Posteado por: diariodelgallo | abril 20, 2011

PUBLICACIONES DE IMPRENTAS EN GUATEMALA 1700-1800

Una vez establecida en Guatemala la imprenta (1660), comienza el proceso editorial.  Al recorrer el catálogo de obras editadas por varias casas establecidas en la Guatemala colonial, encontramos una abrumadora presencia de obras que nada tienen que ver con la literatura stricto sensu. Así, lo publicado por nuestras imprentas coloniales comprende obras de catequización, tratados teológicos, filosóficos y, en menor dosis, libros sobre ciencias profanas.  Van asomando a veces, como autores, algunos de los hombres que poco a poco labran el proceso cultural guatemalteco de la época colonial y de los inicios de la época independiente.

Vale la pena citar al menos algunas de aquellas obras, salvo las que hemos mencionado al hablar de cronistas y poetas de la época colonial:

  • En 1724, la imprenta de don Antonio de Velasco edita la Doctrina Cristiana en lengua guatemalteca, preparada por el obispo Francisco Marroquín.
  • En 1732, la imprenta del convento de San Francisco publica la Noticia breve de las reglas de la aritmética práctica, del bachiller Juan José de Padilla.
  • Entre 1729 y 1731 la imprenta de Sebastián de Arévalo publicó 17 números de la Gazeta de Guatemala.
  • El mismo taller imprimió, en 1753, la obra de Francisco Ideolfonso Joseph Flores: Arte de la lengua metropolitana de reyno Cakchiquel o Guatemálico.
  • Entre 1797 y 1814 la imprenta de Ignacio Beteta editó la Gazeta de Guatemala.
  • En 1794, la misma casa publicó la Instrucción sobre el modo de practicar la inoculación de las viruelas y método para curar esta enfermedad, acomodado a la naturaleza y modo de vivir de los indios.
  • En 1797. Beteta edita la Memoria sobre los medios de destruir la mendicidad y socorrer a los verdaderos pobres de esta capital, obra del ilustre Liendo Y Goicoechea.
  • En 1798 aparece en las mismas prensas una célebre obra del período de la Ilustración en Guatemala: Memoria sobre una invención fácil y sencilla para extraer las criaturas clavadas en el paso, sin riesgo de su vida, del doctor Narcisco Esparragosa y Gallardo.
  • Entre 1808 y 1818, Beteta publica la obra histórica de Juarros ya mencionada en otro lugar de este libro.
  • En 1811, Dicha casa publica las célebres Instrucciones con que el Ayuntamiento de la ciudad provee al doctor Larrazábal para su participación en las Cortes de Cádiz.

 

A Beteta se encarga, asimismo, de publicar los trabajos de la Sociedad de Amigos del País y da a luz, también, los dos periódicos fundados por el doctor Pedro Molina.

Importa citar, la publicación, en 1736, del informe de la visita a presidios realizada por el brigadier Pedro de Rivera y Villalón: Diario y derrotero de lo caminado, visto y observado en el discurso de la visita general de presidios situados en las Provincias internas de Nueva España, obra de interés por las observaciones geográficas, agrícolas y de costumbres que formula el autor.

Mención especial merece la publicación del Acto público de tesis de física experimental (1769) sustentado por Liendo y Goicoechea, acto académico que significa un jalón básico en el desarrollo de la Ilustración en nuestras tierras.

Obra singular es, asimismo, la Descripción geográfico-moral de la diócesis de Guatemala, fruto de la visita pastoral cumplida entre 1768 y 1770 por el obispo Cortés y Larraz.

Finalmente, debe mencionarse una curiosa obra de Fernando de Echeverz, editada por Arévalo en 1742, con el nombre de Ensayos mercantiles para adelantar por medio del establecimiento de una compañía, el comercio de los frutos del reino de Guatemala, proyecto fracasado por la voracidad de los gobernantes hispanos.

No debe olvidarse, asimismo, la tarea de los jesuitas en cuanto a la preparación de obras filosóficas o teológicas.  Y, luego de su expulsión del Reino, la edición de textos divulgadores de las excelencias americanas.  Pero ya con ellos estamos ante Landívar, cuya obra penetra al ámbito meramente poético y recibe estudio particular en este libro.

Como puede verse, conforme avanza el siglo XVIII la literatura erudita va tomando nuevos rumbos; se desprende de las preocupaciones religiosas, morales o filosóficas para adentrarse en los terrenos de la ciencia natural, de la economía y demás aspectos sobre los cuales insistió el pensamiento del siglo XVIII.  Desde luego, en este conjunto de obras de nuevo impulso sobresalen nombres de primera importancia en la historia nacional.  De los mencionados en esta nómina, cabe subrayar la importancia de Goicoechea y Esparragosa.  Ellos, junto a personajes como el doctor José de Flores, contribuyeron decididamente a la evolución del pensamiento guatemalteco.  Figuras ilustres, por cierto.  Tate Lanning afirma de Esparragosa que “en esa época pudo haber sido una notabilidad en el campo de la medicina en cualquier parte del mundo”.  De Goicoechea, Tate Lanning precisa que “se convirtió en el símbolo del progreso académico en Guatemala, y su nombre pervive hasta el presente como sinónimo de buen juicio y valía intelectual”.  Flores, según el mismo autor, “pudo haber sido un hombre notable en cualquier país americano de la segunda mitad del siglo XVIII.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 349 seguidores

%d personas les gusta esto: