Posteado por: diariodelgallo | agosto 25, 2008

ARMANDO RIVERA

 

Armando Rivera, escritor y director del sello Letra Negra Editores, es una persona jovial, de alta estatura y físico delgado que le valió el apodo de Ejote entre sus conocidos. Su conversación la decora con detalles humorísticos, donde manifiesta “el privilegio de poder inventar historias” acerca de sí mismo. Por ejemplo, el origen de su nombre. “Lo adquirí una vez que iba de mojado a Estados Unidos”, cuenta. El grupo con el que se dirigía al Norte cayó preso. Estando en la línea fronteriza, los guardias del lado mexicano comenzaron a gritar las palabras Armando Rivera, “y como nadie contestó, yo asumí ese nombre”. Agrega que su edad es indefinida “porque mi madre nunca me dijo cuándo nací”, y tuvo el privilegio de cursar estudios de postgrado en la Universidad Nacional Autónoma de México, mientras se ganaba la vida como taxista en las calles del Distrito Federal. “Por lo menos”, refiere, “eso creen en Honduras”.

En noviembre del año pasado, por agotamiento, se dijo “voy a tomar un mes de vacaciones”. El mes pasó a convertirse en un año entero. Este período sabático lo comparte en una propiedad campestre, situada en las afueras de la ciudad, con sus tres hijos adolescentes, Rubén, Lucía y Camila. Los jóvenes estudian música e improvisan sesiones en la casa. El padre les introduce a la trova y los hijos lo acercan al rock.
Armando interrumpirá su retiro el próximo jueves 28, a las 7 p.m., cuando en Cantón Exposición Cuatro Grados Norte presente su libro de microrrelatos comerciales para mi muerte. Con ello festeja sus primeros 45 años de edad y una década de actividad en el campo editorial. Lo acompañarán figuras reconocidas de las letras nacionales, como las poetas Luz Méndez de la Vega y Margarita Carrera, junto con autores de reciente promoción como Gloria Hernández, Carolina Escobar Sarti, Brenda Solís-Fong, Javier Payeras, Maco Luna, Eduardo Juárez y Carlos Cabrera. Cada invitado leerá uno de los microrrelatos incluidos en el libro. Esa noche, Armando reunirá, en un solo espacio, a quienes define como sus “amigos, conocidos y dispares”. La convocatoria parte de la admiración y el respeto que tiene por la obra de los demás.

El escritor
Armando decidió redactar su tesis de licenciatura en Historia sobre la injerencia religiosa en la formación del estado en Centroamérica, en el siglo XIX. Le tomó dos años de investigación en los archivos de la Curia. Mientras aguardaba que la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala, “marxista y ortodoxa”, decidiera aprobarle el tema, empezó a tener inquietud acerca de por qué un personaje notable de la época, el tercer marqués de Aycinena, no llegó a ser arzobispo de Guatemala aunque poseía una trayectoria pulida y suficientes calificaciones para el puesto. Le preguntó al director de la Curia si existían imágenes de estos personajes y la respuesta fue afirmativa. “Entramos a una de esas hermosas salas capitulares, donde están todos los obispos y arzobispos que ha tenido la tradición cristiana guatemalteca”, refiere. Ante el retrato del marqués se puso a fantasear acerca de las razones por las cuáles no pudo ocupar el asiento arzobispal. Con la imaginación en marcha empezó a escribir una novela. “Las pasiones humanas en todas sus acepciones, desde las más bajas hasta las más sublimes, y desde las más puñeteras hasta los actos de solidaridad más grandes, pueden estar dentro de la literatura”, comenta. Poco después detuvo el libro: comprendió que escribir exige un esfuerzo diario y constante.

En 1992 murió asesinado el historiador Estuardo Peña. Fue el último crimen político ocurrido en la universidad, previo a la firma de los Acuerdos de Paz. El hecho afectó mucho a Armando. Aunque pertenecían a grupos rivales dentro de la Escuela, respetaban el debate y el ejercicio de ideas. La impresión se almacenó hasta que una madrugada, a las 3 a.m., Armando se levantó y comenzó a redactar un cuento “sin tener una intuición clara”. Lo escribió porque tenía necesidad espiritual de contar ese período. La narración, Los pasos de Caín, referida desde el punto de vista del sicario, obtuvo en 1995 el primer lugar del premio Francisco de Vitoria, convocado por la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado.
Aunque ha publicado dos libros de cuentos, y reunido dos antologías de relatos, Armando se considera más poeta que prosista. Estima que hacer poesía desnuda las emociones del escritor, mientras que hacer narrativa permite que uno se oculte tras los personajes. “Con una novela”, afirma, “tenés que tener una disciplina enorme. En los cuentos, lo que tenés que tener es genialidad. Para un poema tenés que tener disciplina más genialidad. Si no, no es poesía”.

El editor
Un año de estancia como jefe de Editorial Cultura convenció a Armando de que existía un vacío muy fuerte en materia de espacios donde publicar libros. La corrupción que imperaba alrededor suyo fue motor para salir y buscar nuevos territorios. En esas circunstancias nació Letra Negra Editores, producto de la iniciativa de Armando, la labor como crítica literaria de Isabel Aguilar Umaña y el trabajo artístico de Mauro Osorio. Un convenio con Magna Terra Editores permitió la publicación, en 1998, del primer libro con sello de la editorial: Utopía tras el farallón, de Armando.

Letra Negra debe su nombre al color de la letra impresa. Las colecciones que definió fueron de narrativa centroamericana, poesía centroamericana, teatro, ensayo y la nombrada Pasos de Luna, destinada a la literatura infantil. La publicación de los libros se realiza en convenio de coparticipación: el autor aporta la mitad de los fondos y la editorial el resto. Ocasiones excepcionales, como una bonanza económica, permiten que la editorial asuma el gasto entero. Esto sucedió con El tercer perfil (2005), libro de cuentos de Arnoldo Gálvez Suárez. El catálogo incluye a escritores de Centroamérica y el Caribe, como lo demuestran los poemarios y trabajos críticos de la hondureña Helen Umaña, los libros de cuentos del panameño Enrique Jaramillo Levi, y las antologías de narrativa preparadas por el cubano Salvador Redonet Cook y el dominicano Pedro Antonio Valdez.
Como editor, Armando vigila la limpieza y coherencia de los textos a publicarse. En persona, o por correo electrónico, discute con los autores la mejor forma de terminar un capítulo de novela, o la sustitución de un lugar común en poesía por una imagen más novedosa. Hace constar que no arregla la ortografía de los autores. Más bien es un reorganizador de las historias que el escritor tiene en su cabeza. “Lo único que hago es entrar y sugerir”, explica.
No considera que publicar en Guatemala equivalga a permanecer inédito y desconocido: “Es que no entrás al gran mercado editorial”. Para demostrarlo, reta a que le mencionen los nombres de 10 escritores ingleses o 10 escritores mexicanos contemporáneos. “Son inéditos para nosotros”, resalta. “Los escritores que publican buena literatura, al margen de las modas o promociones, emergerán con el tiempo”.

Los orígenes
A los 5 años, Armando causaba preocupación en un hogar fundado por un padre abogado y una madre psicóloga, continuadora de una estirpe de maestras: no podía deletrear una sola palabra escrita. Les demostró lo contrario cuando un día, llevado de paseo por la 5a. calle, entre 8a. y 9a. avenida de la zona 1, se detuvo ante un rótulo coronado con un revólver de gran tamaño (el célebre Pistolón, ya desaparecido) y leyó con claridad: “Ferretería”.

A los 7 años, su padre le obligó a leer entera la novela El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, del español Miguel de Cervantes, consagrada como la obra suprema de las letras castellanas. El encuentro con el español que se escribió en el siglo XVII, “tan difícil de entender”, fue adverso para el muchacho. La aversión duró hasta los 18 años, cuando en la soledad de una casa de la zona 7 repleta de libros regresó, con agrado, al grueso volumen. En esa época comenzó su amor por las palabras y su inclinación por las mujeres.
La presentación de comerciales para mi muerte constituye la permanencia de una persona que, a diario, regresa a explorar “las angustias primarias de lo humano” con ayuda de la letra escrita. En esa atadura está su destino.

Sin mayúsculas
comerciales para mi muerte consta de 28 relatos brevísimos. En el libro, según Armando, “hay una transgresión a la norma gramatical: ni una sola palabra está escrita en mayúscula. Conozco la norma en tanto la puedo transgredir. No conocerla se llama ignorancia”.

Entre los cuentos que fueron descartados hay uno que le gustaba mucho: “Era la inversión de la fábula. Siempre es la rana la que se convierte en príncipe. En este cuento era un príncipe que necesita convertirse en rana porque sus acreedores lo estaban persiguiendo. Estando como rana en el charco ya no le iban a poder cobrar”.

EN POCAS PALABRAS
Publicaciones
Letra Negra Editores ha publicado más de 160 títulos, entre novelas, relatos, poesías, antologías y estudios literarios.

Trotamundos
La editorial ha participado en las ferias internacionales del libro de Alemania, México, República Dominicana, Honduras, Costa Rica y Venezuela.

Obras
Armando es autor de los libros Utopía tras el farallón (cuentos, 1998), Piel para una Eva desterrada (poemas, 2003), 37° al sur (cuentos, 2004) y Mi ángel prófugo (poemas, 2006).

Antólogo
Junto a Isabel Aguilar Umaña compiló la antología Las huellas de la pólvora (cuentos de guerra), y en solitario organizó la serie Guatemala. Narradores siglo XX.

Modestia
“Debés transitar con mucha sencillez en la vida. Lo más difícil de ser director de una editorial es el ego, a veces insufrible, de los otros creadores”

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Responses

  1. Felicitaciones por tus logros, necesito comunicarme contigo

  2. Hola Armando, te felicito mucho por tu nuevo espacio, porque yo no lo conocía!!! que maravilla que siempre estés tan sumergido en tus letras.

    Te conté que han subido ya varios de mis poemas en youtube y han quedado hermosos? me encantaría que pasaras vièndolos y conocieras mi último blog donde tengo todos los enlaces http://www.eternidadamorysentimientosVIII.blogspot.com

    Sabes? te felicito por todos tus logros, por tu versatilidad y abundancia de palabras. Espero que todo cada vez sea mejor en ese mundo tan maravilloso de las letras (negras).

    Tu amiga y escritora,
    Eileen Ovalle

  3. He pasado leyendo varios de los escritos en El Diario del Gallo y cada vez me gusta mas, te felicito porque muchos de los temas son muy curiosos como el de María Rosario Molina que me provocó sonreir y conocer más sobre ti, también me gustó.

    Por cierto que se me ocurrio invitarte a visitar mi parodia masculina titulada “La Gran Tragedia llamada Hombre” confieso que me encantaría conocer tu percepción ante mis comentarios.
    El enlace: http://www.eileenovallev.blogspot.com

    Un beso al silencio, Eileen

  4. Qué onda primo, me encontré este web por casualidad. Me ha contado Yutmin de tu editorial. Me alegra que te estés realizando en las letras.

    un abrazo manix!

    Juan, tu primo


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