Posteado por: diariodelgallo | marzo 26, 2008

HORRORES IDIOMATICOS Y ALGO MAS por María del Rosario Molina

Bayuncas! 

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Por María del Rosario Molina
En Guatemala, según don Antonio Batres Jáuregui, don Lisandro Sandoval Chinchilla, don Daniel Armas y don Sergio Morales Pellecer, autores de diccionarios de localismos, “bayunca” es una persona rústica, grosera.

Nuestros vecinos salvadoreños, no obstante, le dan otro significado a la palabra. Así lo anota en su diccionario de salvadoreñismos don Pedro Geoffroy Rivas: “Bayunco: ridículo, de mal gusto”. Es decir, el término difiere de país a país, pese a que somos vecinos y estamos unidos por relaciones de familia, de costumbres y demás afinidades. —Mirá —me decía mi madre, medio salvadoreña— a esa vieja “bayunca”. Se “emperendengó” con cuanto chunche (cosa) le cupo encima. Emperendengarse” significa en Centroamérica “echarse el cofre encima”, casi lo mismo que los castizos “emperejilarse” y “emperifollarse”, equivalentes, según el DRAE, a “adornarse con profusión y esmero”. Eso me recuerda las épocas en que hombres y mujeres se llenaban de adornos, no con abundancia, precisamente, sino con exageración. Las golas, chorreras y puños de encaje, las medias de seda, los lazos en los zapatos, las plumas en los sombreros, los alfileres de corbata y otros adornillos lucidos por ellos y ¿qué decir del aspecto de árboles de Navidad que los miriñaques y los polisones les daban a ellas, amén de las inmensas pelucas que usaron ambos sexos?

 

Mamá, muy sobria en su arreglo, se enfurecía cuando yo, más o menos de los 12 a los 15 años, edad en que una ya no es niña, pero tampoco es señorita —ni chicha (fermento de aguardiente) ni limonada, en buen chapín—, me ponía flores en el pelo, y en las solapas si llevaba un traje sastre, a más de collares, pulseras, aretes y demás adornos. —Parecés “torito de feria” —me reclamaba—, quitate la mitad de los adornos. Sucede que a los bovinos y a los equinos, cuando los llevaban a las dichas ferias, les ponían aquí y en España toda clase de guarniciones y esa es la razón del dicho. Con el tiempo aprendí a adornarme menos, aunque adornarse por voluntad propia es un privilegio de los seres humanos que nos diferencia, igual que el aparato de fonación, de los animales que ni se emperejilan ni hablan, excepto los pericos, loros y otros parientes suyos, parlantes “sin ton ni son”, es decir, sin ningún criterio, cosa que también suele sucederles a algunas personas.

En Guatemala, lo repito, “bayunco/a” es el localismo poco usado para designar a las personas rústicas, vulgares (vulgar es lo “impropio de personas cultas o educadas”), pero en nuestra vecina república sí tiene amplio uso por cursi (“persona que presume de fina y elegante sin serlo. / 2. Dicho de una cosa: Que con apariencia de elegancia o riqueza, es ridícula y de mal gusto…”). Las equivalencias difieren totalmente: Una persona cursi puede ser culta y educada, y simplemente no tener buen gusto ni para decorar su casa ni a su persona. La vulgar carece de educación y de tacto.

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Responses

  1. jajajaja… asi somos los salvadoreños.. somos unos grandes bayuncos jajajajajaja…gracias por el aclaramiento..,, muy bueno

  2. Todos los latinoamericanos tenemos un hablar “sabroso”, o giros idiomáticos que no son tan propios como nuestros zapatos. Una misma palabra inclusive significa diferente dentro de un mismo país, incluso los acentos, pero de ahí a decir que son horrores, no son tanto…es propio de darle “identidad” a un lenguaje, es parte de ser de un lugar y de identificarse con éste.

    saludos de Chile

    p.s: aquí decimos emperifollarse, cuando alguien se arregla para salir.

    • Respetable Claudio Galaz:
      La columna periodística de la Sra. Molina se llama Horrores Idiomáticos y algo más, donde ella aclara tópicos de nuestro idioma, sin embargo éste, en particular, esta entre el “algo más”… es decir; los horrores son bulgarismos que nada tienen que ver con nuestros muy ricos regionalismos y modismos. De esta rica gama de publicaciones la señora publicó un libro que se llamá igual que la mencionada columna.

  3. ***Mi vieja máquina de escribir***

    La habitación esta vacía,
    una bombilla desnuda
    apenas espanta la penumbra
    que se asoma por la ventana.

    Veo mi vieja máquina de escribir
    que ha quedado obsoleta,
    mis manos la buscan de forma
    antojadiza y a toda prisa me
    acerco para tocarla…

    Deslizo mis dedos por sus teclas,
    como un pianista que acaricia e interpreta,
    quizás estoy loco mas su sonido es
    como melodía para mis oídos,
    son algo así como gemidos en la noche…

    ¡Ah! Si ella pudiera hablar…
    ¡Ah! Si pudiera cantar…
    Su voz llegaría a los oídos
    de las musas que se me
    perdieron escribiendo.

    Si ya lo sé está obsoleta…
    En su honestidad cayó en desuso,
    porque nunca supo ocultarmis
    errores ni mi mala ortografía.

    Sin embargo fue como guitarra
    en mis noches de desvelo,
    fue canción cuando soné despierto.

    De muchas cosas me he desecho
    en esta vida…
    Y sinceramente no las extraño.

    Pero de ella no podría,
    porque es fiel testigod
    e esas noches de placer
    escribiendo…


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