Posteado por: diariodelgallo | marzo 2, 2011

PEQUEÑO ESTUDIO SOBRE “EL HOMBRE DE MONTSERRAT” de Dante Liano

Por: Paulo González de la Universidad de Alabama.

El objetivo de este trabajo es demostrar que la novela de Dante Liano, El hombre de Montserrat es un texto híbrido, que tiene rasgos de varios géneros narrativos. Entre los discutidos en este trabajo están: la novela del realismo social, la novela policiaca, la novela negra y la novela neopolicíaca. Igualmente se explicará porqué es una novela que tiene como objetivo una denuncia social por parte del autor. En este trabajo se estudiará el aparato crítico de El hombre de Montserrat, incluyendo las características necesarias paraser parte de los géneros mencionados. También se investigará la realidad guatemalteca y latinoamericana a la que se refiere el autor.

Al comenzar a leer El hombre de Montserrat podemos deducir fácilmente que es una novela que pertenece al género policíaco. El teniente del ejército, Carlos García, encuentra un cadáver al borde de la carretera y aunque en el preciso momento no le interesa investigar ni quién es el muerto ni quién es el asesino, una serie de eventos lo lleva a que su curiosidad interceda en su mente y lo convierta en el detective de la novela.

De acuerdo con Eugenia Revueltas, “el relato policiaco no se limita a contar la historia de un crimen, sino a descubrir o detectar al criminal para castigarlo”.

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Sin embargo, en el caso del teniente García, él no quiere encontrar al criminal para castigarlo ya que alguien de su familia se encuentra involucrado. Aquí empezamos a encontrar unas diferencias con el género policiaco tradicional.

La novela de Dante Liano puede ser comparada con el género policiaco y la novela del realismo social que se dio en España en los años cincuenta. De acuerdo con Kirsten Thorne, quien hace una detallada comparación entre estos dos géneros con la novela de Mario Lacruz, El inocente, nos dice lo siguiente: “La verdad existe, el narrador, en mayor o menor grado, la posee; la realidad por lo tanto, puede trasmitirse a la página para que el lector se reconozca y se sitúe en ella.”

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Thorne pasa a decir que estos dos géneros sólo se diferencian en  su estructura, pero que a la vez están muy comprometidos con la denuncia social.

Del mismo modo que nosotros, como lectores, podemos reconocer la realidad de Guatemala y situarnos en ella, también podemos decir que El hombre de Montserrat forma  parte de la fórmula de la novela negra o mejor dicho es una “trasgresión paródica” de ésta misma.

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Hablando de los contrastes e intertextualidades entre las novelas policíacas y el texto de Dante Liano, Aída Toledo argumenta que los judiciales guatemaltecos “están totalmente caricaturizados” en El hombre de Montserrat.

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Y según las descripciones que nos hace el narrador de la novela guatemalteca que estudiamos:

“Bajos o altos, siempre gordos […] con los dientes separados […] siempre nalgones,”

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podríamos pensar que en efecto son personajes caricaturizados y llevados a cierto ridículo ficcional, por Liano. Sin embargo, estos judiciales son el reflejo exacto del estereotipo existente en los países latinoamericanos de la policía secreta o de los paramilitares en el caso de Colombia. Dante Liano no trata de caricaturizar a estos personajes, por el contrario, el autor está demostrando la realidad de la sociedad latinoamericana, incluyendo pensamientos y estereotipos de las fuerzas militares sean estas ajenas o no al gobierno.

Ahora pasamos a la comparación con la novela neopolicial.

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Según Patricia Varas, el género: “nuevo policiaco al mismo tiempo que se mantiene firmemente enraizado en la literatura popular que llega a un vasto público, rompe con esquemas tradicionales del género y hace una denuncia social.” En El hombre de Montserrat podemos encontrar que se cometen dos crímenes: el primero es el de Marcos Barnoya, el supuesto amigo de Ramón Gómez, cuñado del teniente García. Aunque éste es el crimen en que se basa la historia de la obra de Liano, podemos encontrar un crimen aun más espeluznante que fue el que cometió el Teniente García en la pequeña comunidad indígena. Aquí es donde encontramos la hibridez de la novela de Liano. Este suceso nos demuestra que esta novela cambia su formato y entra al campo neopolicial con la diferencia de que no es el personaje el que hace una denuncia social. Liano a través de su narrador omnisciente hace un llamado a los lectores para que reconozcamos la realidad que se ha vivido en los pueblos latinoamericanos, como las de las masacres y abusos por parte de las fuerzas militares que quedan impunes porque son parte de un supuesto ideal común: La seguridad y comodidad de los ciudadanos.

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Hasta este momento, hemos encontrado bastantes características necesarias para incluir a El hombre de Montserrat en cada uno de los géneros mencionados, pero al mismo tiempo, nos encontramos con ciertas diferencias e incongruencias que no nos dejan incluir a esta novela en uno solo. El hombre de Montserrat es una novela híbrida, es un texto que incluye aspectos de todos estos géneros, sean éstos de estructura, fórmula o

historia. La novela del guatemalteco rompe con todos los esquemas tradicionales e incluye lo que a nosotros nos parece lo más importante: la denuncia social, cuyo espectro se extiende a otros lugares de Latinoamérica.

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