Posteado por: diariodelgallo | febrero 1, 2010

RECUERDOS DE LA GUERRA DE 1906 de Pedro C. Castañeda

Un cumpleaños macabro

Sección: “Escritos de Nuestros Militares”  El Imparcial  Junio 1922.

Lo que voy a relatar es rigurosamente exacto, histórico.  Dicen que es de mal gusto hablar de su propia persona, pero cuando es necesario, creo que merece disculpa.  No olvidar también que toda clase de obra literaria es reflejo del temperamento del escritor.

Estamos en Atescatempa. Es el ocho de Julio en la tarde.  El general Chajón ha reunido a los jefes de batallón para preparar el combate que debe verificarse al día siguiente en la mañana.  Las fuerzas va a operar en tres columnas.  La distancia desde donde va a partir el ataque y otras circunstancias estratégicas, me hacen acercarme al Teniente Coronel Jorge Ubico, y, dado el parentesco y la confianza le digo: dile a Chajón que hay 99 probabilidades contra una, de perder la acción de mañana…. Diceselo tú si quieres.  ¡Cómo podía decírselo un simple capitán que iba como instructor de una de las unidades de combate!  Mi conciencia estaba salvada.  Lo único que le dije fue: General: sé que mi batallón quedó de reserva; me permite usted asistir a la acción.-  Esta bueno. Voy a avisarle a mi jefe, muy estimado para mí, el Teniente Coronel Ernesto Carrera, quien me contestó: entonces yo voy también, y dejó al segundo al mando del batallón; que lo era un viejito de 65 años que apenas podía con ellos.

El nueve me presenté con el citado jefe de operaciones y subí con él a las alturas de Atescatempa, donde se encontraba una pieza de artillería cal. 42 m.m.

Paso por alto muchos detalles o pormenores.

Comenzó el fuego en nuestra pieza.  El enemigo reguló inmediatamente sus tiros, tan certeros, que caían a tres o cuatro varas de nosotros, dos o tres fueron largos o cortos.

El resultado del combate fue un verdadero fracaso…

El general Regalado llegó hasta las puertas del pueblo, y si él nos persigue esta tarde del mismo día, el desatre hubiera sido peor que el de San Quintín, que ya es decir.

El General Chajón tuvo una peregrina ocurrencia de este combate.  “Carrera y Castañeda: tomen 25 hombres y vayan a salvar a la “artillería”- una sola pieza, cuando todos los batallones venían a la desbandada.  Carrera comprendió la imprudencia y me dijo: no llevemos los 25 hombres, vamos solos.

Por el camino nos llovían las balas, y por fortuna encontramos a los pocos pasos al coronel Sánchez (pariente del famoso General del mismo apellido) que nos dijo: “¿qué van a hacer ustedes? Al cruzar por allí no van a poder pasar por la lluvia de metralla”.

Divisamos que ya venía la tal pieza con su coronel.

Regresamos, yo en “pelo” en una mula vieja.  Mi caballito estaba cansado.

Pernoctamos fuera de la población entre lodazales, y llegamos al pueblecito de Yupíltepeque.  Allí se le ordenó a mi jefe que el día 11 de julio atacara por “El Rosario”. Cogimos veredas para llegar lo más pronto posible, lo que efectuamos entre las 11 y 12 a.m.

Como una fuerza que se hallaba apartada detrás de un cañal, teníamos duda de sí era nuestra o no, puesto que nos repetían los toques de señales, yo le pedí al jefe investigarlo, para lo cual avancé de nuestras guerrillas hasta ponerme al habla con la fuerza expresada, a una distancia de 50 varas, más o menos, la que resultó ser del enemigo, volviendo entonces a incorporarme, y en ese instante nos atacó la fuerza de referencia.

Me escapé de que me avanzaran.  El General Chajón me pidió para su Estado Mayor, pero mi jefe se negó con razones pertinentes a mi batallón.

El resultado de esta acción –que sí puede llamársele batalla- fue la derrota parcial del ejército invasor, y la muerte de su general en jefe seór Regalado.  Esta fue la batalla del Jicaro.

El general Chajón me hizo comparecer ante el cadáver de este valiente general salvadoreño, para que atestiguara si era él.  Yo le conocí cuando vino a nuestra capital en visita la Presidente de aquel tiempo.

El doce del mismo mes cuando se intentó subir al “Cerro del Paxte”, era el día de mi cumpleaños, y ya puede considerarse ¡qué aniversario de mi natalicio, en presencia del cuadro horroroso de cadáveres, mutilados algunos de ellos, y habiendo tenido que dormir en Coatepeque debajo de un árbol, con el suelo lodoso, lleno de charcas de sangre humana y de animal….!

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Responses

  1. me gustaria saber mas sobre la batalla de totoposte a ver si tienen algo de eso.

    gracias

  2. Excelente narracion, es bueno saber que pasa con aquellos personajes que son piezas de nuestra historia.


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