Posteado por: diariodelgallo | noviembre 26, 2010

UN LEÓN LEJOS DE NUEVA YORK de Gerardo Guinea Diez

Por Mario Cordero /La Hora.

La historia tiene como marco de fondo los atentados contra las Torres Gemelas en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001. Sin embargo, la trama de la novela se desarrolla lejos de ahí, en un barrio de Guatemala. Según confía Guinea Diez, la génesis de la novela surge tras escuchar una historia de unos gritos ocurridos ese día, la cual escuchó de una persona (dentro de las páginas del libro, refiere que se trata de Edgar Celada).

Ese día, el 11-S, pareciera que no existió nada más, salvo los atentados. Hasta los ataques paralelos contra el Pentágono, Virginia, y el avión caído en Pensilvania parecen diluirse también. De la misma manera, las historias cotidianas, incluso las que ocurren lejos de Nueva York, también parecen diluirse.

Es por ello que el narrador recrea una historia (o, más bien, múltiples historias) ocurrida ese día. La novela da inicio con la mañana y culmina por la noche. Lo que ocurre, como indica el autor, es que estas historias se basan en disparates y en equívocos en los que caen las personas, empujadas por los criterios del mundo actual.

Mientras en el fondo el mundo padece su propio drama mayúsculo (y que la historia nos ha confirmado que este hecho significó un hito de cambio de los nuevos tiempos), las personas continúan viviendo sus propios dramas cotidianas.

El 11-S sirvió como una suerte de fin del mundo adelantado. Guinea Diez recuerda (o advierte) que a lo largo de la historia se ha insistido por anunciarse estos “fines de la humanidad” desde un punto de vista religioso, lo cual ha servido para mantener la “prevención”, sino es que el temor, de las personas, que, ante lo efímero de la vida se refugian en puertos seguros, como el que ofrecen las religiones.

Antes fue el cambio del siglo, con el llamado Y2K; tras sobrepasar esta barrera temporal, el 11-S fue una aproximación del fin del mundo, y el extremismo religioso aprovechó para atraer para sí a miles de personas a las que el mundo se les había o estaba derrumbando. Y hoy día, tras disiparse ligeramente el 11 de septiembre, se tiene otra meta temporal del supuesto fin del mundo: el 2012.

Pero, ajeno a todo ello, hay personas -como los personajes de esta novela- que no pueden estar pensando en fines del mundo con metas a largo plazo, porque para millones de personas el mundo se acaba siempre al anochecer; y, si amanece de nuevo, entonces el mundo volverá a terminar esa misma noche. Esa es la sensación que deja una novela que dura un día.

MUNDO FRÁGIL

Uno de los temas fundamentales de esta novela, según su autor, es la religión. En un mundo tan frágil y que anuncia constantemente el final del mundo, la sensación de inseguridad e insignificancia de la vida empuja a la gente a abrazarse a la religión.

¿Qué empuja a las personas a esto? Según el autor de “Un león lejos de Nueva York”, se puede enumerar la inestabilidad laboral, que hace que las personas no tengan un futuro seguro, y que, además, obliga a la gente a trabajar diez, doce o más horas diarias.

Asimismo, la violencia y la inseguridad han motivado que se cree una sociedad enclaustrada, es decir, que empuja a las familias a permanecer en sus casas, las cuales, además, están enclaustradas por garitas de seguridad. Esto implica también la pérdida del contacto humano y la pérdida del espacio público.

Pero estas condiciones parecieran que son más “del lado de acá”, es decir, de ese mundo ajeno a Nueva York. Sin embargo, el autor considera que, tras los ataques del 11-S, ha habido un cambio de visión de la vida. Tras el 2001, sucedieron guerras, que fueron justificadas desde una visión fundamentalista religiosa, que intentó confrontar visiones diferentes, entre el cristianismo occidental y el islamismo no occidental.

Asimismo, con efectos aún perceptibles, la crisis financiera también fue un “adelanto” del fin de los tiempos.

“El problema no es la fe, sino la ideologización de la religión”, explica Guinea Diez, quien con ello refiere uno de los temas principales de esta novela.

SIN MIEDO A LA LIBERTAD

Sin embargo, el verdadero tema central es la oposición al tema religioso. Es decir, quien logra escapar del temor que infunde el final de los tiempos y las ataduras del fundamentalismo religioso, puede vivir sin miedo a la libertad.

“Es increíble que las personas aún vivan en el absurdo”, dice Guinea Diez.

“La novela se basa en disparates”, dice, asegurando que el complejo tejido de historias de la narración se fundamenta en esto, en disparates.

Y es que según el escritor, “el país vive en un disparate”. En el trasfondo, subyace que la novela es una reflexión profunda del estado actual del país, con los acontecimientos mundiales como telón de fondo.

El país está inmerso en un ambiente hostil e inseguro; las personas viven con el estado de ánimo por los suelos, y, peor aún, nos hemos acostumbrado a no creer en buenas noticias ni en héroes.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: