Posteado por: diariodelgallo | mayo 2, 2010

El periodismo de América inició en Guatemala

(Artículo de suplemento cultural del diario LA HORA/ 17 de abril 2010)

Durante la Colonia española, el territorio de Guatemala rivalizó en muchas ocasiones con otras regiones en ser pionera de los principales avances tecnológicos e ideológicos. Sin embargo, casi siempre detrás de México y Perú, sedes de los primeros virreinatos españoles en el continente, por lo que éstos tenían predilección para incorporar los cambios modernizantes.

Ejemplo de ello fue la imprenta, cuya introducción en Guatemala se produjo en 1660, sólo después de que ya existiera en México (en la capital virreinal y en Puebla de los Ángeles) y en Lima, Perú.

En cuanto a las publicaciones impresas en el país, se tiene conocimiento de que el primer texto publicado en Guatemala fue el “Sermón de Fray Francisco de Quiñones y Escovedo”, con fecha del “quatro de octubre, de 1660” en la ciudad de los “Cavalleros de Guatemala”.

Según Catalina Barrios y Barrios, en su libro “Estudio Histórico del Periodismo Guatemalteco” (1), este sermón fue escuchado por las altas autoridades coloniales del territorio, y posteriormente fue impreso con licencia en Guatemala por “Joseph de Pineda Ybarra” impresor y mercader de libros en ese año.

Por años, también, se consideró que “El puntero apuntado con apuntes breves” fue el primer escrito publicado en Guatemala, hasta que se comprobó que fue impreso hasta en 1746, cuyo autor fue Juan de Dios del Cid, y de ahí se extrae la siguiente décima: “Todo su punto aclara / en esta obra tan suscinta / y aunque es fábrica de tinta, / como el agua clara aclara; / solamente se repara / el que su nombre nos dice / mire no se desbautice, / que para JUAN tinta sobra; / con eso al decir de su obra / que autor dice, la autorice.” (2)

Pero, pese a lo tardío que fue el primer impreso en Guatemala con relación a otros territorios coloniales, en nuestro territorio se produjo el surgimiento del periodismo en América.

Ya antes, el padre Pedro Mártir de Anglería, cronista y humanista italiano radicado en España, publicaba Decades de Orbe Novo (1505), en el cual hace una pequeña mención de Guatemala. Luego, las Cartas de Don Pedro de Alvarado y Hernán Cortés, fechadas inicialmente en Utatlán, el 11 de abril de 1524, y la última fecha en Santiago de Guatemala, el 27 de junio de 1524, y publicadas finalmente en Toledo, en 1525, en el cual se hace mención en una crónica sobre esta región.

Sin embargo, como se sabe, las crónicas de conquista fueron un género que rayó entre la verdad y la ficción, y se supone una fuerte carga emocional y subjetiva de quien escribió.

En cambio, en 1541, la capital del territorio de Guatemala sufrió el primer acontecimiento que mereció narrarse como una crónica periodística, y que ya contiene los elementos básicos del periodismo, es decir, objetividad, referencias a tiempo y lugares exactos, finalidad de informar y, sobre todo, narrar un hecho verídico.

EL SUCESO

Luego de que Pedro de Alvarado, primer gobernador del territorio de Guatemala, decidió trasladar la ciudad de Santiago de Guatemala de Iximché al Valle de Almolonga (aduciendo motivos de seguridad, debido a la insurrección caqchikel), la ciudad se asentó al pie del entonces llamado volcán Hunahpú (por los indígenas), o simplemente el volcán de Guatemala (por los colonizadores).

Entre el 10 y 11 de septiembre de 1541, una fuerte lluvia afectó la ciudad; el volcán acumuló tal cantidad de agua, que de repente debió soltarla en una fuerte correntada que arrolló la ciudad.

Pedro de Alvarado, gobernador de la ciudad de Santiago de Guatemala, ya había muerto para entonces. Meses antes preparaba su expedición hacia las Californias, destino que había sido marcado como el próximo territorio por explorar. Sin embargo, el Virrey de Nueva España (ahora México) convocó a De Alvarado a luchar contra la rebelión indígena en la llamada Guerra del Mixtón. La suerte no le había acompañado, y mientras escalaba una colina, el caballo de su ayudante Baltazar Montoya cayó resbalándose, provocando fuertes golpes al Adelantado. Fue trasladado a Guadalajara, donde murió el 4 de julio de 1541.

La noticia tardó en llegar. Su viuda, doña Beatriz de la Cueva, lloró desconsoladamente, y según cuenta la leyenda, no dejó de llorar hasta que el edificio del Ayuntamiento fue pintado, por dentro y por fuera, de negro completo.

Las autoridades de la ciudad determinaron nombrar a viuda como la nueva Gobernadora, a lo que ella aceptó firmando en el libro del Cabildo como “Doña Beatriz, la Sin Ventura”. Pero no hubo mucho tiempo para ejercer el cargo. Ese mismo día, 10 de septiembre de 1541, empezó una lluvia cerrada, como si fuera el primer día del Diluvio Universal.

No escampó en toda la noche. Llovió y llovió, y la Sin Ventura confundió sus lágrimas con lluvia. Ella debió de haber creído que el cielo era una extensión de su tristeza; sin embargo, esto sólo anunciaba una desgracia peor.

Según se relata, un “fuerte terremoto” provocó que el volcán dejara caer la correntada y arrasara con la ciudad, y causara decenas de muertes, incluyendo la de la Sin Ventura, a quien, por cierto, no se le han rendido honores por haber sido la primera mujer en ocupar el más alto cargo de una ciudad en América.

LA PRIMERA CRÓNICA

Juan Rodríguez Cabrillo (o João Rodrigues Cabrilho), un explorador portugués que perteneció a las fuerzas armadas de Pedro de Alvarado, tuvo a bien de escribir la crónica de El Espantable Terremoto de Guatemala, el cual fuera publicado posteriormente en México en el mismo año de la tragedia. A pesar de que el cronista refiere un terremoto, hoy día no se tienen pruebas de que haya sido un sismo, y se acepta más la hipótesis de un derrumbe o deslave desde el cono volcánico.

Según Carlos Alfredo Chamier, autor del libro De cómo el periodismo en América se originó en Guatemala en 1541 (3), descubrió esta crónica en la Hemeroteca Nacional de la ciudad de México.

“Dicha narración, que fue publicada el mismo año por la Imprenta de Juan Pablos en la Nueva España, puede ser considerado como el primer reportaje periodístico escrito en América”, refiere Chamier.

Rodríguez Cabrillo escribió esta crónica el mismo año y la publicó el mismo año en México, en la imprenta que ya estaba ahí presente. La imprenta en la entonces Nueva España había llegado en 1539, siendo el ya mencionado Juan Pablos y Juan Cromberger los beneficiados al tenerla.

La crónica fue recogida años más tarde por el fray Antonio de Remesal, al escribir su Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala en 1619, en el que cita a Rodríguez Cabrillo.

¿Pero por qué llegó hasta México para publicarse? Como mencioné, De Alvarado se preparaba para la nueva expedición hacia California, pero previo a ello fue enviado a una misión, en la que murió. Según Chamier, el incipiente periodista fue testigo presencial del desastre de Almolonga. Rodríguez Cabrillo, que habría sido una de las pocas autoridades que quedaron vivas, debió de haber informado del incidente a la Corona española.

El estilo de su crónica fue tal que hoy día es considerada como el primer ejercicio periodístico de América, el cual surgió en Guatemala. Rodríguez Cabrillo formó parte, un año después, de la misión exploratoria hacia California, siendo el nombrado como el principal responsable.

La península de California había sido considerada como una isla, pero recientemente se había descubierto el estrecho, por lo que se supo que formaba parte de la masa continental. Sin embargo, se especuló en ese entonces que podría ser parte de la ruta que unía el océano Pacífico con el Atlántico. También se creía que podría ser la sede de Cíbola, una mítica y rica ciudad, pero que terminó siendo inexistente. Rodríguez Cabrillo es más conocido hoy día por su labor exploratoria en la costa de California, tanto del actual lado de México como el de Estados Unidos; prueba de ello, es un monumento en su honor en San Diego.

LA CRÓNICA

Según Marco Fabrizio Ramírez, historiador por la UNAM, y miembro de la Asociación de Historiadores Mexicanos Palabra de Clío, el impreso original que consignó los sucesos, fue uno de los primeros trabajos que se conocen del taller de Juan Pablos en 1541. Sin embargo, según la propia crónica, “fue impresa en la gran cibdad de Mexico en la casa de Juan Cromberger: año de mil y quinientos y cuarenta y vno”. En cualquiera de las dos imprentas, el año coincide.

“El ejemplar, de cuya existencia supo García Icazbalceta por conducto de González Vera, muy probablemente haya desaparecido. En 1922, el bibliófilo e investigador Wagner dedicó grandes esfuerzos y recursos sin poder localizarlo. Por desgracia, no sabemos si todavía se conserva algún ejemplar”, refiere Ramírez

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Responses

  1. En el siguiente link encontrará en donde se encuentra la Original Imprenta de Juan Pablos, para revisarlo de click en:

    http://www.museodeartesgraficas.com

  2. pueden resumirlo

  3. resumilo mejor


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