Posteado por: diariodelgallo | noviembre 10, 2010

LA LLORONA por Arturo Lemus

“La llorona”

Hoy por la noche en la esquina de la Catedral en el el centro de la ciudad me sorprendió la llorona. No la tradicional elaborada en el albor de la conquista de América ni la imagen de las etnias tolteca-maya cubiertas de un manto blanco con su excepcional belleza llorando a moco tendido y gritos desesperados para asustar a la gente. Esta vez, llevaba un luto riguroso, parca , tímida y con una belleza cubierta por la tristeza. No me sorprendió en absoluto. La había visto en varias ocasiones y porque voy a negarlo, también entablabamos largas conversaciones. No me crean loco, ni esquizofrénico ni mucho menos fanfarrón. Lo que relato es cierto y aunque no aparezca en los folios de los Juzgados de turno como testimonio personal, si está en los anales de la historia de los libros ocultos. Bueno, en esas largas conversaciones el tema principal fue la del bien y el mal, el presente, pasado y futuro, el lenguaje claro sin dobleces y recovecos de los animales, la codicia inexplicable del humano, los sueños premonitorios, del erotismo desenfrenado y de otros conceptos abstractos que no recuerdo. Sin embargo nunca pude sostener una conversación larga sobre la literatura. A eso la llorona no respondía, las evadía intencionalmente. Llegué a pensar que en sus orígenes fue poeta, novelista o algo parecido pero ese sentimiento nunca salió a flote.

Pero hoy en la noche fue distinto, me dijo que nos sentaramos y que respondería a todas mis preguntas sobre el arte literario. Quedé mudo, pero me senté a su lado para escuchar atentamente. “La literatura es una pendejada me dijo. Las palabras son como el viento o los ríos, cambian de dirección de acuerdo a la época en que se vive. Las metáforas, las rimas y todas esa desgastadora tarea mental que las crea sólo sirven para engañar al lector. Mira la luna, y me dices que ves, se dirigió a mí con parsimonia. Pues veo una bola naranja brillante le respondí al instante. Eso es exactamente lo que es: una circunferencia de material sólido que refleja la luz solar y que da vueltas alrededor de la tierra. Pero la literatura la transformó en algo diferente. La hizo humana. Le dió joyas, el habla, estado de ánimo, sonrisa, etc. Todos ustedes la revistieron de conceptos y objetos que no tiene y ocultaron su verdadera escencia. Siguiendo con su perorata agregaba la literatura se usa, ahora, para escalar posiciones en los gremios literarios petrificados, subir podios de engaño, enaltecer mediocridades, camouflagear consignas subliminales y rellenar los bolsillos de la avaricia. Pero que importa repliqué poniéndome de pie alertado por ese despligue de realismo científico. ¡Y contigo no ha sucedido lo mismo y no te ha importado ni un pepino! dije, algo indignado. Acaso existes, le tiré de un sopapo. Calló y continué tú eres una leyenda, por cierto muy vieja, de quien se han gastado toneladas de papel y se han escrito un sin fin de volúmenes en relatos. A los que te ven los creen locos o que sufren de alguna alucinación grave. Es cierto que escriben mucho de ti y tanto niños y adultos te temen porque dicen que los puedes asustar y mandarlos a la tumba. La llorona callaba y algunas lágrimas resbalaron sobre sus mejillas ahora rosadas. Y continué con mi reprimenda: ¡No te das cuenta que tu misma eres objeto de literatura!, y de una literatura basta y hermosa , ¡hasta poemas te han dedicado! A veces eres el centro de las conversaciones en bares, hogares y hasta cuando personas caminan en peregrinaje. No me vengas a decir que la literatura es una pendejada. Ni aún para los analfabetas es un ocio, acuerdate que los cuentos se narraban y circulaban de boca en boca antes que existiera la escritura. Me sentí fatigado y me senté a su lado con un sentimiento de arrepentimiento por lo que le había dicho mientras algunos rayos de sol aparecían con timidez en el horizonte. Sabía que la llorona tenía que marcharse, y sentí un deseo irrefrenable de besarla. Le hice a un lado su largo y sedoso cabello, me acerque a sus labios y le deposité un largo y profundo beso en su boca tibia y dulce con la miel. Cuando hube terminado, ya estaba solo, lloré inconsolable un rato. Y pensé a lo mejor tiene razón y la literatura es una pendejada.

Anuncios

Responses

  1. Excelente relato!!

  2. Aquí les va otro:

    Un vello en el pezón de Sarah creció tanto que en pocos meses se erguía hasta la luna. Los astronautas, entonces, dejaron de usar los vehículos espaciales para usar el vello. Y ese pezón llegó a ser en la posteridad el sumo de la sabiduría humana.

    • Estimado Arturo: ¿De cual fumaste? Digo, para escribir como vos. Felicitaciones, Chente.

  3. Es es lo bello de la ficción Chente, puedes imaginarte cualquier escenario posible, aún aquellos que no han sido pensados antes. Y que me dices de la realidad chapina, que rebasa, en muchas ocasiones la misma ficción. Por eso la frase de Miguel Angel Asturias de que en Guatemala sólo se puede vivir, borrocho o loco y yo le agregaria y muerto. Suerte .

  4. Es excelente la forma en la que escribes, que imaginación la verdad nunca había pensado en este tipo de llorona, pero me quede con ganas de saber si se volverán a encontrar.

    • Creo que el proximo año, el primero de noviembre. Estaré esperando, si alguien me acompaña, ya sabe, parque central bajo las bungambilias. Hora la de siempre: 12 de la noche.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: