Posteado por: diariodelgallo | marzo 5, 2008

CULTURA Y CRíTICA por Rosina Cazali

Por estos días surgió un debate a través de correos electrónicos, en torno al periodismo cultural, las reseñas literarias, la crítica y otros oficios.

 

rosina-cazali.gif

 

 Por: Rosina Cazali/No lugar

  

Por estos días surgió un debate a través de correos electrónicos, en torno al periodismo cultural, las reseñas literarias, la crítica y otros oficios. Una de las conclusiones es que las páginas culturales no pasan de ser espacios aburridísimos, producto de las rencillas y las prácticas del amiguismo, las preferencias, los odios y otros vínculos como lubricantes del engranaje laboral. Vaya. Es como para recordarles que los vientos de la época no es que sean muy halagadores, para nadie. No trato de buscar una justificación mediocre pero es un hecho. Todo suplemento o sección dedicada a la cultura parece sucumbir frente al océano avasallador del mundo comercial, los ganadores del Oscar, la gente famosa y sus millones o la última estupidez de Paris Hilton. En dimensiones y proporciones distintas, pero hasta quienes hacen las páginas culturales de los diarios más prestigiosos del planeta tienen que convencer día a día de que hablar de literatura, de arte, música y otros eventos creativos –carentes de marcas– significan algún tipo de beneficio para la sociedad. Ahora imagine usted el doble esfuerzo en nuestro caso. Estamos hablando de páginas que, según el prejuicio generalizado, parecieran importarle solo a un grupo tildado de elitista.

 

Dicho así, el panorama puede parecer triste y sin salida. Sin embargo, hay que aceptar que un debate no viene solo y este se desbordó porque hay tal atención a los medios, tal cantidad de actividades culturales que es imposible seguir funcionando con los formatos a los cuales estamos acostumbrados. Claro, el consejo de sumar páginas y contenidos se dice pronto. El tremendo dilema es encontrar quién las escriba, quién las lea y, por último, quién las comprenda. ¿Estamos realmente preparados para estos cambios? ¿Para un ejercicio crítico más serio?

 

En cuestiones de crítica pienso en la entrevista que le hiciera la periodista Mónica Luengas al Ministro de Cultura y Deportes. Hasta ahora, las secciones culturales han llevado el signo de la tolerancia que, dependiendo de cómo se mire, es profundamente civilizada o bien autocomplaciente.

 

Pero en esta se hicieron evidentes varias condiciones: que hay profesionales capacitados para asumir estos temas, la urgencia de artículos que nos enfrenten a realidades palpables, el efecto que pueden tener sobre la opinión y que ya de nada sirve andar de puntillas en los corredores de la cultura. En otra mano, quienes escribimos columnas de crítica gozamos de un privilegio inaudito, especialmente de autonomía intelectual, lo cual quiere decir que más de algo estamos haciendo bien. Pero eso no nos exime de renovar, siempre, la responsabilidad que significa escribir y preguntarnos si realmente estamos atendiendo las cuestiones que son relevantes. Disculparán mi referencia tan vana, pero vale la pena citar a Anton Ego y decir de vez en cuando: “Lo nuevo necesita amigos…”.

 

Los cambios no vienen solos. Semejantes tareas necesitan algo más que un debate centrado en las quejas y los reclamos de atención. Tal vez, para comenzar, un marco de discusión que propicie relaciones profesionales más adultas.  

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: