Posteado por: diariodelgallo | junio 2, 2010

EL HOMBRE QUE PARECIA UN CABALLO de Rafael Arévalo Martínez

Pero la “pasión interior” bulle en nuestros escritores, la circunstancias imperantes por la inestabilidad política, el atraso cultural, la persistencia de la dictaduras, las crisis económicas, hacían que lo intelectuales expresaran su interioridad, desesperación, incertidumbre y hasta su soledad y se nos revelara en producciones singulares como en la obra de Rafael Arévalo Martínez, nacido en 1884, en quien se reconoce a un alma “contorsionada en recovecos nerviosos y enfermizos” y que con un cuento: EL HOMBRE QUE PARECIA UN CABALLO, publicado en 1914, muestra una tendencia que tampoco apunta hacia lo nacional, sino hacia lo delirante.

 “En sus cuentos como en su poesía camina entre los dos polos determinantes de su vida: la lujuria y el terror místico”

Alfonso Orantes.

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