falta tu influencia protectora

    “Sin que jamás poseerte yo consiga/ a pesar de mi ardiente frenesí,/ en la inacción a que tu ausencia me obliga,/ me rasco tristemente la barriga. ¡Y pienso en ti !”

    Esta sentida ironía sobre los versos de Montufar la atribuye Jaime Barrios Carrillo a Estrada, en el Acordeon de elPeriodico 29 de enero 2012

  3. ALBORADA
    A: Domingo Estrada

    Poeta guatemalteco, nacido en
    La Villa de Amatitlán, Guatemala.

    Tríptico con cadencia redoblada

    I

    Alborada que inspira, que ilumina
    mi rima, y mi poema tornasolas
    las que son voces, mi verso imagina
    casi como gaviotas que arrebolas.

    .

    Se abre el brillo de tierra campesina
    y con oro se alumbran las perolas
    fumus de frutas, gota diamantina,
    carbón que humea lirios, rosa, colas.

    .

    Huele a maíz quebrado con mesura…
    a pepita, y mazapán, y parece
    que tendremos banquete de dulzura.

    .

    El albor llena… lobreguez perece
    y el cielo expone toda su blancura…
    la alondra, la hoja mece, mece, mece.

    .

    II

    Del laurel cae una gota cristalina
    mojando los narcisos y amapolas
    trae el azul del cielo, es perla marina
    que ilumina al lago y quietas olas.

    .

    Viene Apolo y sus rayos aglutina;
    el labriego en veredas caracolas
    iniciando la faena matutina
    a chozas y mujeres deja solas.

    .

    El acampo anuncia donosura,
    en sus faldas el monte reverdece
    por el rocío que baña su llanura.

    .

    Deja ver su ancestro, cuando amanece
    alfombra el glauco prado, su postura,
    su espejo de cristales crece, crece.

    .
    III

    En el bello paisaje de su puente
    a Domingo le rendimos pleitesía,
    tierra de Estrada, ayote y de manía,
    el ínclito para toda su gente.

    .

    Cada amanecer, cada nuevo día
    recuerda el carisma del bardo ausente,
    sus versos y su estro transparente
    para los rapsodas es melodía.

    .

    A través de su prosa y su garganta
    se dibuja en ocres un siempre-mayo
    mes eterno con una feria santa.

    .

    Con su áurea poética, que ha sido tanta
    nacida en el Michatoya, su arroyo,
    nueva pléyade canta , canta, canta.

    Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano

    “Hombre de Maìz 2009″ Guatemala, C.A.

    Premio Mundial a la Trayectoria por SELAE, Italia

    (Sociedad de Escritores Latinoamericanos y Europeos.)

    Alborada:… Música al amanecer y al aire libre, para festejar a alguien.
    Tornasolas: Reflejo o visos de luz.
    Arrebolas: Adorna con el color de las nubes.
    Perolas:…… Plato grande en el cual se cocinan dulces.
    Fumus:……..Humos, Olores del sumo de fruta.- Vapores que se levantan del suelo.
    Pepita:……… Semilla del ayote.
    Mazapán:….. Dulce hecho de almendras.
    Apolo:……… Dios del sol.
    Aglutina:…… Juntar, unir.
    Caracolas:…. Que va en varias direcciones.
    Acampo:……. Llanura destinada a los pastos.
    Donosura:……Donaire.- Gracia.- Soltura gentil.
    Ancestro:…… Origen.- Procedencia. Atávico.
    Glauco………. Color verde-azul.
    Pleitesía:……. Tributar. rendir. Hacer homenaje.
    Ínclito:………. Esclarecido.- Ilustre.
    Bardo:……….. Poeta épico.
    Carisma:…….. Prestigio personal que infunde una persona.
    Rapsodas:…… Poetas que recitan versos.
    Ocres:……….. Varios tonos de color amarillo
    Áurea:……….. Belleza poética
    Pléyade:…….. Grupo de personas señaladas. (Poetas)

  4. que buen material ete es muy genial me ayudo a encontar lo que queria

  5. “Hermosa literatura encubierta por los afanes de la vida, ojalá alguien quisiera tan solo dejar abierta su ventana y que como un rayo de sol sobrepasara su letargo de ignorancia, que cada día cuando suspira, es como un susurro enmudecedor del alma que añora por un momento de libertad…” (poema inédito de mi autoría momentánea. 12 de octubre de 2013. Muchas gracias por este espacio tan hermoso

  6. deverian de sacar todas sus obras


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