Posteado por: diariodelgallo2 | noviembre 13, 2011

ECCE PERICLES de Rafael Arévalo Martínez

Esta es una crónica detallada de la vida, gobierno y caída de Manuel Estrada Cabrera, dictador que gobernó Guatemala de 1898 a 1920; al morir José María Reina Barrios, Estrada Cabrera manifestó ser el designado para la sucesión a la presidencia del país, en la que se mantuvo mediante elecciones fraudulentas por más de dos décadas. / Manuel Estrada Cabrera inmortalizado por Miguel Ángel Asturias como El Señor Presidente, y don Manuel por los ciudadanos de aquel entonces, transita todavía por nuestro inconsciente colectivo como sinónimo de miedo y de terror; más temido aún, se decía, por su inteligencia y cultura. / Se cuenta que gracias al sacrificio de su madre se elevó de una condición social baja hasta el estatus que le ofreció la profesión de abogado. Y que sacrificios y penas personales, no exentos de agravios, provocaron en él amargura y resentimiento. Resultado de ello su carácter desconfiado y maligno con el que gobernó a Guatemala . / El libro también ofrece el testimonio de la resistencia y rebelión de los integrantes del Partido Unionista, que lo enfrentaron con ideas e imprentas (al decir de Rafael Arévalo Martínez, autor de Ecce Pericles) hasta obligar su retiro de la presidencia, muy a pesar del peligro que corrieron sus vidas. / Escrito en prosa va de la narración de los hechos a su correspondiente análisis, de la seria exposición de los documentos a las anécdotas chispeantes. Uno tras otro se verán los atentados con que se quiso deponer al tirano; unas veces apresándolo; otras, eliminándolo físicamente; su buena estrella quiso que muriera en la vivienda que le habían dado por prisión, purgando siete años y medio de condena. / “A Estrada Cabrera se le ha tenido por un hombre extraordinariamente inteligente, ambicioso, despótico, vengativo, cruel, sanguinario y valiente. Creo que por ninguno de esos conceptos se destaca de la mediocridad: su prodigiosa inteligencia es un mito hijo de la adulación sin tasa que se desbordó hasta lo increíble durante su régimen. Si analizamos con imparcialidad los hechos, veremos que en vez de inteligencia sus triunfos se debieron a cierta astucia, mucho de buena suerte y, principalmente, al uso irrestricto de todos los recursos de la nación cuando así convenía a sus fines.” Julio Bianchi, 1941.

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