Posteado por: diariodelgallo | abril 3, 2010

CALAMADRES de Gerardo Guinea Diez

Cuando empecé a leer CALAMADRES me entró una pequeña ansiedad por el temor de imaginarme que a medida que la novela pasara, la manera tan poética y el ritmo con que empieza pudiera venirse al suelo.  Afortunadamente esto no sucede.  La otra orilla que va desde la primera hasta la última página, se alcanza fácilmente sin que uno se ahogue en el camino.  el ritmo poético es inagotable.

La alegoría nunca es fastidiosa y el humor tiene un tinte único en el nombre de Marilyn Monroy…!, uno de los personajes (no es necesario más humor para que uno mantenga la sonrisa hasta el fin).

La rétorica, la puntuación, el lenguaje, la mezcla de poesía, filosofía y prosa son fascinantes.  La historia con todos esos ingredientes no se satura de ningún modo y, sobre todo, el ritmo general que mantiene es admirable.  La abundancia de personajes y diálogos cortos sólo son una forma de enriquecer el regreso de Cupertino, el personalje principal.  También se logra individualizar a cada uno de tal manera que parecen respirar por sí solos y ajenos a la pluma del autor, casi como si ellos le dijeran loq eu tiene que escribir de ellos.  Uno no se lo espera.  La magia de esta novela está en esa sensación sin tiempo en la que se logra atemperar los recuerdos, las dudas y el imposible regreso de Cupertino.  En fin, por analogía, se podría decir que Calamadres es como una sinfonía: se lee como se podría escuchar.

Marlon Meza Teni

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