Posteado por: diariodelgallo | enero 8, 2008

HORRORES IDIOMÀTICOS (Género)

Género
Tienen género los sustantivos, algunos pronombres, los adjetivos y los artículos que concuerdan con el sustantivo
Por: María del Rosario Molina

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No, mis amigos lectores, no escribo sobre el género sociocultural, que implica diferenciar género de sexo, sino me refiero únicamente al género gramatical.

En el español hay, básicamente, dos géneros: femenino y masculino. Tienen género los sustantivos, algunos pronombres, los adjetivos y los artículos que concuerdan con el sustantivo.

El neutro, propio de varias lenguas indoeuropeas, v.gr., el inglés, idioma en el que es de suma importancia, existe en el nuestro cuando se sustantiva un adjetivo y en ciertos pronombres.

El femenino se refiere a las mujeres, a las hembras animales (por eso me enfurezco cuando los padres dicen que les nació una “hembrita”) y a cosas indeterminadas, sin sexo, como la mesa, la Tierra, la galaxia, etc.

El masculino se refiere a los hombres, los machos animales y también a cosas indeterminadas: el techo, el río, el Universo. El neutro se forma con “lo” y un adjetivo: “lo bueno, lo malo, lo bello, lo feo, etc.”, y con ciertos pronombres: eso, esto, ello, aquello, que ni se tildan ni tienen plural.

Hay, sin embargo, en la gramática tradicional, varios subgéneros: los epicenos son aquellos sustantivos a los que se les debe agregar “hembra” o “macho” para distinguir el sexo: “la ballena hembra y la ballena macho”. Las crías de estos animales se llaman “ballenatos” y si se quiere saber el sexo hay que especificarlo de igual manera.

Otro tanto sucede con las panteras, las ardillas, los murciélagos (que antes se llamaban murciégalos, pero el uso cambió la palabra) y muchos animales más. Abejas, en cambio, son sólo las hembras y el macho es el “zángano”, nombre que además se les da a los hombres que no trabajan y viven de lo ajeno.

Los comunes no varían su terminación: “El/la cónyuge, el/la pianista, el/la mártir. Muchos sustantivos con morfema de género “a”, generalmente femenino, varios con “e” y otros con morfema masculino “o”, pertenecen a este subgénero: periodista, patriota, suicida, amante, cantante, testigo, etc.

El ambiguo es común al femenino o al masculino, aunque su uso se está extinguiendo. Ya nadie dice: “la color”, “la puente”, pero “la mar, el mar, la azúcar, el azúcar” todavía se usan y el artículo y el adjetivo suelen concordar con el sustantivo: “La mar embravecida” o “el mar embravecido”, “la azúcar morena” o “el azúcar moreno”, a pesar de que no comienza con “a” tónica, por lo que se admite “el azúcar morena”.

En plural se usa el masculino: “Los mares desconocidos eran un reto para el Almirante de la mar Océano”, “los diferentes azúcares, de caña o de remolacha…”. En un tiempo se usó “la calor”: “Que por mayo, era por mayo/ cuando face la calor”.

Los bigéneres son los que cambian el significado de acuerdo con el artículo que los acompañe: “El cura del pueblo era un santo”, “antes, la cura para la indigestión era el aceite de castor”. “Quiero invertir mi capital en bienes inmuebles” o “la capital de Francia es París”.

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