Posteado por: diariodelgallo | diciembre 2, 2009

JOSÉ MILLA Y VIDAURRE (parte I)

 

Los orígenes coloniales de la familia Milla son interesantes en cuanto revelan la aptitud con que la misma se identificó con los tiempos cambiantes de las postrimerías del imperio español en América Central.  Los bisabuelos de José Milla y Vidaurre fueron Juan Manuel Milla y su esposa María Josefa Milla, ambos reputados miembros de viejas familias españolas radicadas en el pueblo de Gracias a Dios, en la provincia de Honduras del Reino de Guatemala, división política colonial, esta última, también llamada Capitanía General de Guatemala. Dicho pueblo se localizaba en el extremo de la  principal ruta comercial que salía de Antigua Guatemala hacia los puertos de Honduras en la costa del Caribe, y sus principales nexos económicos y políticos eran precisamente con Antigua, el centro político de la Capitanía General.  Gracias a Dios era visitada periódicamente por funcionarios reales de Antigua, quienes acudían en busca de milicianos destinados a servir en la frontera militar del área costeña del Caribe norte.  En 1779, en el fuerte costero de San Fernando de Omoa, el sargento mayor José Antonio Milla, hijo de Juan Manuel Milla y abuelo de José Milla, condujo un piquete de tropas de Gracias a Dios, con el que derrotó a los invasores británicos en una hazaña que repitió después, en 1782, en Roatán.  Su valor le valió el ascenso del cargo administrativo que desempeñaba, a un puesto de mando, con el rango de coronel de milicia.

El grado militar referido pareciera indicar que José Antonio Milla pertenecía al estrato al de la sociedad criolla.  En 1790, de nuevo fue promovido política y socialmente, como resultado de la instauración en América del régimen de Intendencias a instancias del rey Carlos III.  Milla fue nombrado Subdelegado en el partido de Gracias a Dios, pasando a ser de este modo el principal representante real en el área.  De su matrimonio con Feliciana Arriaga nacieron varios niños, entre quienes se contaba José Justo Milla, que nació en Gracias en 1794.  Apartándose de la tradición familiar, José Justo dejo el hogar provincial de los Milla, a fin de emprender la carrera militar en el relativamente nuevo centro colonial de la Capitanía General.  Estaba situado en la actual ciudad de Guatemala, que en  1776 había suplantado a la Antigua como asiento del gobierno.  Al proclamarse la independencia, el 15 de septiembre de 1821, José Justo Milla desempeñaba una comisión de caballería, en su calidad de sargento mayor destacado en la ciudad de Guatemala. Mientras residía aquí, contrajo matrimonio con Mercedes Vidaurre, hija de una de las distinguidas familias de la ciudad capital.

El nacimiento de José Milla y Vidaurre, único hijo de la pareja en la ciudad de Guatemala, el 4 de agosto de 1822, representa un ascenso de la familia Milla; se trata, en efecto, de un hecho que pone en evidencia una cierta movilidad, desde las raíces criollas provincianas con una posición social y política ascendente merced a los puestos militares, hacia la residencia y matrimonio de José Justo Milla en la capital colonial.  José Milla, por consiguiente, fue guatemalteco y no hondureño, gracias a la capacidad de adaptación y a la relativa movilizada de sus progenitores en la cambiante escena política de la época, rasgos éstos que habrían de notarse posteriormente en el propio Milla, a lo largo de su carrera política y literaria.

Efectivamente, la niñez de Milla fue una experiencia dura e infortunada en preparación para la vida adulta.  Su padre, al servicio de las Provincias Unidas del Centro de América, fue atrapado en la lucha anárquica por el poder republicano, en que se libraron, de 1822 a 1832, cuando menos 61 acciones militares diferentes; éstas tenían como fondo un profundo cisma entre las facciones liberal y conservadora y se desarrollaban a nivel local, provincial e interestatal.  Alcanzando el grado de teniente coronel hacia 1824, y por un breve período el cargo de vicepresidente de Honduras, de 1824 a 1826, José Justo Milla sirvió al Partido Conservador (servil) desde 1822 hasta 1829. Sus funciones, similares a las de un procónsul, constantemente le llevaban fuera de Guatemala, a las zonas provinciales donde había problemas.  Su esposa, Mercedes Vidaurre de Milla, falleció en 1828 y al año siguiente él mismo fue enviado a México en un perpetuo destierro.  Es seguro que el niño conoció poco a su padre de todas maneras, y entonces, a la edad de siete años, era prácticamente un huérfano.  El niño Milla fue entregado a sus parientes maternos para su crianza en la ciudad de Guatemala y aquí creció y pasó casi toda su vida adulta.

José Milla, sin embargo, no crecería sin una guía paternal.  Un célebre líder de la independencia centroamericana, el valeroso, erudito y elegante sacerdote José María Castilla, rector del establecimiento jesuita Colegio Seminario Tridentino, tomó a su cargo la temprana instrucción del muchacho.  Al cuidado de Castilla, Milla fue preparado para una carrera universitaria, cuando menos hasta alcanzar la edad de 22 años.  Fue en el Seminario mismo donde decidió poner su talento al servicio público, por medio de la carrera literaria; él mismo expresa claramente este impulso patriótico a un compañero de escuela de la siguiente manera:

                Cumpla, pues en buena hora, cada cual su destino:

                A ti cítara de oro, pluma acerada a mí:

                A mí los vendavales y el raudo torbellino;

                Las brisas perfumadas y el aura blanda a ti.

Estos versos fueron una indicación temprana de sus afanes futuros y él lo expresa con humildad y moderación característica.

Durante el gobierno liberal del doctor Mariano Gálvez (1831-1838), Milla, como muchos otros jóvenes de Guatemala, se beneficia de las leyes que regulan adecuadamente la instrucción pública.  El moderno curriculum y un espíritu de pensamiento libre, estimularon a los jóvenes  a proseguir sus estudios en los campos de las ciencias y las letras; se daba a paso asía a una actividad académica de la que participaba el Colegio Tridentino, donde circulaba libremente toda clase de libros e ideas.  Milla vivía una edad impresionable y abrazó de todo corazón el espíritu romántico del momento.  Empero, inmediatamente después del arribo del Partido Conservador al poder en 1838, la tendencia hacia el liberalismo educacional fue detenida abruptamente, desde el nivel superior de la Universidad de San Carlos hacia abajo, pasando por el Colegio Tridentino.  Un retronó a la organización colonial y una sofocante atmósfera en la enseñanza, desplazaron al creativo ambiente anterior.

Milla fue un buen estudiante en los campos de la literatura y la historia, pero lo fue bastante pobre en el campo del derecho, que había seleccionado.  Los escritores franceses románticos estaban entonces en boga, en especial Eugenio Sue y Víctor Hugo, y ellos constituían los principales tópicos de discusión en las tertulias de la ciudad capital.  La inclinación de Milla por la literatura y su progreso en los estudios de la materia, llegaron a conocerse aun fuera de la escuela y así comenzó a ser objeto de la visita de distinguidos escritores.  Estas visitas, por cierto, sirvieron para aumentar su propia inclinación literaria.  Su autores románticos favoritos fueron los españoles José Zorrilla y del Moral y Mariano José de Larra, y los franceses Alfonso de Lamartine y Hugo.  El elemento más prominente de su círculo literario era José Batres Montúfar (1809-1844), quien fuera además la figura literaria dominante de Guatemala, durante el primer cuarto de siglo de la vida independiente.  El círculo incluía también a poetas muy conocidos, como Juan Dieguez Olaverri (1813-1866) y María Josefa García Granados (1796-1848), quienes figuraron entre los mejores talentos de Centroamérica por cerca de una centuria.  La fama de Pepe Batres se ha extendido hasta nuestros días.  De esta manera, y en sus primeros pasos en el campo de las letras, Milla recibió el estímulo de algunos de quienes figuraban como los más finos escritores centroamericanos, desde la época de la independencia.

En las tertulias con los miembros de ese grupo, Milla compartía su gusto romántico y sus criterios liberales en política.  En 1844 llegó inclusive a escribir un poema de quince estrofas, atacando abiertamente a los dirigentes conservadores, por sus maquinaciones políticas del momento y por la campaña militar de 1844.  El poema, en una actitud de sarcástica solemnidad, fue intitulado “Himno Patriótico, en loor del Excmo. Teniente General, R. Carrera, Jefe del ejército., con motivo de la expedición salvadoreña”.

Si bien la pieza no es de una gran calidad literaria, resultó útil al Partido Liberal para mostrar un general descontento con Carrera, que por entonces representaba el poder más fuerte en Centroamérica.  Milla formula acusaciones directas al general Carrera y a otros de los aristocráticos líderes serviles, como Manuel Francisco Pavón y el marqués Juan José de Aycinena.

Arrastrado por el espíritu rebelde de su época y de su propio contexto social, el Milla de 21 años de edad desahogaba sus sentimientos de una manera ardiente, enfática y anticonservadora.  El poema aquél contenía un resumen de los eventos y pasiones políticos del momento y Milla lo leía a sus compañeros de escuela en función de sus recíprocos intereses.  El líder del Partido Liberal José Francisco Barrundia, visitó a Milla en el Colegio Tridentino con el solo propósito de conocer el poema; pidió y obtuvo una copia para sí mismo, guardando en secreto el nombre del autor, a fin de evitar daños al joven estudiante.  Después de algunos años, cuando era ya un funcionario del gobierno dirigido por los mismos hombres que él había atacado, los oponentes políticos de Milla no le permitieron nunca olvidarse de aquel temerario poema.  Debe indicarse, sin embargo, que Milla no era un político en la época en que lo escribiera y tampoco se había inclinado todavía por partido político alguno.  En realidad fueron los liberales quienes decidieron tomarlo como un portavoz del anticonservatismo, en la esperanza de poner su talento al servicio de esa causa.

Dos meses después de que Milla compusiera su poema anticarrerista, en julio de 1844, murió Pepe Batres, trágica y prematuramente, a la edad de 35 años.  De todo el círculo literario en que éste era figura prominente, fue por cierto José Milla quien tomó a su cargo la compilación y publicación de los poemas de Pepe Batres, en 1845, salvándolos así para el conocimiento público y para la posteridad.  Su pronta acción dirigida a reunir los pomas dispersos y poco conocidos de Pepe Bates, fue la primera notable contribución de Milla a su país.  Esa primera edición, por otra parte, aunque no libre de errores tipográficos, fue por mucho tiempo la más confiable, hasta que saliera a luz la de 1924 y la reimpresión de 1940.  Es interesante notar que en aquella edición de 1845, Milla decidió omitir todo comentario sobre ciertas alusiones contra Carrera hechas por Pepe Batres, lo que indica un cambio notorio en relación con su poema aquel de sólo un año antes.  Esto demuestra, además, que hacia 1845 Milla había sopesado ya, cuidadosamente, su criterio político.

Por la misma fecha, por otro lado, Milla había abandonado del todo las aulas y sus estudios de Derecho con el propósito de emprender algunas empresas literarias, como la de editar la poesía de Pepe Batres, a que hemos aludido.  A la sazón, había alcanzado los niveles de la educación universitaria, su círculo literario le había proporcionado una atmósfera imaginativa adecuada para desarrollar su gusto en cuanto a lecturas y tratamiento analítico de los temas, y, finalmente, había demostrado con buen éxito a la sociedad guatemalteca que tenía una clara vocación por las letras.  Su entusiasmo estudiantil respecto del pensamiento político liberal, había declinado, y de manera notoria se apartaba de los sentimientos liberales francos, de las animadas discusiones  escolares y de las reuniones sociales, en la medida en que salía de sus años formativos para entrar en la temprana edad adulta en que había de hacer frente a la tarea práctica de ganarse la vida.  Aunque las contiendas civiles de Centroamérica convertían a veces en barricadas los recintos universitarios, Milla, separado como estuvo siempre de la influencia de su familia paterna, no demostró inclinación alguna por la carrera militar, como lo hiciera la familia de su padre en Honduras.

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Responses

  1. Buenas noches,

    Muy interesante su artículo sobre José Milla y Vidaurre.

    Estoy interesada en saber si el escritor se casó y tuvo descendencia? Ojalá y me pudiera informar.

    Muchas gracias!

  2. Hola que tal. Me gusto mucho el articulo, completo respecto a la procedencia de Milla, debo confesar que es mi escritor favorito de Guatemala y que más daría yo por que algún día hicieran una película basada en alguna de sus obra. Ahora bien, también quisiera saber, que paso con su familia? Tuvo familia? Donde vivió, cual era su domicilio? (esto ultimo, porque hay una casa antigua en la zona 1 de la ciudad de Guatemala se dice perteneció a la una familia de apellido Milla y ahora lastimosamente es un medio-paqueo), agradecería mucho su respuesta. Saludos.

  3. boioo


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