Posteado por: diariodelgallo | marzo 7, 2008

LOS ESCRITORES GUATEMALTECOS por Carol Zardeto

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 Según pudiera deducirse de los comentarios del columnista Raúl de la Horra a la revista Domingo, no existimos. O, más bien, existimos apenas: somos unos escuálidos barriletes que cualquier golpe de viento trae al suelo, frente a los jet de la literatura internacional (a Borges lo leen en China).

Yo crecí pensando que ningún libro era tan maravilloso como La Mansión del Pájaro Serpiente, me engolosiné con la épica de los chicleros en aquélla selva petenera que es hoy un mito, a través de Guayacán. La rebeldía contra la opresión me la enseñó no solamente El señor Presidente, sino también Ecce Pericles de Arévalo Martínez. A estas alturas de mi vida, todavía considero que no hay cuentos más bellos que El Remolino de Ricardo Estrada y El Clanero de Francisco Méndez; o poesía que llame tanto a lugares ocultos de mi sensibilidad como las de Luis Alfredo Arango. Y no sé si como afirma Raúl de la Horra, está pendiente de escribirse la gran novela de la guerra, pero Truenos sobre la ciudad de Mario Payeras y Los Compañeros de Marco Antonio Flores, abrieron puertas de habitaciones cerradas y oscuras, en un lugar que es mi casa.

Y digo todo esto, no para compartir preferencias literarias, sino para resaltar que los escritores guatemaltecos hemos cumplido con nuestra función principal e ineludible: contribuir a la elaboración del imaginario colectivo y, con ello, abrir posibilidades a la creación de significado a nuestra sociedad. ¿Existe alguna cuestión más importante que esta?

No carecemos de la “ingeniería mental”, como afirma Raúl, para merecer un espacio de reconocimiento. Lo que nos falta es la “ingeniería cultural” donde podamos nacer y también crecer. La inexistencia de espacios serios a nivel de crítica literaria, la debilidad de la producción editorial local, la ausencia de premios que apoyen la consagración, la falta de promoción de la lectura son parte del problema.

No me parece que pertenecer a los grandes mercados de la palabra sea un rasero interesante para medir a un buen escritor, a menos que nos guste seguir los alaridos de la moda. Afirmar que un escritor vale por “estar globalizado” me parece poco serio y un tanto provinciano. ¿Vamos a enamorarnos (a estas alturas del desencanto) del brillo mediático?

Raúl hizo gala de ese ser chapín que lleva con tanta resistencia la desvalorización, aplastante y dogmática. Nos aconseja irnos “fuera” de Guatemala a ver si logramos dar pie con bola, alejándonos de este país tan inconveniente, cuando es precisamente aquí donde la realidad parece indomable, que los escritores podemos encontrar un reto digno del trabajo que impone el oficio y, de paso, cumplir con una función más gratificante que el entretenimiento.

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Responses

  1. Ovillejo
    A: Domingo Estrada

     Quién por la literatura resucita?
    El poeta
    ¿Cuál alborada visita el Flamingo?
    Domingo
    ¿Cuál magna figura, glorió su entrada?
    Estrada
     
    Bañado de visos arrobadores
    en trono de arcadia consagrativa.
    Alta pluma,  juicios universales
    Poeta, Domingo Estrada.

    Rafael Mérida Cruz-Lascano


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