Posteado por: diariodelgallo | noviembre 24, 2010

Rescatan colección de obras importantes

 

POR BRENDA MARTÍNEZ / Prensa Libre

La Biblioteca del Libro Antiguo del Museo de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Musac) ha logrado rescatar una colección de obras de importante trascendencia y que constituye un verdadero paraíso para los bibliófilos.

Sus fondos se originan con los libros que quedaron cuando la Facultad de Derecho se trasladó en 1974 de la primera sede, en la zona 1, a la Ciudad Universitaria de la zona 12, explicó Enma González, curadora del Musac.

Se ignora cómo los libros —que datan del siglo XVIII hasta mediados del siglo XX— lograron sobrevivir durante 10 años luego del terremoto de 1976, en un recinto que tuvo daños graves como filtraciones de agua y, sobre todo, porque se encontraban en el suelo.

“Son unos sobrevivientes de valor universal; tenerlos de frente es algo que no tiene precio”, manifestó González.

Desde 1986, cuando comenzó el proceso de remodelación del edificio, alrededor de cinco mil 500 ejemplares, escritos en diversas lenguas y temáticas, quedaron en resguardo de la biblioteca rehabilitada.

Está ubicada en un salón en el que antes funcionaba el decanato, con estanterías del siglo XIX que fueron restauradas, y bajo condiciones óptimas de preservación.

¿De dónde provienen?

Se manejan varias teorías sobre la procedencia de los libros: podrían haber viajado junto con los universitarios durante la traslación de la primera sede en Antigua Guatemala, en 1776; otros podrían haber sido donados por instituciones, maestros e incluso alumnos, o llegaron mediante intercambios de correspondencia científica y técnica con otras universidades.

El volumen más antiguo de la compilación —aunque está afectado por los agujeros hechos por insectos y en el que se evidencia el deterioro que le causó la humedad— es Optice —en latín—, que data de 1740 y refiere sobre física en ciencia óptica, de Isaac Newton.

Otro libro artesanal —los publicados antes de 1830— que destaca del fondo es el de Histoire Philosophique et Politique —Historia Filosófica y Política, 1780, tomos 3 y 4— de Guillaume-Thomas Raynal, catalogado en aquel entonces como un autor prohibido, por sus críticas contra el clero y el colonialismo.

Además, la biblioteca conserva el original de las constituciones reales de la Universidad de San Carlos, manuscrito de 1681, en las que se hace un análisis de cómo dirigir ese centro de estudios de manera similar al de Salamanca, en España.

“Hemos encontrado también libros vírgenes, que datan de las décadas de 1920-1930, cuyas páginas están pegadas unas con otras, o sea, nunca fueron leídos”, aseveró González.

Requieren restauración

La biblioteca, afirma González, necesita del apoyo de personas que hagan la catalogación y tratamientos de restauración a muchas de las obras. “Hay datos escondidos y apuntes en estos libros que dan claves para introducirnos en su mundo, y que no se han explotado”, agregó.

González destacó que su objetivo es que estos tesoros bibliográficos sean restaurados y digitalizados para que, como en otros lugares del mundo, los interesados puedan consultarlos.

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