Posteado por: diariodelgallo | marzo 1, 2008

EL FENÓMENO DE LAS RESEÑAS LITERARIAS EN GUATEMALA

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Mario Cordero
mcordero@lahora.com.gt

Hace unas semanas, el columnista Jaime Barrios Carrillo despertó la polémica: ¿existen buenas reseñas literarias en los periódicos de Guatemala? Esto lo trae a colación, ya que él, junto con el escritor guatemalteco Pepe Mejía tenían una sección de reseñas literarias en un suplemento de un periódico matutino. Tras años de no tener ese espacio, se hizo la pregunta.

En primer lugar, se entiende de una reseña literaria como un género periodístico, en donde una persona familiarizada con la literatura explique el contenido de un libro. A grandes rasgos, esa definición abarcaría a la gran parte del ejercicio en Guatemala.
Sin embargo, se sabe que poco a poco, los periódicos (y mucho más el resto de medios de comunicación) van cerrando espacios para este tipo de textos. Además, los pocos que quedan, suelen ser ejercicios que adolecen de ciertos vicios: amiguismos, compadrazgos, publicidad solapada para las editoriales o escritores, alabanzas hiperbólicas, poca objetividad, amateurismo e, incluso, una trinchera para destruir a los enemigos intelectuales.
La reseñas en Guatemala
Las personas que reseñan la literatura guatemalteca en los periódicos nacionales, pueden ser contados con los dedos de una mano. Habitualmente, quienes lo hacen es porque tienen la confianza de que se les proporcionó un espacio semanal.
Sin embargo, estos espacios no son fundamentales dentro de los periódicos, lugares donde interesa más otro tipo de información.
Al respecto comenta el ya citado Barrios Carrillo: “Existe esa posibilidad pero también está el aspecto de la información cultural. Hay una información cultural, así como hay una información deportiva y una política”, en referencia a las diferentes secciones, en donde la información cultural es una de las partes de menos interés, y, entre estos, la producción de libros nacionales ocupa un parte aún menor.
Usualmente, se ha entendido de las reseñas como una “obligación” de los medios de alabar un libro, aunque este sea malo, casi sólo por favores a la editorial o al autor. Existe el caso también de rencores entre el reseñista (quien casi siempre es también un escritor) y el autor de libro reseñado, en cuyo caso quien realiza la reseña utiliza en mala forma su espacio.
En otros casos, las reseñas pueden llegar a ser publicidad solapada de parte de las editoriales, que utilizan el nombre connotado de un reseñista para impulsar su libro. Se cree, de esa forma, en que la reseña debe impulsar las venas. sin embargo, es dudoso de que una reseña pueda afectar el mercado; más bien, debería influir en mejorar la calidad de la producción literaria y no preocuparse por “vender”.
Al respecto, comenta Raúl Figueroa Sarti, director de F&G Editores y actual presidente de la Feria Internacional del Libro en Guatemala, que “si el reseñista dice que todos los libros son buenos ya está calificando y el lector terminará por desconfiar de él y dejará de leerlo. A mí como editor no me preocupa que alguien diga que un libro que mi editorial ha publicado es pésimo. Lo que me preocupa es el silencio. Estamos en materia editorial reproduciendo el silencio cómplice que se dio en los años de la guerra frente a las violaciones de los derechos humanos. Ese silencio sí mata. Si alguien dice que un libro que hemos publicado es pésimo me resultaría interesante ver su argumentación. Jamás haría el ridículo de rebatirlo. En libros como en todo los gustos son disímiles.”
Poco interés
En la actualidad, hay poco interés por parte de los periódicos en trasladar reseñas literarias de calidad y, en una perspectiva más grande, en impulsar todos los campos de la cultura y el arte.
Como manifiesta Barrios Carrillo, “cuando pienso en que existe un matutino guatemalteco con más de 240 mil ejemplares diarios que no contempla la cultura ni muchos menos la cobertura editorial, me lleno de dudas y pesimismo. Pues es un indicador devastador de la alienación en que estamos sumidos a través de ese periodismo sensacionalista y amarillista, que explota aspectos morbosos y desinformativos. Esos 240 mil ejemplares lo convierten en uno de los periódicos con mayor circulación en Latinoamérica. Entonces estamos ante la reproducción de un sistema cultural y de valores que no coincide con lo que para mi es humanismo, desarrollo, solidaridad, información , conciencia , cultura y el papel de los libros”.
Por ello, este columnista y reseñista mantiene que lo fundamental en la difusión editorial, no son los nombres de las personas o las editoriales, sino de priorizar la cobertura. “El economisismo lleva a la falta de presupuesto para una sección de reseñas. Comprendo la frustración de muchos editores responsables al no contar con presupuesto.
Asimismo, Figueroa Sarti mantiene que las reseñas que se hacen son tan pocas que cualquier generalización. “Lo que sí se puede afirmar sin ningún temor a equivocarse es que los medios de comunicación no tienen espacios para la bibliografía guatemalteca”.
Profesionalización
Uno de los temas dentro de las reseñas literarias que más provoca confrontación, es el hecho de que si los reseñistas tienen la preparación académica necesaria para comentar la literatura guatemalteca.
Entre las múltiples interpretaciones de este fenómeno, está que las reseñas deberían ser realizadas por profesionales que estudiaron Letras y Literatura a nivel universitario. “Claro que la preparación del reseñista es una condición necesaria, me refiero a los conocimientos sobre la temática y también a la capacidad escritural. Aparte es el comentario de un escritor sobre otro libro que una reseña profesionalmente hecha. Y como en toda la dimensión literaria la preparación será mejor si hay amplitud de criterios, estudios, lectura acumulada, cultura universal y otras virtudes para encarar la tarea de presentar un libro al público”, dictamina Barrios Carrillo.
“A falta de una profesionalización de la misma, existe mucho amateurismo, no dudo que con buena intención, pero el problema no es de personas sino de sistema. Y de resolver la desproporción entre producción editorial y cobertura mediática de la misma”, refirió.
Sin embargo, algunos consideran que la única condición para reseñar libros es una preparación consciente, aunque no precisamente sea especializada.
“Nunca he dicho que tengan que ser muy académicas. Lo que planteo es que una reseña tiene que tener un lector potencial y presuntivo, entonces si se hacen reseñas demasiado académicas y especializadas en un diario, la cuestión no funciona para el lector medio y un público más amplio”, menciona Barrios Carrillo.
Para él, los valores que debe resaltar la reseña no deben confundirse con el ejercicio de la crítica. “Hacer reseñas podrá ser una parte de la crítica pero no es en sí crítica literaria. Una reseña, en cambio, es una presentación con elementos críticos pero no es un texto crítico sobre otro texto”, comentó.
Reseñas para lectores
Sin embargo, una reseña pareciera que es más simple. “Yo prefiero la reseña que me informa y la que califica. Si se trata de un libro de historia que me diga cuál es el período, las fuentes. Lo de académico o no académico tiene que ver con el público a quien vaya dirigida. No creo que se necesite de mucha preparación académica para hacer una reseña. De lo que se trata, insisto, es de informar”, comenta el editor Raúl Figueroa Sarti.
Entra, pues, el factor central de las reseñas, que no son los libros ni los autores, sino los lectores.
“No sé cómo deben de ser las reseñas. A mí me gustan las reseñas que le proporcionan al lector la información básica del libro, el precio, la editorial; en Guatemala también es importante que nos digan en qué librerías se puede encontrar el libro. Y luego que se diga de qué va el libro, pero de qué va según el reseñista, no según el editor. Lo que sí me parece fundamental es que la reseña está al servicio del lector, no del autor del libro, ni del editor y tampoco del librero”, refiere Figueroa Sarti.
” Es que en última instancia la reseña es una promoción para el libro. Es algo inevitable. Sin embargo, resulta simpático cuando en los medios para quitar esa sensación omiten toda información sobre la editorial que produjo el libro. Y entonces tenemos libros ‘huérfanos’, que el lector no puede localizar porque falta algo tan importante como la editorial”, complementa el editor.
Literatura nacional
El otro punto central de las reseñas, es que éstas, como se mencionó anteriormente, no deben servir para “vender” libros, sino para provocar una mejorar de la producción nacional. Y es por ello que es imprescindible que los reseñistas guatemaltecos se enfoquen en los libros guatemaltecos.
En Guatemala, puede haber excelentes reseñistas y críticos que realicen trabajos con libros extranjeros, mejor que lo hecho en otros países. Sin embargo, difícilmente un reseñista extranjero escribe en un periódico internacional sobre un libro guatemalteco.
En voz de Raúl Figueroa Sarti, “es algo natural, en cualquier país que se precie un poco a sí mismo eso es así. Las revistas españolas, por ejemplo, le dan espacio al libro español y si les sobra, tal vez tangencialmente, aborden algún título publicado en Latinoamérica. El colmo de esa tendencia esnob (en Guatemala) a reseñar los libros extranjeros, son las reseñas de libros que no circulan en el país”, manifestó el editor.
Para Jaime Barrios Carrillo, reseñar la literatura nacional “es el meollo del asunto. Si una industria editorial no tiene cobertura mediática tendrá problemas para desarrollarse. ¿Qué pasaría si a los deportes le quitamos los espacios en los medios?”, se preguntó.
“La cobertura profesional en los medios fomenta la lectura y también es una manera de ir exigiendo más calidad a las editoriales y aún a las ediciones de autor .De ahí que en los países desarrollados literariamente, la cobertura es un hecho que acompaña ala industria editorial del país. Lo que por supuesto no quiere decir que no se reseñe la obra extranjera”, extiende su comentario al respecto Barrios Carrillo.
Un país de lectores
En resumen, una mayor atención a reseñar la literatura nacional mejora, a la larga, a ésta: la literatura nacional. “Sobre todo si pensamos en llegar a ser un país de lectores. Lo que es mi utopía y visión. Una meta, un anhelo. La lectura nos desarrolla no sólo como personas sino como país”, dicta Barrios Carrillo.
“En definitiva esperamos un despegue de la industria editorial y aquí juega un papel central la cobertura. Es necesario iniciar un foro, una discusión amplia y un debate limpio y proactivo alrededor de este tema. Que los medios comprendan la importancia de la cobertura y que el Estado asuma su papel de incentivador, suprimiendo absurdos impuestos a los libros y al mismo tiempo subvencionado en parte la producción editorial, lo que es muy común en países literariamente desarrollados pues se cumple aquello de que la oferta crea su demanda”, concluye el reseñista y columnista guatemalteco.
Conclusiones
Muchos matices puede tener el tema de las reseñas literarias. Sin embargo, en algunos puntos todos parecen estar de acuerdo. Las reseñas deben ser responsables, objetivas y profesionales, enfocadas en la literatura guatemalteca, para difundir la producción de las letras nacionales y que, con el paso del tiempo, éstas se vayan mejorando. Además, que poco a poco se vaya interesando más al guatemalteco a que lea y que también se cultive, como una forma de mejora de la misma sociedad. En todo caso, muchas cosas son válidas en el tema de las reseñas; la regla de oro debe ser: “Está prohibido ‘ningunear’ a los autores nacionales”.
Alternativas
Debido a la falta de espacios en los periódicos (y otros medios de comunicación, pues sólo se ha abordado a los impresos, por ser el hábitat natural, pero también podrían entrar la televisión y la radio), últimamente ha habido espacios alternativos, en especial en Internet, en donde ha habido mayor proliferación de reseñas literarias de Guatemala.
En comentarios del escritor y editor guatemalteco, Julio Serrano, “estoy totalmente de acuerdo sobre la necesidad de generar marcos referenciales a los lectores, reseñas, lecturas críticas son importantísimas para el desarrollo editorial. (Sin embargo) Hay que reconocer el trabajo de los blogueros (páginas de Internet que admiten comentarios de parte de los lectores), efectivamente el trabajo de Mario Cordero, de Ronald Flores, de Philippe Hunziker, de Alan Mills, de Javier Payeras, por reseñar libros con cierta periodicidad en estos alternativos medios permite el contraste”, comentó
Entre los blogs en donde usualmente se publican reseñas literarias, se pueden enumerar los siguientes:
http://www.ronaldflores.com
http://diarioparanoico.blogspot.com
http://alanmills.blogspot.com
http://julitoserrano.blogspot.com
http://blog.sophosenlinea.com/

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Responses

  1. sirvan pa algo

  2. holaaaaaaaaaaaaaa………….

  3. 240.000 ejemplares son buenos para empezar a que la gente lea y después compre los libros, aunque lo haga 1% sería un éxito.


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