Posteado por: diariodelgallo | enero 17, 2008

POEMARIO DE ALEJANDRA FLORES de Margarita Carrera (Comentario)

foto-1.jpg

  
Transparencia del mal
Por: ACAN-EFE, Margarita Carrera, Abundio Maldonado En edición bella e impecable, F&G acaba de lanzar el último poemario de Alejandra Flores, titulado “Transparencia del mal”; el segundo, después de “Ternura derrotada”. Sin embargo, su obra ya aparece en diversas antologías, la última de ellas: “Mujer, desnudez y palabras. Antología de desmitificadoras guatemaltecas” de Luz Méndez de la Vega. Pero Alejandra no es sólo poetisa, es también psiquiatra, lo que la hace conocedora de los laberintos del alma.

En la entrevista que le hizo Gustavo Adolfo Montenegro -en la Revista D-26 de Prensa Libre- confiesa que en sus poemas “hay muchos temas psicológicos”.

No es extraño, luego, que en ellos aparezcan palabras como “inconsciente” o nombres como el de Lacan, recreador del psicoanálisis freudiano. Como profesional, Alejandra sabe del sufrimiento ajeno, pero “por sus oídos y ojos, todo ese dolor se transforma en poesía”.Sin embargo, lo básico en Alejandra radica en su deseo existencial de plasmar angustias, miedos y demonios que la atormentan. En este sentido, escribe una poesía intimista, que -por la misma razón- llega a muchas mujeres que se identifican con ella. Se ha dicho que la poesía de una mujer resulta ser como su imagen en el espejo. Palabras y formas poéticas rara vez dejan de reflejar, en una u otra forma, su fisonomía física y mental. Son como la cara: espejo del alma. El retrato de Alejandra en la solapa del libro, confirma esta teoría: una linda joven de pelo negro y lejana mirada profunda. “Me gustaría morir leyendo”, declara en la entrevista, tan intenso es su amor a los libros. Sin embargo, ahora como madre su vida está llena de ternura. “Transparencia del mal”, según Luis Aceituno, “es, sobre todo, un libro de poemas de amor. De amor loco, intenso, desesperado. Una apuesta apasionada por la vida, en una sociedad cada vez más corroída por la muerte”. Sin adornos, con un lenguaje claro y directo, Alejandra va escribiendo sus poemas a manera de catarsis. Con ellos desciende a las honduras de su inconsciente que, implacable, siempre está al acecho: “El inconsciente / actúa con autonomía / tiene vida propia / me conoce más que yo / Y obviamente me traiciona / se ríe / se regodea al observarme”. Es la psiquiatra que se autoanaliza, pero también la poetisa que saca de lo más hondo de sí la angustia existencial. Detrás de ambas está la mujer que ha alcanzado la madurez y se enfrenta a la vida de manera intensa a través de la poesía que la libera y delata al mismo tiempo. La codependencia que la desgarra deja intuir lejanamente el ansia de la muerte como liberación.El suicidio como vuelo más que como derrota. Consciente de estar inmersa en una sociedad que oprime a la mujer, Alejandra asume la poesía como la apropiación de sí misma, del propio espacio intelectual y espiritual en el que se desenvuelve: “Autodestructiva / sobrepasando los límites de mi cuerpo / volcando sobre mi misma la ira que te tengo / llega a la anomia y alabo a / Ixtab (diosa del suicidio)”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: