Posteado por: diariodelgallo | noviembre 30, 2007

CHAPINISMOS DEL QUIJOTE de Francisco Perez de Anton

Chapinismos del Quijote, por Francisco Pérez de Antón

Laura Martin, Ph.D.

 

francisco perez de anton

I. Antecedente y autor

Este ameno y erudito libro es la obra del español Francisco Pérez de Antón quien ha vivido en Guatemala desde sus veinte años. Como muchos otros escritores del idioma en Guatemala, él ha gozado de una carrera bastante diversa. Agrónomo y economista de formación, ha trabajado como hombre de negocios – es uno de los fundadores de Pollo Campero – y fue miembro del profesorado de la Universidad Francisco Marroquín. Se jubiló a mediados de la década de 1.980 para dedicarse a la literatura y el periodismo. Desde entonces ha publicado una serie de obras, incluyendo novelas, colecciones de cuentos y ensayos, y una historia de Pollo Campero. Su obra más reciente –además de la que se revisa aquí—es Los hijos del incendio y de la pólvora, una novela histórica que toma lugar en la Guatemala colonial. Sus libros pueden encontrarse fácilmente en librerías y electrónicamente, y él contribuye frecuentemente a la prensa nacional donde también se le entrevista a menudo. Una entrevista interesante se puede ver en http://www.prensalibre.com/pl/domingo/archivo/revistad/2005/diciembre05/111205/dfrente.shtml (última visita junio de 2.006). Francisco Pérez de Antón es un miembro de la Academia de la Lengua Española de Guatemala.

II. La obra

El libro coincide con el aniversario 400 de la obra maestra de Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, y examina un grupo de palabras principalmente particulares del español de Guatemala y que se usan en Don Quijote también. En el capítulo de introducción el autor aclara su propósito: explorar los cambios semánticos en la historia de estas formas del español guatemalteco para ver cómo los significados del siglo XVI se convirtieron en los que conocemos hoy. El menciona la polisemia y eufemismos como procesos normales de estos cambios, y ve la síncopa y los errores como los procesos que dan lugar a formas totalmente nuevas pero relacionadas.

El estilo ameno y entretenido del autor hacen al lector sentirse inmediatamente cómodo, y los ejemplos que se presentan en la introducción dan indicio de cuán ricos y eruditos serán los capítulos subsiguientes. Por ejemplo, Pérez de Antón incluye capixay , una conocida palabra guatemalteca referente a la túnica oscura de lana usada por hombres maya en muchas comunidades de la región montañosa. Sandoval la define como: CAPIXAY, m. = Coton de lana, grueso, de color ixcaco o café, usado por los indios de los departamentos occidentales de Guatemala. Armas y Rubio la citan pero ninguno presenta una etimología. El Diccionario de la Real Academia (DRAE) incluye la forma capisayo: ‘vestidura corta a manera de capotillo abierto, que sirve de capa y sayo’ y añade que se usa comúnmente por obispos. Pérez de Antón asocia la versión guatemalteca con capisayo pero dice que se deriva del vasco kapusay, un tipo de capa usada por pastores de ovejas. El autor usa la obra de Carmen Neutze de Rugg, Diseños en los tejidos indígenas de Guatemala , para sugerir que la prenda fue una mezcla de elementos tradicionales maya y las capas antiguas de la orden dominicana, y que después de que se le adoptara por las comunidades indígenas, fue identificada con el sustantivo con la pronunciación antigua alveopalatal, [x]. Vale la pena anotar que la palabra española no se adoptó en los idiomas locales. En Q’anjob’al (Maya), por ejemplo, hablado en algunas de las áreas principales donde se usan capixays, ellos se conocen como lopilej (por ejemplo en San Pedro Soloma) o ropilej (por ejemplo en Santa Eulalia). Es muy probable que la palabra indígena se refiera a la prenda que existió antes del contacto con el español y que fuera usada para el equivalente de lana, mientras que la palabra prestada del antiguo vasco al español colonial simplemente haya permanecido en el uso del español de Guatemala. Como muchas palabras similares, con frecuencia se le atribuye incorrectamente origen indígena.

En los breves 58 capítulos que siguen, Pérez de Antón explora una variedad de palabras, frases y patrones de expresión. Entre ellos hay términos como canillas , la palabra del español guatemalteco para pierna; polainas , que se oye frecuentemente en la expresión no las polainas, usada cuando alguien no puede hacer algo; y pisto , la palabra local para dinero. El explora los orígenes y cambios del significado de dichos como De la ceca a la Meca, mandar con un propio, y hecho leña. También trata del voseo, el uso de los artículos indefinidos y posesivos, la incorporación de anglicismos, algunas “malas palabras,” y de si fiambre es o no una ensalada o una conserva.

Una de las discusiones más interesantes explora los orígenes de chapín , el apodo para cualquier persona de Guatemala. El lo rastrea a los finos zapatos de tacón absurdamente alto que estuvieron de moda en los tempranos años de la colonia, y concluye que la palabra terminó siendo usada para los llegados recientes al Nuevo Mundo, haciéndose de ricos ‘. Una línea parecida de elevación etimológica parece haber producido el uso moderno de español guatemalteco de ladino para referirse a personas de Guatemala no nativas. En la época de Cervantes, la palabra se refería a gente no española – judíos y árabes – quienes tenían suficiente educación y entrenamiento para traducir del español a su idioma nativo y viceversa, aunque no fueran hablantes nativos. En Santiago de Guatemala, la capital colonial, todavía tenía el mismo sentido y se encuentra como referencia a Mayas nativos, inteligentes y diestros que vivían en Santiago y que hablaban español. Pérez de Antón atribuye el proceso gradual de cambio semántico que llevó a través del tiempo a la apropiación de los sentidos “inteligente, diestro” para la clase dominante no indígena. Cualquier hablante de español por lo tanto se consideró superior en referencia a cualquier indígena.

La extensa bibliografía demuestra la investigación que produjo esta obra sorprendente e ingeniosa. La bibliografía se divide en secciones, comenzando con obras de Cervantes. Un gran número de obras de historia también se citan, junto con obras literarias de escritores antiguos y modernos españoles y guatemaltecos. Finalmente, se citan cuatro artículos recientes especializados. La lista de diccionarios cita cinco virtuales así como también una serie de diccionarios de español. Pérez de Antón consultó las obras de Armas y Rubio, pero no las de Sandoval o Batres. Es una lástima no tener ninguno de los diccionarios antiguos a la mano ya que la mayoría de las palabras y expresiones interesantes de la lista del Quijote se encuentran allí, especialmente en Sandoval, y con información importante. En un artículo aparte en esta página Web se discute este asunto.

Chapinismos del Quijote es una obra altamente entretenida. Aunque es demasiado discursiva para que se use fácilmente como un diccionario, es sin embargo una lectura gratificante y una fuente de información única. 

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Responses

  1. Gracias al servicio de Internet puedo estar en contacto con la literatura guatemalteca y sus autores como el libro “Chapinismos del Quijote” de Francisco Perez de Antón, que de acuerdo con su definición es un Ladino, sin segundo significado, pero me surgió la duda sobre la palabra Chapin que el autor investigó y cuya palabra la relaciona con los guatemaltecos de la época colonial que usaban zapatos de tacón alto. La versión popular que yo conozco de Chapin es que proviene del actual Estado de Chiapas, Mejico, que en la época colonial perteneció al reino de Guatemala, desde Soconusco hasta lo que hoy es Panamá y que antes era parte de Colombia. Que el autor, lo tome mi comentario como una disgresión, lo importante es su contribución histórica al conocimiento de términos que los Guatemaltecos usamos por inercia, por rutina y que ahora podemos conocer sus orígenes en la España de la época de Don Quijote, sus deformaciones, reformaciones y adaptaciones folklóricas en la Patria del Criollo, además de lo interesante de su libro que ya es una bibliografia obligada.


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