Posteado por: diariodelgallo | enero 12, 2011

César Brañas, poeta del aislamiento

Rodolfo Arévalo /DCA

Francisco Morales Santos hizo la mejor antología que hasta el momento tenemos de este escritor guatemalteco. Nos presenta con su prólogo a una persona que en la soledad edificó uno de los mejores testimonios literarios que tenemos, aparentemente inadvertido durante años y que últimamente ha vuelto a renacer con ímpetu. Francisco escribe:

“César brañas es uno de los escritores más sobresalientes de la literatura guatemalteca del siglo XX. Su preparación intelectual y su afinada visión le permitieron tratar con igual hondura los problemas de la literatura, lo de la estética y los sociales, así como manejar diversos géneros –poesía, ensayo y narrativa–, de lo cual dan cuenta numerosos libros que aún en vida del autor era difícil encontrarlos. Es importante anotar que esta limitación tiene que ver con la personalidad del poeta, con la modestia del poeta respecto de su vida y su obra:

Esta es mi vida
Un oscuro trabajo, un intenso anhelar,
Las rosas de mi patio
Y mi vacío hogar
(Esta es mi vida.
Raíz desnuda)

Se interesó por la obra de los demás sin descuidar la propia. A través de la página literaria del diario El Imparcial, que siempre tuvo a su cargo, prestó atención a las publicaciones de sus connacionales, elogiando aciertos o señalando errores –lejos todo el tiempo del talante doctoral, más bien objetivo y prudente–, a la vez que se ocupaba vivamente del acontecer cotidiano del país, de sus trasformaciones paulatinas, casi imperceptibles, y también de sus padecimientos. Asimismo abundó en notas orientadoras sobre la evolución de la literatura del mundo, y sobre todo de la latinoamericana.

Impulsó el cuento. Acudieron a él como a un hermano mayor, pero nunca participó en batallas literarias para ser él quien figurase en primera línea. A tal grado llegó su modestia que nunca peregrinó por instituciones para que le publicaran sus libros, sino que hizo ediciones de autor de tirajes mínimos –que él llamaba cuadernos de versos–, como quien piensa en unos cuantos amigos que leerán sus poemas, ya sea por solidaridad o por compasión.

Sin embargo, en cada uno de sus versos se nos revela como un poeta capaz de conjugar los más diversos recursos poéticos, como un cantor conspicuo en su sonoridad verbal. En sus metáforas que elevan a la categoría de arte sus experiencias cotidianas se manifiesta como un poeta que no conoce tanto el manejo de la métrica clásica –un ejemplo claro es El lecho de Procusto– como el cauce franco del verso libre, del que Viento negro es prueba irrefutable. Además de estar colmado de palabras dadivosas, de palabras filiales que el llanto no fragmenta, Viento negro tiene un lenguaje que corre entre el ayer, el hoy y el mañana con la fluidez propia de la pasión, tocando siempre el fondo del dolor:

Yo no sé por qué lloro, si tú asciendes,
Pero me falta el jarro de flores olorosas de tu corazón
Yo no sé porque lloro.
Por escalinatas de estrellas va tu ser emancipado,
y yo soy apenas el esclavo medroso que de lejos, tu huella desvanecida sigue,
en estelar espanto desvanecido.
(Viento negro)

En este libro como en él da a conocer tres años después (Figuras en la arena) adscribe sin vacilaciones a los cambios que se registran en el mundo de la poesía en nuestro idioma, luego de que se iban apagando los fuegos del modernismo.

A este respecto, el escritor Otto Raúl González ha dicho que “en sus inicios, Asturias, Cardoza y Aragón y César Brañas fueron modernistas, o mejor dicho posmodernistas”. Efectivamente, Brañas, en sus inicios, rindió homenaje al modernismo con Antigua (1921) –poemario que publicó a los 22 años–, en el que lleva a cabo una sentida excursión por los rincones de su amado terruño. Los epígrafes con que abre Figuras de arena son indicativos de su adhesión a la libertad dentro de la creación, pero al mismo tiempo su deseo de elaborar una obra con el mayor esmero, particularmente el que toma del poeta español León Felipe: “… Y si no os parece bien la puntuación y la división de los versos, la acomodaís a vuestro gusto. Si os agrada, podéis hasta cambiar una y clarificar una imagen. El dogma está más adentro y solo con lo entrañable del poema debéis ser respetuosos”.

La biblioteca del poeta, que hoy forma parte del patrimonio de la Universidad de San Carlos de Guatemala, es una muestra de su ocupación primordial: leer y leer para entender el mundo y afirmarse en su oficio de escritor, siempre apuntalando hacia futuro”.

Lo importante de mencionar a Francisco Morales Santos es que es un poeta hablando de otro poeta. También solitario en alguna forma, Morales Santos interpreta a Brañas imitándole el cariño con que informaba a los otros escritores y los publicaba. La obra poética de César Brañas queda apuntalada en el enorme libro Poesía esencial, con el prólogo que ahora repetimos como un homenaje a esa parte del guatemalteco que se oculta y vive hacia adentro, íntimamente. Eso también forma parte de la humanidad y los guatemaltecos inmersos en su historia, sus tiranías, su complejidad étnica y cultural. También se refugia en esa soledad a la que pocos apuntamos como parte nuestra. Brañas nos la recuerda y de la manera más sincera.

PERFIL

El poeta

Nació en la Antigua Guatemala el 13 de diciembre de 1899 y murió el 22 de febrero de 1976 en su tierra natal.

Su nombre, junto al de David Vela, trascendieron como fundamentales en la literatura de Guatemala por su labor como periodistas en el diario El Imparcial. Desde la página de crítica literaria, que escribía para ese periódico, colaboró con sus compatriotas escritores, ya que siempre tuvieron allí un espacio para dar a conocer sus producciones. También fue redactor del Diario de Centro América y fundó la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG).

Fue en el año 1947 cuando la Antigua Guatemala lo distinguió como Hijo Predilecto.

Su generosidad lo impulsó a donar su casa y su biblioteca a la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Su obra es extensa y de géneros variados.

En narrativa se destacan: Alba emérita, novela publicada en 1920; La tapia florida (1927), Paulita (1939), Cuentos (1999), Casa en antigua: ventura y fin de una aventura sentimental (1948-1967) y Como un arco roto (2000).

Entre sus Diarios encontramos: Diario de un aprendiz de cínico (1939-1941), Diario de un aprendiz de tímido (1956), Diario de un aprendiz de viejo (1962), Diario de un aprendiz de ausente (1967) y Diario de un aprendiz de recalcitrante (1971).

En poesía pueden citarse: Antigua (1921), Viento negro-Elegía paternal (1938-1958 y 1963), Figuras en la arena (1941), Tonatiuh (1941), El lecho de Procusto (1945), Zarzamora-Cantos menores (1957), Raíz desnuda y Ocios y ejercicios (ambas de 1958), El carro de fuego (1959), Jardín murado (1960), Palabras iluminadas (1961), El niño ciego y otros poemas (1962), La sed innumerable (1964) y Cancionerillo de octubre (1966).

En su poesía Amigos ignorados nos da una muestra de su profunda vida interior, de su soledad y la honda necesidad de compartir afectos:

“Y bien: yo tengo amigos desconocidos
que me envían sus libros y sus cartas
desde lejanos continentes,
desde países que mi geografía ignora.
Yo tengo amigos que mi nombre saben
(no mi destino amargo),
me piden libros, consejos, simpatías,
sin comprender que don me otorgan,
que compañía egregia dan a mi soledad.
No estrecharé su mano, y tal vez no responda
jamás a su llamado,
pero los amo, a la distancia, diáfanos,
] presentes en mi sueño, junto a mi soledad…”

Anuncios

Responses

  1. Gracias por apoyar a aquellos que sigen sus pasos. A quienes como usted nos trasmiten, vida, esperanza, motivación, enseñanzas, reflexiones, nos educan, informan a travez de su bellos escritos.

    Le agradesco que sus ispiraciones sean de apoyo educativo para nuestra labor de educadores!

  2. La “Antología” a que hace referencia el primer párrafo del artículo es “Poesía esencial. Antología”. (Compilador Francisco Morales Santos). Guatemala: Editorial Cultura, 2004.

    Resulta extraño que en la producción literaria de Brañas no se mencionen las siguientes obras:

    1) “Las guarias de febrero” (c. 1926). Guatemala: Colección Biblioteca Guatemala, Tipografía Nacional, 2000. 126 pp.

    2) “Las pupilas de Ópalo” (Guatemala: Editorial Universitaria, 2010).

    Respecto a todos los “Diarios…”, se recomienda “César Brañas, Diarios de Aprendices [1939-1976]”. Edición de Alexander Sequén-Mónchez. Guatemala: Magna Terra Editores, 2009.

    Finalmente, este comentarista intruso se permite recomendar la lectura del ensayo: “Digresiones acerca de la novela de César Brañas: Las guarias de febrero”, publicado el 30 de septiembre de 2009 en http://www.monografias.com/trabajos-pdf2/digresiones-novela-branas-guarias-febrero/digresiones-novela-branas-guarias-febrero.shtml

    Entre páginas 20 a 26 de dicho Ensayo se ofrece una lista casi completa de su obra en los campos de: Poesía, Narrativa, Diarios, Biografías, Crítica literaria y Otros títulos.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: