Posteado por: diariodelgallo | enero 11, 2011

PASIÓN Y CRIMEN TRAS EL PODER de Otto Wilhelm

 

En esta novela Otto Wilhelm entrega un trabajo de investigación que desenmascara, no sólo las verdades sino que descubre la naturaleza secreta de la verdad. / Su protagonista el detective John Dennis hasta con una sonrisa describe las confabulaciones de personajes extraviados, categoría en el que caen psicópatas, esquizofrénicos, neuróticos y sociopáticos incorregibles. Y no son los que están en los hospitales para enfermos mentales, son los funcionarios, presidentes, ministros, políticos, diputados, en una sociedad enferma. / Este es un collage de la historia de Guatemala, donde se reconocen a varios de estos extraviados personajes. / El lector pasará por una serie de homicidios y sus circunstancias tan especiales que ameritaron presentarlas en esta disección de causas de muerte, vistas no desde un planteamiento orgánico, sino desde una perspectiva psicológica y social que repercute políticamente, para demostrar que vienen de una sociedad enferma y decadente.

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Responses

  1. ..Y DONDE COÑOS CONSIGO ESTE PUTO LIBRO QUE POR CIERTO NO ES EL UNICO INTERESANTE DE LA REALIDAD GUATEMALTECA.

  2. No se trata de un “puto libro”, sino de una magnífica novela, la que no obstante no ser la única que describe la realidad guatemalteca, narra algunos hechos que en verdad ocurrieron décadas atrás.

    Fue publicada en Guatemala, 97 páginas, con Prólogo del Dr. Romeo Muñoz Cruz, como sigue:

    1a. edición: Editorial Palo de Hormigo, 2006
    2da. edición: Centro Editorial Vile, 2010

    Ergo: hay que buscar la obra, leerla, analizarla y después emitir opinión.

  3. Ciertamente, no es ningún “puto” libro. Quien así se expresa refleja
    su conflictiva personalidad. He tenido la suerte de haber leído la obra
    y ésta relata, con detalle, quién realmente asesino a presidente Cas-
    tillo Armas, en 1957, y quiénes participaron para ocultar al asesino.
    La obra descubre al asesino de una secretaria del Congreso de la
    Répública, y ofrece información sobre las muertes “extrajudiciales”
    de Rogelia Cruz e Irma Flaquer.

  4. EN NOVIEMBRE 2014, UNA NUEVA EDICIÓN O VERSIÓN DE “PASIÓN Y CRIMEN, TRAS EL PODER”

    PRÓLOGO

    Por: Ariel Batres Villagrán

    De Otto Wilhelm (Guatemala, 1947) no es necesario agregar más datos a los que aparecen en la solapa de su nueva versión de “Pasión y Crimen, tras el poder” (2014). Él es autor de varias novelas, prosa poética, relatos y testimonios, lo que asegura al lector que está frente a alguien que sabe lo que hace y particularmente con esta nueva entrega, que conoce los entresijos de varios crímenes que quedaron impunes por haber sido cometidos bajo la salvaguarda del poder político y/o económico de los autores intelectuales, quienes valiéndose de sicarios contratados para el efecto, del personal a su servicio o bien en forma directa y particular, no dudaron en realizarlos a sabiendas que un manto de olvido los cubriría, por el momento…

    Debe señalarse que esta obra, elaborada con la técnica del género literario conocido como una mezcla entre relato y ensayo, tiene su antecedente en el “testimonio novelado” presentado por él mismo a través de “Pasión y Crimen, tras el poder” (1ra. edición 2008 y segunda 2010), con la diferencia sustancial que ahora explica los crímenes de que trata, mediante la transcripción de estudios, crónicas policiales y periodísticas, así como en parte basado en lo que su amigo Miguel Ángel Vásquez (1922-2010) le contó, el cual “en sus memorias relata detalles de los amoríos de varios presidentes, las cosas que sabía de cada gobernante, de Lázaro Chacón, de Jorge Ubico, de Castillo Armas, y otros. Y dijo que nunca mencionaría los nombres de ninguno de los funcionarios, no por miedo, sino porque eran confesiones hechas por amistad”.

    De las ediciones 2008 y 2010 (corregida y aumentada) de “Pasión y Crimen, tras el poder”, quedó anotado: “En esta novela Otto Wilhelm entrega un trabajo de investigación que desenmascara, no sólo las verdades sino que descubre la naturaleza secreta de la verdad./ Su protagonista el detective John Dennis hasta con una sonrisa describe las confabulaciones de personajes extraviados, categoría en el que caen psicópatas, esquizofrénicos, neuróticos y sociopáticos incorregibles. Y no son los que están en los hospitales para enfermos mentales, son los funcionarios, presidentes, ministros, políticos, diputados, en una sociedad enferma./ Este es un collage de la historia de Guatemala, donde se reconocen a varios de estos extraviados personajes./ El lector pasará por una serie de homicidios y sus circunstancias tan especiales que ameritaron presentarlas en esta disección de causas de muerte, vistas no desde un planteamiento orgánico, sino desde una perspectiva psicológica y social que repercute políticamente, para demostrar que vienen de una sociedad enferma y decadente.”

    En la segunda edición de “Pasión y Crimen, tras el poder” (2010), es fácil deducir que el crimen que ocurre en el primer capítulo, es el magnicidio de Carlos Castillo Armas, en 1957. Que la historia política narrada a partir de capítulo III, página 27 y siguientes, principia con el asesinato de José María Reyna Barrios en 1898, instigada y dirigida por Manuel Estrada Cabrera, a quien en 1904 el “New York Times” acusó de ser el “Nerón de los tiempos modernos. Era tal su personalidad que muchos artistas, poetas y escritores cayeron bajo su influencia.” Así también, en página 33 menciona los nombres exactos de varios presidentes y personajes de la vida nacional asesinados entre 1826 y 1898, señalando en la siguiente que en 1926 murió envenenado otro presidente (no da el nombre pero se trata de José María Orellana, el creador del quetzal como moneda en 1924), o bien en 1949 el asesinato de un extriunviro de la junta cívico-militar de gobierno de 1944, el coronel Francisco Javier Arana, de quien tampoco proporciona el nombre pero las señales son evidentes. Igual es fácil deducir que es de Carlos Herrera de quien habla al explicar que el primer designado que llegó a presidente en 1920, fue derrocado en 1921, o bien que el ganador de las elecciones de enero 1931 fue Jorge Ubico, quien “se quedó catorce años”. Sigue el autor proporcionando pistas de quienes fueron los asesinados o autores intelectuales de secuestros y asesinatos después de 1960 hasta 1978 donde concluye con Carlos Manuel Arana Osorio y su hijo “Tito” Arana, a quien se le atribuyen los asesinatos de 28 sindicalistas y varios estudiantes universitarios. Quien lea la edición 2010 de “Pasión y Crimen, tras el poder” no perderá su tiempo; la lectura lo absorberá y la historia novelada seguramente le apasionará. Es aconsejable que el autor la reedite para ponerla al alcance del público interesado.

    En la nueva versión de “Pasión y Crimen, tras el poder” (2014), el autor modifica radicalmente la estructura de sus ediciones 2008 y 2010 (novela), utilizando ahora la técnica del testimonio combinado con la narración, y “confiesa” que varios de los relatos que incorpora le fueron descritos por Miguel Ángel Vásquez, a quien grabó durante más de 22 horas durante casi seis meses, y ahora transcribe parcialmente sus comentarios. No se trata en consecuencia de que la nueva edición sea una ficción, sino que magistralmente la convirtió en relatos testimoniales recabados de las diversas crónicas a las que tuvo acceso, por estar impresas o colocadas en diversos sitios de la web.

    Como referencia para el lector, es de mencionar que Miguel Ángel Vásquez se desempeñó como secretario particular de Miguel Ángel Asturias, de 1941 a 1945. Fue ganador del concurso de poesía organizado para conmemorar en 1945 el primer aniversario de la revolución de 1944, con el poema «Cuatro instantes de la Revolución», por el cual se le dio el título honorífico de “poeta de la revolución”. Su nombre aparece ocupando el número 66 de la nómina de 371 personas acusadas de comunistas en 1954; erróneamente se consigna que es salvadoreño. Tuvo que salir de Guatemala en septiembre de 1954, encontrando asilo en Uruguay; cuando Jacobo Arbenz llega a dicho país el 12 de mayo de 1957, junto con Manuel Galich lo reciben en el aeropuerto. Ganó el primer lugar de poesía en los Juegos Florales Centroamericanos de 1963, con el poema «La nube sin orillas». En 1979 vuelve a triunfar en dichos Juegos (1er. lugar) al presentar «Sangre derramada». Publicó más de veinte libros en los géneros de poesía, cuento, novela y ensayo. En su novela “La llama sangrante” (1995), describe que la guerra interna es un fuego despiadado porque “consume vidas y deja no solamente millares de cruces sino viudas y huérfanos”. Por sus páginas, cual obra testimonial de lo que él llama realismo trágico, figuran personajes del ejército y la guerrilla guatemalteca durante el período 1962-1972. Aparece retratado el coronel Carlos Manuel Arana Osorio ‒el “chacal Arana”‒ y sus acciones contrainsurgentes durante los años 1966 a 1968, así como su interés por obtener la presidencia de la república en 1970.

    Con tales referencias, cómo no confiar por parte de Otto Wilhelm en lo que su amigo Miguel Ángel Vásquez le explicó acerca de algunos crímenes efectuados al amparo del poder, y lo mejor del caso es que pudo constatarlo utilizando para ello las diversas crónicas noticiosas, policiacas y de análisis político que encontró “regadas” en textos impresos y colocados en la red de internet, los cuales cita con propiedad, ya que no se trata del típico copy-paste del que han abusado algunos personajes de la política y academia chapina. Esto es, la obra que ahora ofrece al público es producto del examen prudente, separando la paja del grano, para explicar qué ocurrió o qué pudo haber sucedido para cuando se cometió determinado crimen, sea que fuera calificado como magnicidio, parricidio, venganza personal o acallado con la consabida “justificación” de que se trató de un asesinato producido por el amor, pero como el autor muy bien sentencia en la contrasolapa: “Que no se siga hablando, en las notas periodísticas y policiacas, de ‘crímenes pasionales’./ No existen. Sólo hay crímenes y criminales. Nadie que ame, mata”.

    Y de qué crímenes trata esta nueva edición de “Pasión y Crimen, tras el poder” (2014). Nada menos que los del presidente José María Reina Barrios, clasificado como magnicidio en 1898; el asesinato del presidente Carlos Alberto Castillo Armas en julio de 1957; el femicidio de Perla Marina Guillén Valenzuela, a manos de su esposo el “negro Martínez” en 1981; de la impunidad en que quedó el diputado Elián Darío Acuña después del asesinato de su novia Jane Soraya Garza Alessio en 1986; y de los secuestrados que eran llevados a la Finca presidencial “Santo Tomás”, en Escuintla, durante 2007.

    En todos los casos reinó la impunidad después de haber sido cometidos, y en lo que respecta a los magnicidios de José María Reina Barrios y Carlos Castillo Armas, aunque hábilmente los autores intelectuales asesinaron a su vez a los autores materiales y en forma inmediata (no más de diez minutos después), la verdad de quién estuvo detrás, qué motivos lo indujeron a ordenar su muerte, sigue siendo un misterio, lo cual no es de extrañar, siendo que en noviembre de 1963 fue asesinado el presidente John F. Kennedy y hasta la fecha solo se conoce a un autor material, muerto a quemarropa un día después.

    Razón tiene Otto Wilhelm para concluir amargamente y con desasosiego en el “Epílogo”:

    “Algo en común tienen los casos relatados anteriormente: la impunidad. La historia humana está plagada de casos de impunidad, entendiendo la impunidad como la falta de castigo para los asesinos. Y esto sucede mayormente en países con persistente corrupción política, arraigada tradición de cacicazgo político y poder judicial corrupto.
    […]
    En Guatemala existen cientos de asesinatos –fuera del conflicto armado interno– que nunca fueron juzgados, cometidos por militares, políticos, funcionarios, miembros de las fuerzas de seguridad, terratenientes y hasta empresarios.
    […]
    Impunidad, es la imposibilidad de llevar a los transgresores de la ley, ante la justicia. En Guatemala escapan a toda investigación para lograr su inculpación, detención, procesamiento y prisión.”

    Empero, es de confiar en que si bien, por el momento…, los crímenes relatados por Otto Wilhelm merodean en el reino de la impunidad, en el futuro reinará el GUATEMALA, NUNCA MÁS; eso, si todos los guatemaltecos trabajan decididamente para lograrlo.


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