Posteado por: diariodelgallo | mayo 10, 2011

EL PREMIO NACIONAL DE LITERATURA “MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS”

Por Nancy Maldonado de Masaya/Diario La Hora

El Premio Nacional de Literatura “Miguel Ángel Asturias” es el galardón más importante que concede el Estado de Guatemala a una autora o a un autor guatemalteco “de relevantes méritos literarios”. Se comenzó a otorgar en 1988 por medio del Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala y se ha concedido anual e ininterrumpidamente a lo largo de 23 años. (1) Presione la imagen para ampliar y reducir. Presione la imagen para ampliar y reducir. Presione la imagen para ampliar y reducir. El premio lleva el nombre del insigne escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias, a quien en 1967 le fue adjudicado el Premio Nobel de Literatura. Con ese premio Asturias pasó a ser el segundo escritor latinoamericano que había sido reconocido con tal galardón y el primero y único escritor centroamericano que ha recibido esta distinción de nivel mundial. En honor a tan encomiable reconocimiento, en Guatemala se da su nombre al Premio Nacional de Literatura. El premio se ha otorgado ya a cuatro escritoras y a diecinueve escritores. Cada una de estas personalidades, con una participación respetable en el campo de las Letras. Cada quien, con un sello propio en los géneros literarios: lírico (poesía), narrativo (novela y cuento) y dramático (teatro). Cada una de estas personas ha dedicado complementariamente parte de su vida a actividades relacionadas con la literatura, como son las labores de: docencia, investigación, crítica literaria, publicación editorial y periodismo; así como a la elaboración de ensayos, artículos literarios, antologías, prólogos y otros quehaceres que tienen relación con la literatura y las letras.

Eso los ubica también como académicos de reconocido prestigio en el país. Varios de los galardonados con este premio han sido reconocidos no solo a nivel nacional sino también a nivel internacional. A algunos se les han otorgado otros premios en el país y en el extranjero y la mayoría han ocupado u ocupan puestos importantes fuera de Guatemala. La obra de varios de ellos ha sido traducida a otros idiomas. Pero, ¿a quiénes se les ha concedido este premio? ¡Veintitrés escritores han sido merecedores de este premio! No puedo mencionar a todos, me referiré solo a uno, pero aprovecho esta oportunidad para comunicarles que este año saldrá a luz un libro que reunirá a estos 23 escritores galardonados.

El libro llevará el nombre Premio Nacional de Literatura “Miguel Ángel Asturias” Semblanzas de los galardonados 1988-2010. Este libro será editado por la Editorial Cultura y será producto de una investigación, a mi cargo, realizada en el Instituto de Estudios de Literatura Nacional (INESLIN), responderá, precisamente, a la falta de una obra que integre, en un solo cuerpo, información sobre los escritores que han sido reconocidos con este premio. Se espera que sea una fuente de información que sirva para enriquecer los programas docentes del sistema educativo nacional y los programas de estudio en las diferentes universidades que imparten las licenciaturas y las maestrías en Letras, así como para fomentar el interés por la lectura de la literatura guatemalteca tanto en Guatemala como en el extranjero.

El escritor al que me voy a referirme es el distinguido académico Carlos Solórzano, dramaturgo, novelista, ensayista, quien lamentablemente falleció el 30 de marzo de 2011 en México. No me detendré a pedir a ustedes un minuto de silencio, sino aprovecharé este espacio para honrar al escritor. Carlos Solórzano nació en la ciudad de Guatemala el 1 de mayo de 1919. Maestro y Doctor en Letras y Filosofía y con un grado de Doctor en la Universidad de la Sorbona en París, con estudios especializados en arte dramático. Investigador y docente universitario. Vivió en México desde muy joven porque tuvo que salir de Guatemala al exilio. Es apreciado en el ámbito centroamericano y latinoamericano, por haber sido un académico especialista entregado por completo al estudio y aplicación del arte dramático. Impartió la cátedra de Literatura Dramática Iberoamericana en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Asesoró a gran número de estudiantes en la preparación de tesis de teatro, en licenciaturas, maestrías y doctorados. Se desempeñó como organizador, director, coordinador y ejecutivo de Teatro en diversas entidades en el extranjero.

Organizó grupos teatrales estudiantiles en torno a obras de Albert Camus, Ghelderode, Ionesco, Beckett y Kafka. Sus obras dramáticas han sido presentadas en la mayoría de los países centroamericanos y latinoamericanos. Profesor visitante en las Universidades de California, Arizona, Yale, Columbia, Cleveland, Mariland, Sorbona, Universidad de las Naciones (París) y Lamonosof. En todas fue considerado en sus visitas como uno de los intelectuales de más sólida información en América Latina. Como crítico de teatro colaboró con revistas y periódicos de Guatemala, Argentina, Puerto Rico, Estados Unidos, España y Francia. El escritor Solórzano produjo nueve obras dramáticas, tres novelas y extensos ensayos académicos. Recibió el Premio Nacional de Literatura “Miguel Ángel Asturias” en 1989. Profesor Emérito de la Universidad Autónoma de México (1985). Premio Universidad Nacional de México (1989). Doctorado Honoris Causa de la Universidad de San Carlos de Guatemala (1998). Homenaje a sus cincuenta años de docencia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM por su entrega magisterial, literaria y aporte administrativo (2006). Premio Juan Ruiz de Alarcón (2009). Homenaje por sus 55 años de docencia y 90 años de vida, en la Universidad Autónoma de México (2010).

De su obra teatral mencionaré una de fuerte impacto. El crucificado (1957). A Solórzano le interesaba mucho abordar la problemática religiosa y espiritual del ser humano. Dios está presente de una manera muy particular en su teatro, porque, como él mismo decía, la Iglesia fue para él la apertura al teatro por las pompas litúrgicas, los coros y el sacerdote como un gran símbolo con sus casullas doradas. Para el escritor eso era un gran espectáculo que causaba en el alma un sentimiento de elevación, que le hizo darse cuenta de que entre la jerarquía eclesiástica y la doctrina de Cristo, hay una diferencia abismal. Esto se comprende bien en esta obra, en la que Solórzano habla de un pueblo en el que cada año se celebraba la pasión de Cristo. Un miembro de una familia escogida por el cura representaba a Jesús. Los preparativos en el pueblo se realizaban días antes de la representación. Unos Ensamblaban dos troncos para hacer la cruz, otros cosían la túnica morada que iba a llevar Jesús y elaboraban la corona de espinas con cuidado. Mientras tanto el familiar que iba a representar a Jesús tenía un semblante de tristeza y no participaba en dada. De El crucificado cito: (una) Mujer 2º: (dice) Tienes suerte. El señor Cura te escogió a ti y escogió a tu familia para representar la Pasión porque dice que te pareces al verdadero Jesús. Después de esto, todos te van a querer más en el pueblo. Bueno, los hombres de la familia de tu madre han hecho siempre el papel de Cristo. ¿Te acuerdas de tu abuelo? Se llamaba también Jesús. (la mujer se le queda viendo supersticiosa). Murió pocos días después de haber hecho el papel. (la mujer Ríe forzada). Fue una casualidad ¿verdad? Jesús: (responde) Cállate. (53-59). Y es que efectivamente cada vez que alguien representaba a Jesús en la pasión de Cristo, moría a los pocos días. Bien se confirma esa diferencia abismal entre la jerarquía eclesiástica y la doctrina de Cristo, en las palabras de la escritora y académica guatemalteca Ana María Sandoval, en su ensayo «Del sincretismo religioso al sincretismo estético en el teatro de Carlos Solórzano», en el que plantea qué: «El lenguaje y las expresiones populares (más bien excepcionales en la obra de Solórzano) refuerzan el patetismo en la farsa trágica El crucificado; cuyo argumento permite aventurar una asociación entre la borrachera de los personajes, y el efecto de embriaguez que provoca en el pueblo las ceremonias católicas, al que Solórzano se refiere al relatar que durante su infancia los actos litúrgicos lo transportaban en una especie de mareo, a un mundo espiritual, en un estado parecido a la embriaguez. (…) Traducido [esto] al efecto que la religión tiene en el pueblo, puede compararse con una forma de anestesia, que ayuda a los pobres a sobrellevar sus miserias prometiéndoles un premio eterno ». ¡Carlos Solórzano es uno de los escritores más importantes del siglo XX que ha dado Guatemala! Vaya para el escritor Carlos Solórzano un último saludo en este Congreso Internacional de Literatura Centroamericana – CILCA 2011 como honras fúnebres al recordar aquí su legado. En nombre de la Comunidad de las Letras de Guatemala reciba escritor Carlos Solórzano nuestro agradecimiento por su destacada labor. Externamos nuestras condolencias a sus dos hijas, familiares y amigos. En paz descanse nuestro admirado y apreciado dramaturgo.

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