Posteado por: diariodelgallo | abril 17, 2010

DOMINGO ESTRADA de Ariel Batres Villagrán

PUEDES DESCARGAR ESTE LIBRO : DOMINGO ESTRADA Y SU SOLEDAD

El presente  trabajo, EL POETA ROMÁNTICO DOMINGO ESTRADA Y SU SOLEDAD,
tiene por objeto ofrecer algunas  referencias acerca del bardo guatemalteco, quien  se  llamó a  sí mismo «hijo  impetuoso  del  romanticismo»,  y  constituir  un  intento  de  relacionar  la  corta  vida  y  escasa  pero selecta  obra  literaria  de  Estrada,  con  respecto  a  la  de Antonio  José  de  Irisarri  y  de  Enrique Gómez Carrillo, personaje éste último a quien el poeta no tenía en mucha estima.

Para tal efecto el Ensayo se organiza en cuatro partes. En la primera se explica por qué al bardo que fue Estrada se le denomina como el pobre solitario, no solamente porque vivió aislado los últimos años de su vida en París, alejado de sus dos pequeños hijos que estudiaban como internos en un colegio, sino en razón  que  aparentando  sonreír  en  el  ambiente  diplomático  en que  se  desenvolvía  en  la Ciudad Luz  – muchas veces en forma sarcástica-, es su corazón sufriente el que oculta su propio crepúsculo, el otoño de  una  vida  en  el  que  tiene  «la  edad  en  que  se  sufre,  en  que  se  sueña  ya  poco,  en  que  ya  nada  se espera…», y no porque necesariamente esté  llamando obsesivamente a la parca, aunque sus versos eso dan a entender.

En  la  segunda  parte  se  presenta  una  reseña  de  su  Ensayo  sobre  la  Escuela  Romántica, mismo  que presentara en 1877 para la clase de Literatura en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de San  Carlos  de  Guatemala.  Tenía  apenas  22  años  de  edad  cuando  lo  escribió  y  publicó;  he  ahí  la justificación para que él pueda calificarse de «hijo impetuoso del romanticismo».

Y como de plantear algunos paralelismos se trata, la tercera parte proporciona elementos para exponer la posible relación literaria y política entre Domingo Estrada y Antonio José de Irisarri, pues ambos fueron cáusticos  y  satíricos  en  sus  escritos,  prosa  y  verso,  y  a  la  vez  cuestionaron  la  fementida  Doctrina Monroe, que sirvió de justificación para domeñar a los países hispanoamericanos en el siglo XIX. Los dos  se  quejaron  siempre  de  percibir  sueldos  atrasados,  hasta  dieciocho  meses  después  en  que  los devengaron en la legación diplomática donde se encontraban.

La cuarta y última parte relaciona a Domingo Estrada y Enrique Gómez Carrillo. El primero poeta y el segundo cronista literario y periodístico; ambos ocupando puestos diplomáticos en París. Estrada oculto en  su  soledad  y Gómez  Carrillo  conocido  entre  la  gente  de  letras  en  Europa  y América;  el  primero pasando  penurias  económicas  y  el  otro  dilapidando  el  dinero  que  le  llegaba  por  la  venta  de  los numerosos libros y artículos periodísticos que publicó. En vida, Estrada nunca editó libro alguno, a pesar que recopiló los poemas que más le enorgullecían, propios y traducidos.

Salvo para las fotografías de juventud y madurez del poeta, para las demás que se incluyen a lo largo del texto no se indican créditos en virtud que fueron tomadas por el autor de este trabajo.

Ariel Batres Villagrán
Guatemala, 2 de abril de 2010

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