Posteado por: diariodelgallo | octubre 22, 2009

EL DISCURSO DEL LOCO CUENTOS DEL TAROT de Carol Zardetto

carol zardetto
Byron Quiñónez

Abogada, guionista de cine, diplomática y ganadora del Premio Mario Monteforte Toledo edición 2004, por su novela “Con pasión absoluta”, Carol Zardetto se lanza al océano del relato corto con su nuevo libro “El discurso del loco, Cuentos del Tarot”, en el que nos ofrece 21 cuentos inspirados en cada una de las cartas del Tarot.

– Byron Quiñónez: ¿Cuánto tiempo le llevó escribir su nuevo libro?
– Carol Zardetto: Dicen que los escritores no escribimos sino que reescribimos. Escribirlo me llevó como un año y el otro año fue de reescribirlo. Luego viene la edición editorial, que lo mete a uno en otra dinámica porque ya son observaciones de afuera y ahí viene el pleito, porque hay que quitar esto, que el editor dice que hay que cambiar un adjetivo… (risas)

-BQ: ¿En qué editorial lo trabajó?
-CZ: En F&G. La verdad es que pienso que son observaciones oportunas. Yo estoy contenta porque tengo la suerte de contar con un editor consciente y que está muy metido en el tema de la literatura, y no son observaciones arbitrarias bajo ningún punto de vista, a veces son de mucha ayuda. Pero de todos modos está el pleito, porque siempre hay palabras que llevan una carga emocional y no siempre es el adjetivo más correcto, pero la decisión final es del escritor, obviamente.

-BQ: ¿Cuántos libros ha publicado a la fecha?
-CZ: Éste es mi segundo libro literario. “Con pasión absoluta” fue mi primera novela, y esta colección de cuentos.

-BQ: ¿Y de dónde le surgió la inspiración para los cuentos?, porque estaba leyéndolo y encontré algunas historias muy interesantes?
-CZ: A mí siempre me ha gustado el tarot; siempre me ha llamado mucho la atención. Me parece tan misterioso, además, la mayoría de gente cree que es como diabólico, pero no? Básicamente se trata de una serie de arquetipos que están muy metidos en la conciencia colectiva. De hecho, Carl Jung ha tratado el tema del tarot, y gente como Joseph Campbell se han metido al tema porque lo que se trata ahí es ese manejo de la conciencia colectiva. Pero leí que el tarot es un lenguaje que es en sí mismo como un libro, un código cerrado.

Así que me empezó a llamar muchísimo la atención. Según quienes lo han estudiado, es algo así como la descripción, un camino iniciático. A mí, todos estos elementos me parecieron tremendamente literarios y entonces me puse la meta de hacer un cuento de cada uno de los arcanos que pudiera transmitir el mensaje del arquetipo, lo cual es muy difícil porque los arquetipos son tremendamente ambiguos: es como agarrar la esencia, hacer un cuento y encima de todo ver si podía montarme en el tema de la vida iniciática, así que fue un malabarismo complejo.

Lo que yo traté, ya que era un asunto de la humanidad entera, fue de poner cuentos muy variados, personajes de diferentes épocas históricas, en diferentes geografías, para lograr dar esta sensación. Después me pareció muy simpático que algunos cuentos se pudieran conectar, porque hay algunos cuentos que están conectados.

-BQ: Cierto, a veces la obra le va dictando a uno en el camino y hay partes que resultan conectadas?
-CZ: La verdad es que fue muy divertido al final, aunque yo me lo había imaginado más fácil, como algo muy lúdico, algo divertido de hacer: como algo más ligero que meterse en la problemática de una novela, que es tan compleja, y al final me di cuenta de que tenía bastante trabajo de otra naturaleza.

-BQ: ¿Usted ha tenido contacto con el esoterismo, o es un interés reciente?
-CZ: Bueno, son temas interesantes. A mí sí me llama la atención todo lo que implica lo esotérico, la relación con el misterio de la existencia. Aparte, siempre me han gustado mucho las religiones; no soy religiosa, pero me atrae mucho toda esa carga filosófica que llevan las diferentes religiones. Entonces, en mi libro traté de incorporar de todas las vertientes de reflexión humana en relación con el más allá, con la trascendencia.

-BQ: Me he dado cuenta de que es un interés bastante común entre los escritores, que uno siempre se va por los lados oscuros de la filosofía, de las formas de ver el mundo y todo eso.
-CZ: Exacto, lo que pasa es que siempre está el cuestionamiento humano en relación con la razón de la existencia. Por eso a mí el tarot me llamó mucho la atención. Por ejemplo, he leído algo de la vida del tarot que escribió Jorodowski, que es un enamorado del tarot e incluso dijo “a mí que me entierren con mi tarot” (risas).

-BQ: ¿Tiene algún cuento favorito en este nuevo libro?
-CZ: La verdad es que tengo varios. Uno que me gustó mucho porque en cierto modo lo veo como transgresor es “El Hierofante”, porque es un personaje que en otros tarots se llama el papá, ni más ni menos? Es el intermediario, el puente entre lo sagrado y lo humano. Entonces yo lo cambié a que fueran las plantas alucinógenas.

-BQ: Bueno, por cierto, esa es la base del chamanismo?
-CZ: Exacto, entonces, para mí, en ese caso se logró bien un elemento digamos retador, hasta cierto punto, para nuestra mentalidad cristiana. Porque el tarot tiene incorporados muchos elementos cristianos o cristianizantes.

-BQ: Claro, de hecho el cristianismo tomó elementos paganos y los adoptó a la religión?
-CZ: Sí, es el arquetipo universal de ese puente entre lo sagrado y lo humano. Lo que no es universal es la manera como lo concebimos. En este caso, las plantas alucinógenas, que le permiten dar un pequeño giro a nuestras mentes cristianas. Otro que me gusta mucho es el de “El Juicio”, porque el personaje de la hechicera, que me gustó mucho, nació absolutamente de la ficción. Y es bonito construir un personaje que no tenga mucha relación con lo que a uno le es familiar.

-BQ: Ahora, yo veo una relación muy interesante en la historia del pescador, que se le muere la esposa durante el parto, la niña es abandonada y cuando él regresa, básicamente se queda con ella. ¿No habrá por ahí alguna influencia de Nabokov?
-La verdad es que estaba trabajando con los arquetipos, en este caso el de la emperatriz y todo lo que significa la mujer: la madre tierra y toda la abundancia que representa, la mujer como madre, amante, hermana, hija, etc. Entonces, es el encuentro de este hombre con lo femenino, pero es un femenino terreno. Porque la sacerdotisa es un arquetipo esotérico, intocable, mientras la otra es lo opuesto: la prole, la fertilidad, lo material. Yo voy a la esencia del arquetipo. Por todas partes me han hablado mucho de este cuento, porque sí es un poco transgresor también. Pero más que todo la idea ahí era lo femenino.

-BQ: ¿Qué tal ha sido la recepción para su anterior novela? He escuchado muy buenos comentarios?
-CZ: “Con pasión absoluta” nació con buena estrella, definitivamente. En primer lugar, el premio le abrió bastante las puertas, pero aparte de eso, a uno le pueden dar un premio, pero si a la gente no le gusta, ahí se muere. Ha pasado no solamente con los Montefort, sino con muchos otros premios. Porque a veces no es el mismo criterio de un jurado docto que el del público. “Con pasión absoluta” le ha gustado a la gente: lo han comprado, lo han regalado, e incluso me han llegado correos electrónicos de personas que se han esforzado por comunicarse conmigo y compartirme sus opiniones con relación al libro. Y ha sido un viaje hermoso, porque me ha permitido comprender mejor la realidad de Guatemala, que para todos los guatemaltecos es un punto conflictivo. “Con pasión absoluta” para mí significó muchas cosas. Ha tenido recepción a otros niveles: han escrito ensayos en otros países, en universidades extranjeras, de Costa Rica me han invitado ya dos veces. Vino con buena estrella. Me imagino que ha de ser muy triste pasarse todo ese tiempo sentado escribiendo un libro y que no tenga muy buena recepción. Es una novela compleja, no está hecha para ser de fácil lectura, y, sin embargo, a la gente le ha gustado.

-BQ: Es que nunca se sabe qué le va a gustar a la gente?
-CZ: Es verdad. Yo creo que lo más importante es la honestidad: si el lector percibe una honestidad, una desnudez, eso entra inmediatamente en contacto con la otra persona y ahí es donde se convierte en universal. Al final, la literatura, al igual que el arte, es un acto de comunicación. Estoy muy satisfecha con la novela; me da un poquito de miedo publicar “El discurso del loco”, porque es tan radicalmente diferente. Da un poco de temor porque yo siento que “Con pasión absoluta” es una obra con mucha complejidad, y yo estaba muy satisfecha desde el punto de vista del escritor, mientras que El discurso del loco digamos que no es una cuestión de tanta complejidad, más bien es una cuestión lúdica, que también tiene su atractivo y una atmósfera interesante. Pero creo que todos los escritores sufrimos cuando publicamos un libro porque es como ponerse en el centro del escenario.


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