Posteado por: diariodelgallo | febrero 10, 2010

EL CENTENARIO DE JOSÉ MILLA EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL

Viernes 4 de agosto de 1922

A las diez horas de la mañana de día de hoy, dieron principio los actos con los cuales el Consejo Superior Universitario y la sociedad “El Derecho”, rindieron homenaje a la memoria del novelista guatemalteco en la fecha de su centenario.

Numerosa y distinguida fue la concurrencia que se dio cita esta mañana bajo los arcaicos corredores de la vieja Universidad donde fueron cumpliéndose los  diferentes puntos del programa.  Fueron primero los estudiantes los que rindieron su tributo, descubriendo en una de las arcadas el nombre de José Milla, en bronce, para lo cual se concedió al Lic. Milla, pariente del novelista, el honor de ser él el que quitara el lienzo que cubría el nombre del pintor de nuestras viejas costumbres; en este mismo momento el bachiller Miguel Angel Vásquez pronunció sencillas freses de admiración y cariño en nombre de la sociedad “El Derecho”.

A continuación, los invitados pasaron al salón de actos, elegantemente decorado, y en donde se dio principio a los festejos acordados por el Consejo Superior Universitario.

Fue invitado el señor Pedro Milla y Vidaurre, para que apartara el lienzo que cubría una hermosa lápida en donde se leyó el acuerdo del Consejo Superior Universitario, que queda escrito en mármol, tributo rendido a José Milla, gloria de las letras nacionales.  En este momento, el Rector, doctor Pastor Guerrero, pronunció bellas frases de homenaje y de justicia en nombre de la Universidad de Guatemala.

Momentos después era ocupada la tribuna por Rafael Arévalo Martínez, quien en un fluido y armoniosos poema  comentó la obra literaria de Salomé Jil.  El encanto de la frese tradujo la sentida admiración del poeta por el novelista, y fue muy aplaudido.

Después de Arévalo Martínez , Rafael Valle pronunció un elocuente discurso, adornado de hermosas figuras retóricas.  Habló de lo que significa la labor literaria de Milla: “sagrada e intocable, en la que el bisturí del crítico se ha detenido siempre como ante la portada de un templo, con respeto, con temor de traspasar sus umbrales, temiendo encontrarse un corazón sencillo e ingenuo, y se amillana y no llega hasta ella; por eso su obra no es discutida, es grande, nos ha deleitado, nos ha hecho soñar en los tiempos gloriosos de las conquistas, saturadas de leyendas que deleitan nuestro espíritu puramente sentimental a los quince años, y sólo esto basta para no ser ingratos, sólo esto basta para admirarlo, para no discutir sus méritos  para quererlo siempre. “ Así dijo el licenciado Valle al hacer desfilar a Juan Chapín, simpático y genial.

Los señores Flavio Guillén y Federico Hernández de León se excusaron de concurrir a los actos, enviando sus trabajos: el del señor Guillén  “La Crítica,” fue leída por el Licenciado Saravia, Decano de la Facultad de Farmacia, y el del señor Hernández de León, “El Periodismo” por el Br. José Luis Balcárcel; los dos trabajos muy correctos en sus diferentes estilos y tendencias; fueron aplaudidos.

El poeta Carlos Wyld Ospina cantó a Milla con un interesante poema.  La fuerza del escritor como hombre y por lo tanto, la virilidad de los protagonistas de los libros de Milla, fueron puestos de relieve con el colorido y talento de Wyld Ospina, y así se diría que los poetas se dividieron, el uno, para cantar la suave armonía de un cuento sentimental, y el otro, la epopeya gloriosa de un conquistador.

También hablaron el poeta Carlos Samayoa Aguilar, que fue muy aplaudido, y los estudiantes, que llevaron el homenaje de la juventud, en representación de las diferentes sociedades que forman la Asociación de Estudiantes Universitario: Miguel Angel Asturias, por la sociedad “El Derecho” ; David Vela, en representación de la Asociación ; Carlos Fletes Sáenz, por “La Juventud Médica”, y Manuel Villeda, por la Sociedad de Farmacia.

El acto terminó a las 11 horas y 30 minutos, habiendo asistido el Presidente de la Asamblea, señor Abraham Cabrera, los señores ministros de Relaciones, de Hacienda y de Agricultura, el subsecretario de fomento, el Presidente del Poder Judicial, los Decanos de las Facultades y distinguidos miembros del Foro, así como muchos estudiantes de las diversas Facultades de Guatemala.

Editor diario El Imparcial, agosto de 1922

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Responses

  1. ¡Qué excelente labor la de transcribir un artículo periodístico de agosto de 1922!, que reproduce la reseña de un acto desarrollado con justicia: conmemorar el Centenario del nacimiento del connotado historiador Pepe Milla (Quezada, Jutiapa, 4 de agosto de 1822- Ciudad de Guatemala, 30 de septiembre de 1882). Cuánta imaginación la de “Salome Jil” para recrear no sólo la historia colonial sino para hacer vivir al lector algunos de los sucesos ocurridos a lo largo de los cuatro siglos anteriores, como en “La Hija del Adelantado”, “Memorias de un abogado”, “Historia de un Pepe”, “Cuadros de Costumbres”, “Historia de América Central” y otras obras de singular valía.

    Era tanta su fama que un muchacho de apenas 16 años se atrevió a publicar el 14 de diciembre de 1889, en “El Imparcial”, que él no creía que en realidad Pepe Milla halla sido un genio, ni que tuviera parecido con el ingenio de Mariano José de Larra (Fígaro), como para llamarle el “Fígaro guatemalteco”: se trata nada menos que de Enrique Gómez Carrillo (Guatemala, 27 de febrero de 1873 – París, 29 de noviembre de 1927), quien al escribir su fuerte crítica contra el renombrado Milla sabía lo que estaba haciendo. Se ganó el desprecio de la sociedad literaria de la época y también una beca a España, de donde después pasó a París.

    Gómez Carrillo fue más allá en contra del Fígaro chapín al declarar que: “Para mi humilde criterio, el mérito de Milla es relativo. Si le comparamos con nuestros escritores festivos, no hay duda de que se llevará la palma y aún la corona; pero si le comparamos con los escritores españoles, que es con quienes debemos compararle en rigor de justicia, pues, pese a los que, con sobrado amor patrio, nos suponen una literatura propia, nuestros ingenios siempre serán un remedo de las letras peninsulares, nos resultará que Milla es un escritor muy distinguido que ocupará siempre un puesto muy apreciable entre don Ramón de Mesonero Romanos, con quien tiene muchos puntos de contacto, tanto en la fresca donosura del estilo, como en la gracia inofensiva de los chistes, y don Serafín Estébanes Calderón a quien es inferior en pureza de lenguaje y en sólida erudición, pero a quien en cambio supera en espontaneidad y gracejo.” Catalina Barrios y Barrios; Enrique Gómez Carrillo en el Periodismo Guatemalteco Siglo XIX. Guatemala: Asociación Enrique Gómez Carrillo. Editorial Oscar de León Palacios, 2009. Página 41.


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