Posteado por: diariodelgallo | julio 16, 2010

OTTO RENÉ CASTILLO

Otto René Castillo nace en Quetzaltenango en 1936. En 1954 es exiliado a El Salvador por su oposición al golpe de Estado perpetrado por la CIA y tropas mercenarias contra Jacobo Árbenz. En 1958 regresa a Guatemala. Entra en la Universidad de San Carlos a estudiar leyes. Obtiene una beca para hacer estudios en la República Democrática de Alemania. En 1959 inicia sus estudios en Letras en Leipzig, los cuales abandona tres años después para ingresar en la Brigada Joris Ivens, un grupo de jóvenes cineastas, para la filmación de cortometrajes sobre la lucha armada de liberación de los pueblos latinoamericanos.

Regresa a Guatemala en 1964 y comparte la militancia política con las actividades culturales. Dirige el Teatro Experimental de la Municipalidad de Guatemala. En 1965 es capturado y mandado al exilio, pero las organizaciones revolucionarias lo nombran representante de Guatemala en el Comité Organizador del Festival Mundial de la Juventud en Argelia. Así recorre Alemania, Austria, Hungría, Chipre, Argelia y Cuba, donde permanece algunos meses.

En 1966 regresa clandestinamente a Guatemala para incorporarse a las guerrillas de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), comandadas por César Montes, y es nombrado responsable de la propaganda del Regional Oriental y responsable de Educación del Frente Édgar Ibarra. En marzo de 1967 es herido en combate, capturado por las fuerzas antiguerrilleras del Gobierno y conducido, junto con su compañera Nora Paiz, a la base militar de Zacapa. Allí, durante cinco días es brutalmente torturado con las líneas de su poema más famoso, Vámonos patria a caminar. Un testigo de la tortura explicó cómo había sido: “Con una gillete asegurada a un palo de bambú, atado de pies y manos, le cortaban la cara con cada frase que le decían (basándose en el poema, frases como “…yo me quedaré ciego para que tengas ojos, yo me quedaré sin voz para que tú cantes”). Le gilletearon los ojos, la boca, las mejillas, los brazos y el cuello.”

Luego de la tortura fue fusilado y quemado junto con 13 campesinos colaboradores de la guerrilla.

Otto René dejó tras de sí una excelente obra poética reconocida en su país y en el extranjero. Entre los premios de poesía que obtuvo podemos mencionar el Premio Centroamericano de Poesía en 1955, el Premio Autónomo en 1956 y el premio Filadelfio Salazar en 1958, ambos de la Universidad de San Carlos de Guatemala, y el Premio Internacional de Poesía en Budapest, otorgado por la Federación Mundial de Juven-tudes Democráticas en 1957.

Vámonos patria a caminar

Vámonos patria a caminar, yo te acompaño.
Yo bajaré los abismos que me digas.
Yo beberé tus cálices amargos.
Yo me quedaré ciego para que tengas ojos.
Yo me quedaré sin voz para que tú cantes.
Yo he de morir para que tú no mueras,
para que emerja tu rostro flameando al horizonte
de cada flor que nazca de mis huesos.
Tiene que ser así, indiscutiblemente.

Ya me cansé de llevar tus lágrimas conmigo.
Ahora quiero caminar contigo, relampagueante.
Acompañarte en tu jornada, porque soy un hombre
del pueblo, nacido en octubre para la faz del mundo.
Ay, patria,
a los coroneles que orinan tus muros
tenemos que arrancarlos de raíces,
colgarlos de un árbol de rocío agudo,
violento de cóleras de pueblo.
Por ello pido que caminemos juntos. Siempre
con los campesinos agrarios
y los obreros sindicales,
con el que tenga un corazón para quererte.
Vámonos patria a caminar, yo te acompaño.

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