Posteado por: diariodelgallo | marzo 6, 2011

¿El Bus Pasaba por Ti Cuando Estudiabas?

Por Ramiro Argueta

Martín, mi único nieto, acaba de subirse al bus escolar. Mientras se acomoda en su lugar yo estoy en la cera de la calle frente a mi casa.  Ese bus repleto de niños y niñas que van pendientes en las ventanillas, algunos con sonrisas y otros con gestos de sueño, pasa todos los días por mi nieto, pero hoy, el sentimiento me embarga con extrañas coincidencias y hacen que la rutina de todos los días parezca diferente.  Hoy, me levanté nostálgico o más bien, el ver a mi nieto listo, esperando el bus con entusiasmo me removió los sentimientos.  Posiblemente la mañana fría o los pensamientos frescos sean la razón del recuerdo.  Pensándolo bien, mis pensamientos maduros iniciaron el día de hoy cuando Martín me preguntó: “¿El bus pasaba por ti cuando estudiabas?”

La ironía de la vida.  Estudiar la primaria para mí fue un proceso que duró más de seis años.

Todo inició con las pocas posibilidades de  éxito en la escuela primaria, en la aldea en donde vivía la educación iniciaba con el primer grado sin pasar por la pre-primaria, no existieron procesos de aprestamiento, juegos, socialización, mucho menos canciones.  No conocí las tareas  de puntitos o las de llenar dibujos con bolitas de papel de china. Cuando cumplí siete años, mi padre,  que siempre fue muy severo en sus decisiones,  fue convencido por mi madre para que me inscribieran en la escuela.  Solo recuerdo que mi padre reclamaba a mi madre: “Querés mandar al patojo a estudiar, a perder el tiempo, mientras yo necesito ayuda en la siembra, él se va a sentar a la escuela, como si eso le fuera a servir más adelante”

Inconforme, mi padre accedió y mi madre me inscribió para  empezar a estudiar en el primer grado.  Mis útiles escolares eran únicamente dos cuadernos, uno de líneas y otro de cuadricula, un lápiz, un borrador.  Todo lo anterior bien ordenado en una bolsa plástica que al menos me debía durar una semana, después sería remplazada por otra.  No había mochila nueva cada año, ni la cantidad de útiles escolares que veo que utiliza mi nieto.  ¿Uniformes? Ni existía la idea, yo iba con mi ropa remendada y descalzo a estudiar, la clase de educación física era la caminata que había que realizar de mi casa a la escuela o una “chamusca” a la hora del recreo.  Era mejor jugar que comer una refacción, la cual, no existía.

Una maestra atendía los seis grados en un mismo salón.  Aprender a escribir y leer fue un estudio auto dirigido,  medio orientado por la maestra que tenía la creencia que todos los niños, por obligación, debían escribir con la mano derecha.  Para asegurarse de la premisa, amarraba la mano izquierda de aquel niño que diera indicios de ser diferente al resto del grupo.

Así fue el primer y segundo grado, tan memorístico como convencional.  Tareas como: “aprenderse la lección de memoria”, “escribir los números del uno al cien” y “llenar la página de planas y oraciones” con poco sentido, eran las tareas de todos los días.  Aún no aparecía la taxonomía de Bloom para rescatar el proceso, ni mucho menos las ideas del aprendizaje significativo.

Al terminar el segundo grado mi madre  presentía que mi padre recomendaría con su estilo peculiar lo siguiente: “bueno, ya el patojo sabe leer, sabe escribir y como la escuela eso es lo que enseña, ya no debería de seguir perdiendo el tiempo, mejor que me ayude, mirá que mientras más manos trabajan más dinero se gana

A pesar de los pesares, inicié y terminé el tercer y cuarto grado, enfrentándome durante su transcurso a nuevos problemas. En mi caso no hubo taller de pintura o actividades extraescolares que me ayudaran a desarrollar mis habilidades ocultas.  Mi actividad extracurricular fue el ayudar a mi padre durante la cosecha de maíz, la cual se daba a medio año.

Todavía recuerdo y me duele lo que pasó el día que la maestra citó a mi papá y a mi mamá a la escuela, pues estaba preocupada porque reprobaría la clase de matemática.  Dicho sea de paso, la clase no la aprobaría ni llegando a estudiar todos los días hábiles del año.  En ese entonces, hubiera querido que Howard Gardner apareciera con su teoría de las inteligencias múltiples y les explicara a mis padres y a la maestra que existe una inteligencia lógica matemática que no se me había desarrollado correctamente y que por eso, la matemática no era lo mío.  Más bien, la maestra se guardó para ella mis pocas y bien desarrolladas destrezas.

Bueno, ahora las cosas son diferentes y los años pasaron. Todavía recuerdo cuando mi hijo ganó su sexto grado.

-Papi, ¿Por qué no estudias?-Me preguntó.

-Porque ya estoy muy viejo. –Le respondí.

Esa respuesta fue muy tonta, dado que la pregunta me dio tantas vueltas en la cabeza que decidí buscar mi opción para estudiar y terminar mi primaria.  Fue entonces cuando me inscribí en la escuela nocturna para terminar lo iniciado hace tantos años. Decidí avanzar y al siguiente año estudié los domingos en un programa de básicos por madurez.  Fue hace un buen tiempo, que recibí de manos de mi propio hijo mi título de Bachiller en Ciencias y Letras por Madurez.

Tuve el gusto de ir a la Universidad y de graduarme en el área de pedagogía solo para lograr entender lo importante que es para el niño terminar su primaria en un ambiente de vida que le permita ser él mismo, dedicar esos primeros años de vida a sus estudios para desarrollar sus habilidades y destrezas.

Por eso, me alegro que Martín, mi nieto,  pueda tener la oportunidad de estudiar.  Él no tiene que pasar las mismas penas que pasé yo.  Mi nieto usa su uniforme escolar y sus zapatos brillan de limpios antes de salir de casa.  Aún puedo recordar que un compañero en la escuela dejaba ver sus dedos entre los zapatos completamente rotos y con nostalgia recuerdo la primera vez que me compraron calzado y me negué a jugar en el recreo, por miedo a quedarme nuevamente descalzo.

Como han cambiado las cosas, las maestras de la primaria parecen ser más especializadas, más preocupadas por la individualidad de los estudiantes.  Los avances han sido muchos y solo nos damos cuenta aquellas personas que vivimos otro tipo de educación.

Por eso, pienso que en estos tiempos modernos, la mejor inversión a gran escala de un gobierno es la educación y la mejor decisión sacrificada de una familia debe ser garantizar que sus hijos vayan a la escuela primaria en las edades pertinentes.

Debo decir que me agrada cuando mi  hijo planifica el camino que mi nieto debe seguir, pensando en que colegio estudiará sus básicos y que carrera puede sugerirle para estudiar su nivel diversificado.  Yo mientras tanto, planifico los últimos años de mi vida pidiéndole a Dios que me dé la oportunidad de ver a mi nieto crecer.

El tiempo y los años pasan volando, el bus de Martín se estacionó frente a la casa y espera a que yo salga a recibirlo.

-Abuelo –me dijo entusiasmado-, ya no me contestaste lo que te pregunté hoy en la mañana.

-¿Qué fue lo que me preguntaste Martín? –Le dije.

-Te pregunté si un bus pasaba por ti en las mañanas cuando estudiabas–.Contestó.

Seguramente es la nostalgia de la mañana que regresó al medio día y decidí contarle una historia a mi nieto que recién regresaba de la escuela, tan afortunado como muchos niños que tienen esa posibilidad, pero con el objetivo de que entendiera que hay muchos más niños que no tienen la misma suerte.  La suerte,  que como una ruleta decide el futuro de la infancia y la juventud en nuestras naciones.

– Sabes Martín, cuando yo estudié mi primaria  no habían buses escolares, pero yo me levantaba muy temprano y caminaba hacia la escuela…te imaginarás entonces……

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Responses

  1. Leer esta historia me hizo recordar a mi abuelo, quien todos los días me llevaba a la parada del bus… y sus historias de cuando estudiaba no faltaban cada mañana… también me hace evocar en la actualidad la experiencia de trabajar con adultos “Educación por madurez”… no cabe duda que quien desea superarse, buscará los medios para hacerlo!!

    Aunque sea una realidad que las oportunidades de educación han ido evolucionando a lo largo del tiempo, lamentablemente aún no es accesible para toda la población y existen muchas deficiencias en la aplicación de las nuevas teorías… Sin embargo el avance ha sido significativo. Por esta razón es muy importante la formación y actualización de los docentes para aportar y construir una bella diferencia.

    “La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle” María Montessori

  2. Comentario

  3. Una historia muy linda, me hizo reflexionar sobre la poca oportunidad que muchos niños en el campo tienen para estudiar, no porque no hayan escuelas, hay pero si les quedan lejos, o muchos niños tienen que ser apoyo para los padres en el que hacer de la casa o en el campo. Pero muchos de los que tienen la oportunidad de estudiar no la valoran, y que importante es la preparación. Pero también, me hace reflexionar sobre la gran responsabilidad que se tiene como docente, muchas veces el maestros en las escuelas están, no cuentan con lo necesario para brindar apoyo educativo, pero el que tiene compromiso con la profesión, busca que aquel pequeño que asiste a la escuela, y recorre una gran distancia, pueda aprovechar el tiempo y proporcionarle herramientas necesarias para superarse, le interesa sus alumno, y aunque no tengan un bus escolar que los recoja, busca que sus alumnos valoren la oportunidad de estudiar.

    En Guatemala, hace falta mucho por hacer, pero los docentes somos los que vamos sembrando por el futuro de nuestros alumno.

  4. Lo felicito por escribir articulos tan interesantes.

  5. Los tiempos son diferentes, los procesoss educativos por ende, tambièn. Las posturas pedagògicas, las actitudes docentes, las actividades y hasta la forma de evaluar. pero dentro de todo ese cambio, hay algo que permanece, la voluntad que nuestros hijos o alumnos, tengan mejores opciones y se desarrollen, más o mejor que la oportunidad que cada uno de nosotros tuvimos. Por ello, los docentes tenemos un gran compromiso al igual que los padres de familia, por el proverbio que dice. “me hiciste maestro y fue hacerme creador. Ramiro muy interesante e importe este relato. Lleva a la reflexión.


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