Posteado por: diariodelgallo | septiembre 5, 2010

CONTRIBUCIÓN DE JOSÉ MILLA Y VIDAURRE AL PENSAMIENTO ANTROPOLÓGICO GUATEMALTECO EN EL SIGLO XIX

Al igual que la actividad literaria desarrollada dentro de sus novelas, José Milla puede ser considerado como uno de los primeros historiadores que dentro de su obra histórica, introdujo aspectos de tipo popular propios de la sociedad que le tocó vivir.

Pero antes de entrar a analizar su aporte antropológico, es necesario referirnos a las disciplinas antropológicas del siglo XIX, las que de una u otra manera incidieron en el pensamiento de historiadores en este caso José Milla y de su obra realizada.

Decimos que incidieron ya que es precisamente a lo largo de este siglo, que comienza a desarrollarse una amplia difusión de ideas en cuanto a lo que se refiere a viajeros, expediciones científicas con respecto a pueblos no accidentales.  Milla es uno de los historiadores que realizó toda su obra a la par de que en Europa a América llegaban toda una serie de ideas y disciplinas tendientes al desarrollo propio de las sociedades.  Es así entonces, que Milla fue influenciado para desarrollar la obra literaria y costumbrista de nuestra sociedad y de los elementos que la componen.

Por otra parte es imposible soslayar, el hecho de que Milla nace en una época en que la antropología empieza a nacer, ya que como dijimos anteriormente, es en este siglo cuando se consolida el estudio en torno a la evolución del ser humano.

Si bien es cierto ya en el siglo XVIII existía la preocupación por llegar a comprender claramente la unidad esencial del género humano, es el siglo XIX cuando todas estas disciplinas e ideas ya consolidadas en Europa, son trasladadas a América y desarrolladas profusamente por científicos, antropólogos, literatos, etc.

Cuando hacemos mención de ideas y disciplinas nos estamos refiriendo por ejemplo a las escuelas antropológicas donde encontramos ya varias tesis resultado de la necesidad de interpretar toda una serie de hechos socio-culturales.  Está también la corrientes como el romanticismo, el positivismo, inmersas éstas dentro del desarrollo del siglo XVIII y puestas en práctica en el siglo XIX, en particular en América.

Al referirnos entonces a las disciplinas antropológicas propiamente dichas, está la teoría evolucionista sobre la que Lowie sostiene que “los organismos complejos se han desarrollado de forma extremadamente simples”, entendiendo esto como el desarrollo humano yendo de los más imple a los más complejo, en cuanto a las etapas de evolución.

Asimismo Mercier apunta que las condiciones necesarias para la aparición de una antropología científica, fueron reunidas un poco antes de mediado del siglo XIX siendo propuesta un principio directivo para la interpretación de los hechos socio-culturales, siendo éste el concepto de evolución.  Este concepto estuvo presente por todas partes entre 1830 y 1840 animando las investigaciones y reflexiones tanto en biología como sociología, filosofía y dando el primer impulso a la antropología.

La tesis evolucionista fue presentada por Margan en 1877 y parte de que “es indiscutible que algunas partes de la familia humana han vivido en un estado de salvajismo, otros de barbarie y todavía otros en un estado de civilización y es indiscutible que estas tres condiciones distintas, están ligadas entre sí necesariamente en una secuencia del progreso natural.

Parte también de la idea de que “todas las razas humanas han tenido, a grosomodo, un desarrollo del mismo carácter general partiendo del salvajismo”.

Esto nos da a conocer entonces que ya venía dándose la preocupación por parte de los antropólogos, de estudiar no determinadas sociedades o culturas, sino de interesarse por un estudio más amplio que abarcara la totalidad de la cultura humana en el tiempo y el espacio.

Palerm también nos habla sobre esta teoría y dice que al hablar del evolucionismo, hablamos de “la explicación paralelista de las semejanzas culturales y de la concepción de un proceso de desarrollo idéntico, e incluso forzoso en todas partes del mundo.

Es decir que entre 1846 y 1878 se constituyó la ciencia del estudio de la cultura popular si bien reducida al estudio de la literatura oral, y se convirtió en preocupación de historiadores, antropólogos y escritores, los que intentan resaltar la vida popular de cada uno de sus pueblos como elementos forjadores de nacionalidad, (la búsqueda del alma del pueblo).

Constituye esto, entonces, una necesidad de hacer necar en nuestros pueblos el sentido de conciencia nacional y en el caso específico de Guatemala, dado el hecho de su formación como estado moderno y su búsqueda del alama nacional.  De ahí que Milla ya plantea en sus escritos, específicamente es sus cuadros de costumbres, como bien lo indica Flavio Rojas Lima “Milla recoge la nacionalidad y retrata con frescura un sector de nuestra vida y que dichos cuadro, contienen valor para la ceración de la conciencia nacional patria para el entendimiento de nuestra nacionalidad.

Asimismo continúa diciendo Rojas Limas, Walter Payne relaciona la obra de Milla con la época precisa del surgimiento del nacionalismo guatemalteco y que con ello se sientan las bases de una literatura nacional.  Agrega además que en Milla se da una autenticidad derivada de su relación inmediata con los aludidos procesos generales de la evolución de la sociedad guatemalteca y de la estructura misma de la sociedad del siglo XIX de la que Milla fuera protagonista activo, es decir que se presenta él mismo como un producto real de su circunstancia histórica.

En tal sentido Milla al escribir sus cuadros de costumbres y sus novelas (1850-1882), ya se podía advertir en los mismos, su tendencia a darle prioridad a los aspectos populares de la sociedad en que vivió, puntual básico para la construcción de la conciencia nacional.

Consideramos importante entonces hablar sobre el hecho de que existiendo el folklore ya para esa época, ya se encontraba similitud con sus postulados y con lo que Milla trabaja en sus Cuadros de Costumbres.

Paulo de Carvalho-Neto en Historia del folklore iberoamericano, da a conocer en lo referente a folklore incluyendo refranes, leyendas, regionalismo, elementos que ya encontramos en la obra de Milla y que nos dan la idea de lo ampliamente difundido que se encontraba en América la ciencia del folklore en su actividad literaria y que de manera alguna influyeron en su comprensión por los elementos propios de la sociedad.

Podemos entonces relacionar a Milla con el folklore por el hecho de que utilizó en sus Cuadros de Costumbres principalmente, los elementos básicos sin que esto lo convierta en estudiosos del folklore, pero sí darle importancia a los elementos que conforman “el saber de un pueblo” que constituyen un valor para el conocimiento de nuestra idiosincrasia para la formación de esa conciencia nacional.

Por otra parte, también se cuenta con el importante trabajo “EL CANASTO DEL SASTRE” donde Milla también se dedica a plasmar vivencias de la época. Además debe tomarse en cuenta en el mismo sentido el “LIBRO SIN NOMBRE” que aparece entre 1865-1871.

Milla entonces había introducido ya en sus novelas y cuadros de costumbres el aspecto folklórico, lo popular, lo propio de esa sociedad suya; lo que nos da a conocer lo grande sus obra y lo original de su estilo.  Milla no se concretó a plasmar ideas y vivencias, sino que se dedicó a proyectar esa vida diaria con todas sus implicaciones, costumbres, lenguaje, creencias lo que le valió más adelante para situarlo como primerísimo historiados empeñado en crear ese espíritu nacional en los guatemaltecos.  A todo esto también tenemos que mencionar que gran parte de la época la que se advierte más en sus novelas históricas así como aspectos antropológicos los que podemos encontrar a lo largo de la descripción de sus cuadros de costumbres.

Es importante señalar además que Milla no fue únicamente influenciado por ciencias como el folklore o disciplinas antropológicas, corrientes filosóficas como el positivismo lo encontramos dentro de sus novelas, ya que como literato pretende implementar el positivismo en sus obras y en particular ello puede observarse más que en la novela en la “Historia de la América Central”.  Conviene entonces hablar un poco sobre el positivismo y su desarrollo en el siglo XIX

Asimismo Milla plantea que la historia de Guatemala es progresiva y se le puede estudiar en forma globalizante, tal y como lo plantea el positivismo, por lo que entonces podemos observar que Milla aplicó con acierto los principios básicos que proponía el positivismo.

Fragmento de “CONTRIBUCIÓN DE JOSÉ MILLA Y VIDAURRE AL PENSAMIENTO ANTROPOLÓGICO GUATEMALTECO EN EL SIGLO XIX” de Norma Ofelia Duarte Ordoñez.

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