Posteado por: diariodelgallo | septiembre 15, 2010

LUIS MÉNDEZ SALINAS Y CARMEN LUCÍA ALVARADO DAN TALLER DE POESÍA

Se inició el pasado miércoles un taller de poesía impartido por Luis Méndez Salinas y Carmen Lucía Alvarado, editores de Catafixia. Poesía para armar busca juntar los talentos poéticos del país en un mismo sitio y ver qué sale de eso. El taller se imparte los miércoles por la tarde en el Centro Cultural de España.

Tuvimos la oportunidad de hablar con Luis Méndez Salinas, poeta y editor, sobre el contenido y razón de ser de Poesía para armar.

¿De dónde sale la idea de hacer un taller?

Larga es la tradición de los talleres en Guatemala. Distintos han sido los métodos, los espacios utilizados, los asistentes y quienes los imparten. Con todo, desde hace algunos años no se ha iniciado un nuevo proyecto de esta naturaleza que tenga como centro la poesía, y mucho menos la poética. Esta tradición que te cuento no la hemos conocido directamente: yo nunca fui a uno de esos talleres, y Carmen solo fue a uno bastante bueno de crítica literaria con Anabella Acevedo hace ya varios años. De oídas es lo poco que sabemos del asunto, y aún así el panorama que se nos ha pintado es algo desolador. No me imagino a 20 gentes rodeando una candela y tratando de explicar lo que ven de una forma creativa, valiéndose de las metáforas y tropos que acaban de “aprender”. No me lo imagino. Entonces, ante la extrañeza que nos producían los comentarios sobre esos talleres que no vivimos y la práctica inexistencia de un espacio de discusión constante sobre los aspectos que circundan a la poesía como acto creativo, nos decidimos a montar un taller de poética, no de poesía.

Inicialmente fuimos estruc-turando el proyecto para trabajarlo con una entidad gubernamental: programando las distintas sesiones, consultando bibliografía básica sobre cada tema, etcétera. Pensábamos desarrollar el taller a principios del año pasado. Sin embargo finalizó mi desempleo y tuve que dedicarme de lleno a otras cuestiones laborales. La idea de Poesía para armar, como bautizamos el asunto, quedó flotando. Hacia marzo de este año tuvimos un acercamiento con el equipo de gestión cultural del Centro Cultural de España, a fin de colaborar con ciertos proyectos de Catafixia. En una de esas reuniones salió la posibilidad de llevar a cabo el taller durante los meses de septiembre y octubre. El desempleo regresó y las estrellas se alinearon. Nomás tuvimos que dar algunos ajustes a nuestro proyecto base (principalmente por cuestiones de tiempo), y eso nos tiene ahora, cada miércoles, reflexionando colectivamente en torno a la capacidad creadora del ser humano y de la palabra escrita.

¿Cómo escogieron a los participantes?

Nos interesaba que los participantes del taller llegaran a este con una idea básica de la poesía. Desde el inicio la convocatoria estaba abierta a “todas aquellas personas que manifiestan un verdadero interés en la poesía y sus implicaciones más radicales, que están dispuestas a reflexionar críticamente sobre ella y a experimentar con el lenguaje con fines creativos”. El público objetivo estaría conformado entonces por gente que empieza a experimentar con la poesía de manera creativa, no solo escritores sino también lectores que entienden que la lectura de un poema implica, siempre, una recreación. Para garantizar que el escaso cupo de 25 personas fuera verdaderamente aprovechado, decidimos lanzar invitaciones directas a ciertas personas con las que hemos venido coincidiendo en lo que va del año, en toda esta explosión literaria que ha significado el 2010. Muchos de ellos escriben, sí, pero también hay participantes que vienen de distintos campos, con distintos lenguajes (artísticos, científicos, etcétera) y tienen la misma pasión por esto que ha dado en llamarse poesía. ¿El resultado? Un grupo de 27 personas (incluyéndonos a Carmen y a mí) que pueden aportar desde distintas perspectivas para hacer más familiar el hecho poético.

¿Cómo va a funcionar el taller?

El taller está planteado para desarrollarse en nueve sesiones, cuyas temáticas irán de lo general a lo particular: desde las subjetivas (y si se quiere abstractas) reflexiones sobre la poesía, el arte y el lenguaje, hasta el aterrizaje forzoso en plena poesía latinoamericana contemporánea.

Metodológicamente, entablaremos discusiones y análisis tomando como punto de partida distintos textos clave sobre los diversos temas que nos interesan, contrastaremos ideas de autores clásicos y contemporáneos con las concepciones propias de cada asistente. Sobre la base de esos choques, muy similares a la mayéutica socrática (que afirmaba que la verdad está dentro de uno y solamente hay que ayudar a parirla mediante el diálogo), iremos asimilando los contenidos del taller, la parte teórica. Paralelamente estimularemos la creación de proyectos individuales que puedan ir tomando forma de acuerdo con el avance de las discusiones. Así, la posibilidad de los resultados se multiplica exponencialmente, ya que no pondremos a escribir a quienes asisten, actividad anacrónica y totalmente inútil, sino que estimularemos la capacidad creativa que cada uno tenga desde su decisión personal frente a la poesía: de aquí podrán salir, efectivamente, poemas; pero también ensayos, lecturas críticas, audiovisuales, entre otras cosas.

Pensamos en la organización de este ejercicio (porque esto es, un ejercicio colectivo) como algo horizontal. Queremos dejar de lado la idea de que quienes imparten el taller tienen la verdad absoluta y las estrategias totales de la poesía, que se las saben todas. No. Carmen y yo funcionaremos como una especie de moderadores ubicados al mismo nivel de los participantes. Normalmente se pensaba que el tallerista estaba en el nivel 10 de la escala de conocimientos, mientras que los talleriados estaban en el nivel 0. Nada más falso que eso: en este caso todos estamos en el 10, o en el 5, o en el 0, pero estamos parejos. De ahí lo interesante de esta búsqueda: cada encuentro se enriquece muchísimo cuando la mayoría de los asistentes tiene algo qué compartir.

¿Se puede realmente hacer que 25 poetas escriban porque se les pide? ¿No es la poesía algo mucho más personal?

No, no se puede hacer que nadie escriba porque se le pide. Sí, la poesía es algo mucho más personal. Te pueden pedir textos periodísticos, reportajes, entrevistas, comentarios, lo que querás, pero el resultado no será poesía. Puede que eso que escribiste por encargo sea un artefacto hecho de palabras y líneas truncas, pero nunca será poesía. Justo en esta pregunta se refleja la concepción a que me refería al principio: por más que expliqués mil veces qué es una metáfora, cómo se construye, cómo se encadena con el resto de un poema, nunca podrás dar una receta para escribir buena poesía. Ni mala. En ambos casos cada quien sabe cómo lograr el objetivo. Con Poesía para armar no pretendemos que todos los asistentes salgamos escribiendo exquisitamente. No nos interesa contar las sinédoques, metonimias, asíndeton e hipérboles que podamos incluir en un texto. Eso puede aprenderlo cada uno por su lado con un manual de retórica o con una simple búsqueda de Internet. Lo que verdaderamente puede generar un cambio personal (sí, muy personal) es la reflexión sobre el porqué, el cómo, el para qué de la actividad poética, entendida como creación. Si lográs clarificar un poco el panorama de todos esos cuestionamientos que giran en torno a la poesía y que muchas veces no se manifiestan explícitamente, estás catalizando sucesos internos, que aunque no se conozcan públicamente valen (y valen mucho).

¿Cuál es el fin del taller?

Veamos este Poesía para armar como la sistematización de una búsqueda. Esta búsqueda no empezó el 8 de septiembre de 2010 ni terminará el 27 de octubre de 2010. Los fines a veces no son tan concretos como se quisiera, y a veces no se quieren concretos. Puede que la búsqueda de la que hablo nunca se materialice en la consecución de una verdad irrefutable (esas verdades que la modernidad nos ha presentado como las únicas que valen la pena). Puede que lo importante sea entonces el recorrido de esa búsqueda. El itinerario del viaje interesa más que el destino final.

Casi instintivamente te digo que el fin más importante que perseguimos es generar procesos de reflexión crítica sobre la poesía y la poética. Procesos personales de reflexión. Quizá sea altisonante y genere cierto desconcierto, pero pensamos cada reunión como el simple hecho de apretar un botón, hecho que de por sí no importa: importa lo que ese botón, al apretarse, desencadena. Si ese pretencioso desencadenamiento sirve para fortalecer una obra creativa (literaria o artística en general) cumplimos el objetivo. Si se manifiesta tácitamente para volverte un lector más acucioso, también habremos cumplido el objetivo.

¿Necesita más poetas este país?

Este país necesita todo, absolutamente todo. Aunque, ahora que lo pienso, puede que no necesite nada, absolutamente nada, y menos poetas. Por ahí se dice, ya como una fórmula, que la literatura vale la pena si nace de la necesidad. Andá vos a saber qué necesidad es esta. Ya hasta me molesta un poco la palabrita necesidad, quizá sea necesario promulgar una toma de conciencia radical. Que cada quien asuma lo que quiere y entregue su vida a ello sin pensarlo dos veces. Si esta decisión está relacionada con la poesía, o con el derecho, o con la cirugía cardiovascular, es una mera circunstancia. La actitud frente al compromiso trazado es lo que cuenta.

Anuncios

Responses

  1. ***Soñando bajo una Ceiba***

    Luego de una jornada bajo

    el sol sembrando flores en

    este jardín primaveral…

    Me senté bajo una ceiba

    hermosa, frondosa que me

    extendió sus raíces como

    brazos para arrullarme.

    Sin cerrar los ojos me vi en el paraíso

    en un lugar donde Dios quiso

    dejar sus huellas y rastros de

    su presencia…

    En una tierra bañada por dos

    mares altivos sonoros donde

    ha hecho su hogar el quetzal.

    Vi sus volcanes y montañas,

    mis ojos se extasiaron ante

    tanta belleza de una multitud

    de paisajes que parecen obras

    de arte pintadas a mano.

    Sin darme cuenta me quede

    dormido…

    A lo lejos escuche una marimba

    y sentí que el corazón se me

    escapaba del pecho.

    Aquella Ceiba se convirtió

    en el lecho donde suelo

    soñar despierto y si allí me

    quedara muerto ¡Que importa!

    Si de niño fue mi cuna y sería

    una fortuna quedarme allí soñando

    en sueño eterno…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: