Posteado por: diariodelgallo | diciembre 1, 2009

ELÍAS VALDÉS

Nació en San José La Arada, Chiquimula.  Estudió en el Instituto Nacional de Varones de Oriente.  Siendo estudiante ganó certámenes literarios a nivel nacional y publicó estampas y cuentos en Diario de Centro América y Diario de la Mañana.  Fue jefe de redacción de Correo de Occidente en Quezaltenango, de Nuestro Diario en la capital y del semanario La Tribuna en Chiquimula.  Publicó el periódico Aurora en Chiquimula y fundó y dirigió el semanario Aurora en Quetzaltenango, y en radio periódico Vanguardia en Chiquimula.  Cofundador de la Casa de la Cultura de Oriente.  Ha sido miembro de jurados calificadores de varios concursos literarios.  Ha recibido entre otros homenajes los de la Asociación de Periodistas de Guatemala –APG-, de la Facultad de Humanidades de la USAC, de la Asociación de Abogados de Chiquimula y del Instituto Nacional de Señoritas de Oriente.  El INVO lo declaró en 1982 Hijo notable de Chiquimula y la Municipalidad lo declaró en 1985 Ciudadano Ilustre de Chiquimula.

En 1993 la Municipalidad y Copromechi le otorgaron la Muta de Oro y el Collar Chortí, máximos galardones que Chiquimula concede a sus hijos destacados.  El 14 de septiembre de 1993 recibió dos homenajes: uno del Instituto Experimental “Dr. David Guerra Guzmán”, entregándole Diploma de Reconocimiento y otro de Organización ALIU’S y Radio Perla de Oriente, con plaqueta y otorgándole la distinción de Ciudadano Prócer de Chiquimula.  Es Socio Honorario de la Asociación de Obreros El Porvenir y miembro de la APG.  Autor de los siguientes libros: novela Tizubín, relato Yo fui rehén del M-19, novela Raíces al Viento, crónicas y estampas Rasgos y Matices, cuento laureado El Desafió y novela Agua Sucia, novela Viaje a la Infancia.

Acaba de cumplir 76, pero dentro de tres meses ya dirá que tiene 77, porque, como le gusta remarcar, “cuento los meses que pasé en el vientre de mi madre”. Lleva toda una vida combinando el periodismo y la literatura con otras actividades que “sí dan de comer”, pero su quehacer ha sido prolífico. Hasta la fecha, Elías Valdés ha publicado 17 obras, entre las que cabe destacar Yo fui rehén del M-19, obra controvertida de la que prefiere no hacer declaraciones, y Tizubín, novela en la que recrea “el bello lenguaje de los campesinos” que escuchaba en la finca de su hermano. Al igual que su estilo, sencillo y fresco, Valdés es un hombre campechano al que le gusta conversar con placidez sobre las tradiciones del oriente del país. Sentado en el fresco patio de su casa de Chiquimula, protagonista de excepción en casi todas sus páginas, nos recibe para pasar revista al archivo de la memoria.

ENTREVISTA:

 ¿Es cierto que se levanta todos los días a las 4 de la mañana para escribir?

Al igual que un deportista se levanta para hacer sus ejercicios, a uno no le debe pesar levantarse temprano. La disciplina es la mejor costumbre que puede adoptar un escritor… y a esas horas nunca me siento solo, porque siento que estoy hablando con los personajes que he creado.

¿Cuándo empezó a escribir?

Empecé a los 15 años en un periódico que yo hacía a máquina. Sacaba 20 ejemplares y yo hacía todas las notas, pero para no poner sólo mi nombre colocaba los de algunos vecinos. Después, estuve escribiendo estampas y cuentos en el Diario de Centroamérica. Cuando tenía 19 años, José Alfredo Palmieri me llevó como reportero a Quetzaltenango, donde había fundado el Correo de Occidente. Allí, accidentalmente, me quedé de jefe de redacción, porque Guillermo Leiva, que era quien ocupaba el puesto, tuvo que exiliarse en Honduras. La década del 50 dio una excelente generación de periodistas chiquimultecos: Roberto Girón Lemus, Edmundo César Ruano, Miguel Ángel Vázquez y Rigoberto Cabrera.

¿Cómo era el periodismo de la época?

El Correo de Occidente era un periódico hecho con tipos sueltos, con cajistas. ¡No teníamos ni linotipo y sacábamos un periódico de 12 páginas! Recuerdo una anécdota: José Alfredo Palmieri llegó de la capital a la una de la tarde del sábado, y el periódico salía a las cuatro. Me preguntó si tenía alguna nota fuerte para la primera página. Como no había nada, me dijo que pusiera el siguiente titular: “Invasión negra a Xelajú”. Yo me pregunté de qué iba a ser eso, y cuando leí el texto, le dije que no me parecía correcto titular de esa manera… pero él era el director. La nota trataba sobre el asfaltado entre Totonicapán y Quetzaltenango. Cuando los patojos salieron con el periódico a la calle, se vendió como pan caliente, tuvieron que imprimir más ejemplares… pero al día siguiente no se vendió ni uno.

¿Qué opina de la Prensa actual?

Me duele que destaquen más lo negativo que lo positivo, sobretodo la violencia. Siento que la cultura tiene poco espacio, pero si (Juan Carlos) Plata mete un gol le dan una página a color. ¿No se aburren de lo mismo?

¿Y en cuanto al periodismo departamental?

Está absorbido por la capital. Sobre todo con los sistemas tecnológicos modernos. Lo que tenemos ahora en Chiquimula es un renacer de la literatura. Durante mucho tiempo el departamento vivió de sus glorias pasadas: Raúl Mejía González, Humberto Portamencos, Ismael Cerna, Mario Morales Monroy… pero ahora hay gente muy buena como el cuentista Rafael Enrique Villena y el poeta Lorenzo Flores. El problema es que existe el ninguneo. Muchos críticos creen que con negar al otro, se engrandecen. Muchos ni leen los libros. En los departamentos hay buena literatura, pero en la capital los círculos están cerrados. Se desconoce la literatura departamental, yo, por ejemplo, he pagado la edición de todos mis libros.

Hoja de vida

> Nació el 1 de diciembre de 1930, en San José La Arada, Chiquimula.

> En la década de 1950 fue jefe de redacción del Correo de Occidente de Quetzaltenango. Más tarde fue corresponsal de El Imparcial y de La Nación.

> En Chiquimula, fue jefe de redacción del semanario La Tribuna, conductor del programa radiofónico Vanguardia y fundador de la Casa de la Cultura de Occidente.

> En 1974, publicó su primera novela, Tizubín, desde entonces ha editado 16 títulos, entre los que destacan: Raíces al viento, Yo fui rehén del M-19, Agua Sucia, El pez murió en silencio o Ruidos de la selva.

 ¿Siente que se le ha reconocido?

Sí, Tizubín fue una novela muy bien acogida y recibió críticas elogiosas de plumas influyentes. Ya va por la cuarta edición. La Universidad de San Carlos me otorgó el título de Emeritissimun y la biblioteca del Instituto de Varones de Occidente lleva mi nombre. En 1993 me dieron la Muta de Oro y el Collar chortí. No me puedo quejar.

¿Le gusta la literatura contemporánea?

Siento que se usan muchas palabras escatológicas y malcriadezas. El lector, además de sentir el placer de la lectura, debe aprender algo, pero la literatura refleja el ambiente y el modo de ser de la juventud.

¿Así que la juventud actual está malcriada?

Nosotros, a los 16 años, ya habíamos leído las obras de Dumas o de Julio Verne. Mire, una revista local publicó una fotografía mía junto a Virgilio Rodríguez Macal, uno de los mejores escritores de Guatemala, y cuando me encontré con un par de abogados amigos me preguntaron que quién era ese don. ¡Y me lo preguntaba un abogado, alguien que se supone que tiene una cultura general!

¿Qué le pediría a esa juventud?

Que lean, porque la televisión y los videojuegos les roban mucho tiempo, que aprovechen la experiencia de la gente grande y, a los que les guste, que tomen parte activa en la política, en vez de dejar a esos políticos, marrulleros y zorros que todavía quieren ser presidentes.

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Responses

  1. Muy pocos llegan hacer tan buenos,17 obras hay que hacerlas y ps tenemos mucho que aprender de esto más teniendo ejemplos aqui mismo en chiquimula!! felicidades

  2. he leido dos obras de don Elías y me parecen excepcionales, ha además estudio con su nieto Elías Váldez Vanegas… un tipaso.

  3. He leído todos los libros escritos por Elías Valdés, y como me parecen excelentes lo he expresado en algunos comentarios de prensa. El sábado 8 de enero de 2011 conocí a su nieto que estudia ciencias de la comunicación en Chiquimula y me atrevo a afirmar que él seguirá los pasos de don Elías. A la fecha tiene 20 títulos publicados, el más reciente es “La colina de las torcazas”.

    • me parece que apoyemos a nuestros escritores de nuestra tierra.

  4. Aún estoy bebiendo sorbo a sorbo la obra exquisita de don Elìas Valdès. Excelente. Preciosa. Profunda. Yo la leo. Tambièn mis alumnos. Deseo saber si està a la venta YO FUI REHEN DEL M-19.

    Don Elìas: gracias por trabajo, por sus frutos

    Elder Exvedi Morales Mèrida
    Santa Ana Huista, Huehuetenango

  5. VII
    Me refugié entre los versos
    y bebí pentagramas verdes,
    y me emborraché
    como nunca.
    Y ahora,
    arropado
    con esa melancolía
    mi corazón llora
    y canta
    y ríe
    y sueña.
    Pobres
    los que piensan erróneamente
    que solamente soy
    un ranchito en ruinas.

    VIII
    Al carajo
    con mi cargamento de amarguras.
    Harto estoy
    de estar enredado
    en llantos
    y lamentos.
    A reír
    se ha dicho.

    IX
    En mí se edifica
    un canto sagrado.
    Por eso,
    en el aroma de las flores
    hallo tantas bondades
    y me siento por encima
    de las miseria del mundo.

    X
    En el abismo de la noche
    nacías,
    retoñabas,
    florecías.
    Y te mofabas de mí
    que me aferraba
    a la luz
    y a la verdad.
    Y aunque no quiera,
    no puedo
    dejar de reírme de vos,
    a carcajadas.
    Por mirar la paja
    en mi ojo
    ignorabas
    las toneladas de basura
    en tu interior.

    XI
    Sonaron en mi memoria
    tus insultos de nuevo.
    Y recordé,
    porque lo había olvidado,
    que me cerraste
    las puertas de golpe
    cuando pedí
    una mano amiga.
    Olvidaste
    que muchas veces
    te prodigué mi solidaridad.
    Y ahora,
    que la helada
    y tétrica noche
    se ha hospedado de nuevo
    en tu interior,
    aquí estoy,
    cerca de mi puerta,
    esperando
    a que me busques
    para tenderte,
    la mano amiga.

    XII
    Se fue balbuceando mi nombre
    con su alma abyecta de rencores,
    con su corazón invadido
    de cantos negros.
    Y estoy seguro,
    que desde alguna callejuela del tiempo
    me observa y reflexiona:
    le temí a la verdad
    y quise huir de la negra realidad
    mas jamás
    pude huir de mí mismo.

    XIII
    Con tu mutismo,
    con tu murmullo de manantial de pájaros
    me quedé llorando
    el tiempo ido.

    Te fuiste.
    Te largaste.
    Pero tu dulce nombre
    enredado en mi pentagrama
    se aferró a mí.

  6. felicitaciones don elias he queridoi leer unos de sus libros pero no he tenido la oprtuinidad, no me he de morir sin hacerlo

  7. Propongamos a don Elìas como Premio Nacional de Literatura. ¿Què dicen chiquimultecos?

  8. Don Elias en donde puedo comprar la novela Tizubin me puede enviar la direcciòn a este correo shevin01@yahoo.com

  9. He leìdo toda la obra de don Elìas. Pero una alumna que leìa La colina de las torcazas me perdiò el citado libro, por lo que pregunto en dònde puedo comprarla.

  10. Excelente trayectoria y excelente escritor, es muy agradable saber que en Guatemala tenemos intelectuales ejemplares. Pregunto en donde puedo encontrar el libro EL VERDE PURPURA. He tenido oportunidad de leerlo porque un amigo me lo prestó, pero ahora que deseeo obtener un ejemplar no lo encuentro en ninguna parte. Comienzo a arrepentirme de haberlo devuelto. Saludos.

  11. Hermano!!!! Eliad , Tus obras son de las mejores lecturas que he tenido. Elias eres orgullo Chapin.
    Te recuerdo y te tengo en un lugar en mi libreria y en mi corazon.

  12. me gustaria que junto a esto publicaran el nombre de todas sus obras ya que he tenido el placer de leer 5 de ellas pero de las demas desconozco el nombre para poder encontrarlas y tambien puntos de distribucion ya que no es muy facil encontrar su excelente trabajo

  13. He tenido el placer de leer varias Novelas de Don Elias Valdez y es un gusto contar con estas obras en mi biblioteca personal, Gracias Elias por llevarnos a tan hermosos lugares por medio de tus novelas y aventuras picarescas,una de mis favoritas hasta el momento es !Ha las cosas de mi Tio Coleo!
    Un abrazo y Gracias por ser Chapin.

  14. eres tu el director de algunos de los videos de la usurpadora

  15. Recuerdo

    Baudilio Morales Monroy

    El 4 de junio de 1964, es decir, mañana se cumplirán 50 años, el pueblo de Chiquimula lloró la partida de su poeta, MARIO MORALES MONROY. No sé si la Casa de la Cultura de Chiquimula o la escuela que lleva su nombre, hayan preparado algún acto especial. Menciono a estas dos instituciones, porque me parece que son las llamadas a preparar el acto recordatorio. Y esto, porque Mario dio brillo a las letras no sólo de Chiquimula sino de Guatemala, pues además de haber cultivado premios de poesía en su “Perla de Oriente”, su “Metáfora de Oriente”, ganó cuatro años consecutivos el primer lugar de poesía en los “Juegos Florales de Teculután, Zacapa”, en donde por eso mismo llevan su nombre. Asimismo, ganó en Zacapa, Escuintla, en la Capital, en Jalapa, en los Juegos Florales Centroamericanos de Quezaltenango y en otros certámenes.

    Con razón el poeta y periodista amigo, Aquiles Pinto Flores, en el libro de Mario “Brumas del Silencio”, escribe muy acertadamente “…Pero en tu verso estaba la sobriedad de Horacio, la majestad augusta de los salmos o la dulzura extasiada de Virgilio”.

    Y parafraseando unos de sus versos, dice Aquiles “Era ágil tu numen, lo mismo en la elegancia del endecasílabo que en la musicalidad del romance, en donde por igual presentías a la muerte con su velamen al viento surcando el mar de tu sangre: proa y glóbulo…

    “…vendrán armonías blancas
    al festival de mi entierro…”

    “…quítame esta pena larga
    y este crucifijo negro…”

    Yo, anclado en Costa Rica desde mi ostracismo ocurrido en 1978, recuerdo a mi querido hermano como que si fuera ayer. Siempre, cuando leo poesía, también toco sus puertas y su eco lo siento todo el tiempo encantador.

    Mi familia toda también lo recuerda, pues además de buen poeta-bohemio, fue siempre un gran hijo y un gran hermano como un gran amigo para aquellos con quienes alcanzó el convivio, sobre todo místico y literario.

    Murió muy joven, cuando apenas escalaba los veintinueve años y meses de edad, pero en esos cortos años de vida, dejó latente su don y pudo darle a Chiquimula, igual que Ismael Cerna (1856-1901), Raúl Mejía González (1891-1919), Humberto Porta Mencos (1901-1974?), los hermanos Rafael y Edmundo Zea Ruano, los hermanos Héctor Manuel y Miguel Ángel Vásquez, Macrino Blanco Bueso, Roberto Girón Lemus, Carlos Aquiles Pînto Flores y muchos dilectos poetas más, el gran mérito por el que se le conoce también a nuestra tierra como la “Cuna Cultural de Oriente”.

    Costa Rica, 3 de junio del 2014.

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