Posteado por: diariodelgallo | octubre 1, 2008

LA HISTORIA DE LA BIBLIOTECA DEL CONGRESO NACIONAL (buenas y malas)

Gabriel Herrera
lahora@lahora.com.gt
“Libro I de la soberanía nacional, Título I de la independencia del antiguo Reino de Guatemala, proclamada el 15 de septiembre de 1821 separándose del dominio de la España”, que salió de la imprenta de la paz, en el Palacio, año 1869, compuesta y arreglada recopilación de las leyes de Guatemala de 1821, por Don Manuel Pineda de Mont.

Así reza la inscripción de la primera página de una de las joyas de tinta y papel más antiguas, que son conservadas en la biblioteca del Congreso de la República de Guatemala, “Enrique Gómez Carrillo”.

Pocos diputados conocen, aprecian y han resguardado los aproximados cinco mil ejemplares que forman parte de la fuente histórica jurídica más antigua del país, que son consultados por no menos de mil visitantes al mes, atendidos únicamente por la directora bibliotecaria y una empleada más.


Visitan, con regularidad, de Segeplan, la Corte de Constitucionalidad, la Corte Suprema de Justicia, Secretaría Agraria, investigadores y universitarios.

Pero aquellas piezas, principalmente las de más de un siglo de antigüedad, podrían sufrir mayor deterioro, si las actuales autoridades del parlamento, en un futuro cercano concretaran el traslado del inventario total de la biblioteca hacia un sitio distinto.

Ha trascendido que la biblioteca del Congreso podría ser reubicada en el viejo edificio del Ministerio Público, conocido como 10-57, sobre la octava avenida del Centro Histórico, ello por la falta de espacio para albergar oficinas de diputados en un edificio propio.

Es una Cenicienta

Debido a fallidos ofrecimientos de entrevistas previstas con Roberto Alejos, primer secretario del parlamento, y Ana Isabel Antillón, Directora Legislativa, quienes supuestamente son responsables del resguardo bibliográfico histórico jurídico de la Nación, no se pudo establecer cuál es el presupuesto asignado para mantenimiento y conservación de la biblioteca del Congreso de Guatemala.

Extraoficialmente se sabe que los fondos económicos para mantener la biblioteca son los indispensables, no hay deshumedecedores y pocas veces se ha fumigado y exterminado a los roedores e insectos, principales enemigos en sitios de esa categoría.

Expertos en bibliotecas aseguran que un archivo de incalculable valor, como el del Organismo Legislativo, debería contar con control de plagas dos veces por año y mantenimiento permanente para su conservación y funcionamiento.

Debería tener amplios espacios para la lectura y una adecuada ventilación, que ahora son mínimas comodidades, que desde 2007 han sido reducidas.

Tiene su propio hogar

La Casa de la Cultura, actual asiento de la biblioteca, fue entregada al Congreso de la República por el entonces presidente Ramiro de León Carpio, a través del Acuerdo gubernativo número 721-94. Dicho inmueble perteneció en el siglo XIX al doctor José Monteros, luego a sus herederos, quienes posteriormente lo vendieron al Banco Americano de Guatemala.

Posteriormente, por ochenta y cuatro mil pesos de la época, el 26 de febrero de 1924, aquel banco vendió esa casa al Gobierno de Guatemala, que durante un tiempo instala al Ministerio de Hacienda y Crédito Público -hoy cartera de Finanzas Públicas-; luego en esa misma casa funcionó el ministerio de Economía y también la Dirección General de Estadística.

En los siglos XX y XXI

En 1996, la biblioteca del Congreso fue trasladada hacia la que hoy es conocida como Casa de la Cultura, ubicada en el Centro Histórico.

Hace casi quince años, los libros, recopilaciones, leyes, enciclopedias y otros documentos estuvieron junto a la Dirección Legislativa, a un costado del Salón del Pueblo. No integraban una biblioteca formal, sus ejemplares estuvieron en desorden, y mal acondicionados, sin clasificación y se le restaba su valor incalculable, recuerda un empleado.

Asimismo, otra gran cantidad de ejemplares estuvo tirada bajo el sol y el sereno a la par de lo que hoy es el basurero del Congreso, ubicado en el parqueo sobre la octava avenida, por ello hay temor que algunos ejemplares se hayan perdido por haber estado abandonados como basura, confía otro empleado.

La mayor cantidad de libros y leyes, ahora mejor resguardados, recibieron restauración, pero hay otros que necesitan reforzar su testimonio por el paso del tiempo, reflejado en sus cubiertas, solapas, lomos, camisas o forros.

Historia larga de papel

En 1996, el presidente del Congreso, Carlos Alberto García Regás, decidió trasladar todos los ejemplares a un solo sitio seguro, que es donde hoy permanecen en la Casa de la Cultura.

Luego, la diputada Arabella Castro, como presidenta del parlamento en 1997, dio seguimiento, visitaba y fiscalizó de cerca la protección y funcionamiento de la biblioteca. Así lo hizo también el ex diputado Rafael Barrios Flores durante 1998, durante su presidencia.

Posteriormente, a la cabeza de la conducción del parlamento, de 1999 a 2000, Leonel López Rodas inicia otra etapa dorada, no solo para el inventario de los libros y leyes, sino para el Congreso mismo, ya que existía un convenio denominado “Centro para el Desarrollo Legislativo” (Cedel) auspiciado por la Universidad de Austin, Texas, desde los inicios de 1996.

El objetivo de Cedel fue preparar a estudiantes universitarios que elaboraron ciento cincuenta estudios de antecedentes, nuevas fuentes para elaboración de las leyes, que siguen sirviendo en lo legal a los asesores y diversas personas e instituciones que crean nuevas iniciativas de ley o que sirven de marco de referencia para elaborar algún dictamen.

Otro objetivo era que aquellos jóvenes pasaran a ser, en definitiva, los nuevos técnicos del Congreso, para la preparación de estudios actualizados, y asumieran en el futuro como los asesores permanentes en materia legal al servicio del Congreso, los diputados y las comisiones de trabajo.

Proyecto truncado

Sin embargo, después de cuatro años, al llegar la legislatura del año 2000, cuando el proyecto se perfilaba para el mediano y largo plazo, asume la presidencia del parlamento por el FRG, Efraín Ríos Mont, quien en supuesta mala asesoría política de algún cercano colaborador, decide detener el proyecto y el personal preparado nunca pasa a formar parte de la asesoría y se pierde así el primer impulso de la carrera legislativa, que ahora le falta al Congreso y a sus unidades.

Tesoro en anaqueles

Están bajo protección, el primer Código Civil de Guatemala; el Código de Comercio, de 1877 y el del 20 de febrero de 1882 Decreto número 274, creado durante el gobierno de Justo Rufino Barrios; el Código de Petróleo, Decreto 345 del 7 de julio de 1955, versión inglés-español, de la época del presidente Carlos Castillo Armas.

El jurisconsulto o cualquier otro estudioso encuentra la Ley de Garantía Ciudadana, considerada la primera norma de Derechos Humanos en el país, que se refiere al tema de la esclavitud; están a disposición del usuario los 150 estudios de antecedentes legales elaborados durante 13 años, entre 1986 a 1999.

La biblioteca del Congreso posee la recopilación de Diarios de Centroamérica, en su colección desde 1873; la Historia de la Iglesia en Guatemala desde el punto de vista del Derecho, recopilada en tres tomos; Recopilación de Diarios de Sesiones; Acceso a la Información, sobre Asuntos Militares y Diplomáticos; de Seguridad Social o la del Registro Nacional de Leyes.

También se puede consultar la primera ley de Bancos; la antigua de Consejos de Desarrollo, Garantías y Carrera Judicial; la de Hábeas Data; las primeras leyes sobre Seguridad Alimentaria y Niño Trabajador. Existe la necesidad de adquirir un ejemplar del primer Código Penal de Guatemala, de 1877, que se puede tramitar oficialmente a través del Congreso en Washington D.C.

Información excepcional

La participación femenina en el pleno del Congreso de la República se encuentra en esa biblioteca, son 109 las mujeres que han sido electas, y resalta nombres desde Alma Rosa Castañeda de Mora, que fue diputada en el período del 1 de marzo de 1956 al 28 de febrero de 1958; hasta Rosa Elvira Zapeta Osorio, una de las últimas que tomaron posesión el pasado 14 de enero de 2008.

Aura Marina Otzoy y Flora Marina de Ramos, quien interrumpió su trabajo de legisladora para ocupar el puesto de ministra de Comunicaciones durante el Gobierno del FRG en 2002.

Sin recopilación de leyes

Desde 1990 no hay recopilación de leyes, debido a que el Ministerio de Gobernación dijo que desde esa fecha no hubo dinero para imprimir todas las leyes ordinarias y reglamentarias que se han aprobado, modificado o derogado durante los últimos 18 años, se informó.

Cultura completa

La Casa de la Cultura, creada en su idea original para difundir la cultura, siente todos los días los pasos de funcionarios de Gobierno, empleados y diputados, pero añora abrigar a muchos artistas del país, que no tienen la oportunidad ni un sitio en donde dejar sentir su creación.

La parlamentaria Zury Ríos, entre pocos legisladores, comparte la idea que la biblioteca debe permanecer en su sitio actual y ser conservada celosamente, ya que allí se guarda un tesoro nacional, tal como hacen otros países. Pero por falta de espacio, considera que no puede ser destinada únicamente a la cultura.

La secretaria del Sindicato de Trabajadores del Organismo Legislativo (STOL), Mélida Franco, impulsora de actividades culturales, entre ellas el último Concierto de Marimba, con niños de Sololá y la reciente exposición de pinturas y artesanías, apoya la permanencia de la biblioteca en ese lugar y sugiere que continúen las presentaciones culturales y artísticas en ese recinto.

El actual presidente del Congreso, Arístides Crespo, ha brindado el apoyo a las últimas presentaciones culturales y ha visitado la biblioteca en varias oportunidades, pero sin mayor dinamismo en la respuesta que requiere la urgente conservación de la biblioteca del Congreso.


DIGITALIZACIÓN

Un relato auténtico pero no oficial, cuenta que en 2006, la universidad de Harvard, Estados Unidos, ofrecía gratuitamente el proyecto de digitalización de la biblioteca del Congreso de Guatemala, sin embargo la falta de interés mostrado por las autoridades legislativas de esa época causaron que la tramitación respectiva y la oportunidad la ganara la biblioteca del Congreso de Honduras.

Según información recogida en el Internet, la digitalización puede convertirse en la salvación de los libros que estén deteriorados y garantizar así su existencia futura en un formato electrónico. En http://www.restaura.net se encuentra información acerca de la Biblioteca Nacional de Baviera, Munich, Alemania, la que cuenta con más de nueve millones de libros en sus estanterías.

La biblioteca del Congreso de Guatemala, pequeña en tamaño pero grande por el incalculable valor de sus documentos, que pertenecen a la nación que fue capital del Reino de España y zona imperativa que sigue siendo importante en lo económico, social y lo político para la región centroamericana.


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