Posteado por: diariodelgallo2 | diciembre 18, 2011

SANJUANA de Anabella Giracca

Juan D. Quendo/El Periódico

Una novela llena de pasión, locura y amor. Así define la escritora guatemalteca Anabella Giracca su más reciente novela, “Sanjuana”, que se presentó hace unas semanas bajo el sello editorial de Alfaguara. Conversamos con ella respecto de su personaje central y los oficios del escritor.

¿De qué trata su nueva novela?
– El libro está inspirado en un personaje real que nació a finales de 1700, sin embargo no es una novela biográfica ni es una historia real, es una historia novelada basada en un personaje alrededor del cual construyo todo un mundo. Es una novela de ficción, porque a pesar de que el personaje existió, yo quiero que el lector descubra quién fue esa mujer, una mujer con mucha fuerza en la política de la época. Es una oportunidad que tuve de acercarme a una época bastante desconocida para la mayoría de guatemaltecos, a personajes bastante desdibujados de ese nuestro imaginario histórico que tenemos para construir una novela llena de pasión, de locura, de amor.

 ¿Cómo se encontró con este personaje?
– Me apareció en un reportaje muy escueto, muy corto, de un medio de comunicación y me interesó muchísimo. Y empecé a investigar. Me costó muchísimo porque hay muy poca información publicada sobre ella, y me fui fascinando con el personaje. Luego le fui creando un mundo alrededor, personajes, ambientes, acciones, que claro no fueron parte de su vida real. Lo vas transformando con la capacidad que te da la literatura y sobre todo el género de la novela que te va permitiendo crear mundos inventados pero que la idea es entretener al lector y divertirle.

 ¿Cómo construyó esta narración?
– La narración es lineal, pero que sí tiene varias direcciones donde se van sumando personajes de todo tipo. Y quizá la mayoría son mujeres. No es una novela feminista pero es una novela que resalta mucho a mujeres valientes, a mujeres con pasión, mujeres que tienen siempre la reivindicación dentro de su proyecto de vida de una u otra forma. El tema de la novela es bastante oscuro, que ocurre dentro de un convento, es un encierro más que todo físico y espiritual, pero también tiene liberación.

 ¿Cuánto tiempo le tomó concebir la novela?
– Este proceso me llevó año y medio aproximadamente. Fue bastante rápido en realidad, por toda la parte de investigación. Sin embargo, la parte de contextualización geográfica histórica me llevó bastante tiempo. Cada palabrita que ponés o cada objeto que ponés en la novela debe recurrir a la investigación, para ver si existía o no. Y toda la parte política que a mí siempre me interesa mucho, que está de fondo: el traslado desde el terremoto en La Antigua hasta el traslado a la nueva ciudad y alrededor de eso pues surge mucha magia y mucha fantasía.

 ¿Cómo se compara esta novela con la anterior?
– Es una novela más madura, lógicamente. En cuanto a su contenido también del hecho de hacer una novela en un contexto histórico tan alejado de lo que conocemos, obliga a hacer más riguroso en cuanto en las imágenes, en las metáforas, a tener mucha imaginación.

 ¿Se repiten los personajes, los temas, en su obra literaria?
–Es un tema que se repite de alguna manera. Me encanta desarrollar personajes de mujeres apasionadas. En diferentes sentidos, Sanjuana es un personaje diferente, que tiene un mundo interno muy particular. Es un personaje que en el mundo interno siente una pasión de una manera diferente a como tendemos a verla hoy. Crear eso me hizo hacer un trabajo bastante riguroso. En determinados momentos es una novela que tiene muchas sorpresas y siempre he sido de la idea de tener muchas historias para entretener al lector y para irle dando mensajes de diferentes espacios de la época.

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Responses

  1. Por la reseña y entrevista, sí que dan ganas de leer la novela.

    Acerca de la “verdadera” SANJUANA, véase el siguiente estudio:

    Soto-Hall, Máximo; La divina reclusa (Sor Juana de Maldonado y Paz). Con estudio de la Vida y obra de Máximo Soto-Hall y Bibliografía de las obras en prosa y verso de Soto-Hall, por Virgilio Rodríguez Beteta. Tipografía Nacional. Guatemala, 2003.

  2. La novela es increible, la terminé recién esta semana y me encantó, la recomiendo y agradezco a Anabella por tan exquisita lectura.

  3. “Sanjuana” es una novela apasionante, que narra la vida de Sanjuana de Córdoba, hija del español Marcial José de Córdoba, quien tuvo otros dos hijos Pedro y Mariano, este último supuesto prócer que firmó el acta de la independencia de Guatemala el 15 de septiembre de 1821.

    La autora finamente entremezcla hechos reales (como el terremoto de 1773 en la hoy conocida como Antigua Guatemala) que obligó a efectuar el traslado hacia el valle de La Ermita, lugar de asiento desde 1776 de la capital de Guatemala, con una buena base de ficción. También menciona lo que ocurrió el día que se firmó el acta de independencia de Guatemala y la entrada a saco por parte de Francisco Morazán el 13 de abril de 1829.

    Si bien efectúa una excelente descripción lineal entre la vida de Sanjuana y los sucesos que ocurrían desde 1812 en la antigua metrópoli española y en la República Federal de Centroamérica hasta 1830, ello no obsta para señalar algunos pequeños lapsus:

    1. Refiere varias veces al comerciante Juan Bautista de Irisarri y Larraín Vicuña y Araníbar, español de origen navarro bautizado en Aranaz el 15 de febrero de 1740. Éste se trasladó a Guatemala donde ejerció actividades de comerciante y banquero; de 1799 a 1805 fue Contador de la Sociedad de Amigos del País y falleció el 4 de mayo de ese año. Fue el padre del insigne prócer de la independencia hispanoamericana Antonio José de Irisarri (1796-1868).

    2. Giracca explica que don Marcial José tenía relaciones comerciales con Irisarri, pues este llegó al país “con el entusiasmo de fundar una empresa de navegación que utilizaría el río Motagua.” (página 39 de la edición de Alfaguara, 2011). Esta aseveración es correcta desde el punto de vista que Irisarri siempre tuvo en mira expandir sus negocios utilizando vías fluviales y marítimas. Así por ejemplo, vio la oportunidad y la aprovechó, cuando el Reino de España permitió la utilización de naves neutrales para que las colonias se abastecieran de productos, mientras duraba el bloqueo inglés al comercio español entre 1797 y 1801. El autor costarricense Jorge León Sánchez, aunque señala erróneamente que el navarro Irisarri era guatemalteco, advierte que quiso actuar en el comercio con barcos neutrales, al explicar que éstos eran utilizados principalmente por propietarios de barcos norteamericanos:

    “Al menos un comerciante guatemalteco buscó participar en este comercio, conduciendo barcos neutrales al Pacífico, y generando una controversia comercial muy importante cuando le fueran embargados sus cargamentos, al rescindirse la disposición que permitía dicho comercio.” León Sáenz, Jorge; “Relaciones comerciales de Centroamérica por el Pacífico de 1700 a 1850”. Guatemala: Revista Anales de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala. Año LXXV, Tomo LXXIV. Guatemala, enero a diciembre de 1999. Página 224.

    John Browning corrobora la afirmación anterior, al señalar que Juan Bautista de Irisarri es un pionero en la búsqueda de nuevas rutas comerciales y aprovechando la liberación comercial envió a Filadelfia a su amigo Alejandro Ramírez (1777-1821), el que a la vez era su Secretario, para que alquilara tres buques, lo que logró pero al final la autorización fue revocada a las Colonias, al volver la prohibición de ejercer el libre comercio:

    “En medio de la creciente crisis económica que se cierne sobre Guatemala, Irisarri explora diferentes avenidas para estimular la raquítica economía colonial. Aboga entre otras cosas por la diversificación de la economía guatemalteca, para que no dependa tanto del añil. Utilizando sus propios fondos investiga las posibilidades de habilitar puertos en el Mar del Sur, ya que utilizar los remotos puertos tradicionales, Trujillo, Omoa y Santo Tomás, ubicados en la costa atlántica, resulta molesto, costoso y malsano. Irisarri busca a la vez nuevas rutas marítimas, sirviendo de auténtico pionero en el desarrollo de las comunicaciones entre Centroamérica y diferentes puertos a lo largo del litoral del pacífico.” Browning, John; “Los Irisarri y la Independencia: especulaciones, conjeturas, adivinanzas y hechos concretos”. Guatemala: Revista Anales de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala. Año LXXV, Tomo LXXIV. Guatemala, enero a diciembre de 1999. Página 288.

    “En 1799 Irisarri aprovechó una real orden destinada a aliviar las escaseces provocadas por la guerra con la Gran Bretaña, la cual concedía permiso a los territorios hispanoamericanos para comerciar con países neutrales utilizando barcos de las naciones no-alineadas en el conflicto. Evidentemente el país neutral que constituía un auténtico imán para el comerciante criollo medio era Estados Unidos. A mediados de 1799 Irisarri envió a su buen amigo y colaborador Ramírez, a Filadelfia para que fletara tres barcos y los dirigiera a puertos de la costa atlántica centroamericana. Lo que siguió es complejo y sería muy largo de contar, principalmente porque mientras los barcos estaban en alta mar se revocó la real orden en cuestión.” Idem., página 292.

    3. Giracca destaca que uno de los barcos de Irisarri en camino a Nueva España (México) fue atacado por los piratas robándole todas las mercancías que transportaba, incluida una sobrina que gustosamente se fue con ellos, y hundido (página 121) con la consiguiente pérdida para el comerciante, el que achacó el origen de sus males a Mariano de Córdoba, hermano de Sanjuana (páginas 123 y 130). El problema de la ubicación en el tiempo es que señala que un mes después(página 121) ocurrió la sublevación de Totonicapán, encabezada por Atanasio Tzul y Lucas Aguilar, la cual sucedió en julio de 1820 y concluyó 20 días después (no 29) en agosto con la captura y encarcelamiento de los líderes indígenas (página 122).

    Esto es: no se puede afirmar que el barco de Irisarri fue atacado y que este reclamó a Mariano de Córdoba, toda vez que si sucedió en 1820, fue poco más de quince años después que Irisarri falleciera en mayo de 1805. Si a eso se le agrega la ficción de que Sanjuana en una de sus cartas al presidente Gabino Gaínza aboga para “que no fusile a los piratas detenidos que atracaron el barco de Irisarri” (página 136), quiere decir que la autora obvió que la santa no podía pedir la absolución de piratas que supuestamente atacaron un barco quince años después que falleciera su propietario, Irisarri.

    4. De igual forma, Giracca explica que la situación económica de don Juan Bautista de Irisarri después del atraco a su barco quedó en bancarrota (página 130). En el supuesto caso que el robo de sus mercancías hubiera ocurrido cuando este todavía vivía (antes de 1805), de todos modos no le hubiera afectado grandemente en su haber, habida cuenta que era un millonario, tal como lo comentan algunos investigadores:

    “… era el más acaudalado comerciante de Guatemala. Con su espíritu emprendedor y pujanza para la actividad comercial, extendió sus negocios en una vasta área que también comprendía Nueva Granada, México, Perú, Virreinato de La Plata, Ecuador, Jamaica, Habana, Londres, Cádiz, Madrid, Filadelfia, Boston y Baltimore. Contaba con sólido crédito y muy buenas relaciones.” Álvarez F., Mercedes M.; “Bello y Antonio José de Irisarri”. Separata de la Revista Nacional de Cultura No. 172. Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes. Caracas, Venezuela, noviembre-diciembre 1965. Pág. 126.

    Ricardo Toledo Palomo, aunque citando incorrectamente el año de fallecimiento de Irisarri padre al indicar que fue en 1806, siendo que ocurrió en 1805, hace referencia a los mismos lugares citados, en nota 7 a pié de página que coloca en el Tratado Primero de: Juarros y Montúfar, Domingo; “Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala”. Academia de Geografía e Historia de Guatemala. Biblioteca Goathemala, volumen XXXIII. Prólogo de Jorge Luján Muñoz. Edición y estudio preliminar del Académico de Número Ricardo Toledo Palomo. Guatemala, 2000. Página 26.

    Hasta qué punto Juan Bautista Irisarri tenía negocios en todos los países citados por los autores en mención es algo que hace falta comprobar. John Browning sólo hace referencia a que

    “… poseía una hacienda ganadera en Sonsonate. Barcos contratados por él que zarpaban de Acajutla con destino a a Acapulco, Guayaquil, Lima y Valparaíso, e Irisarri tenía relaciones mercantiles con casas de Estados Unidos y en Jamaica.” Browning, John; “Los Irisarri y la Independencia: especulaciones, conjeturas, adivinanzas y hechos concretos”. Guatemala: Revista Anales de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala. Año LXXV, Tomo LXXIV. Guatemala, enero a diciembre de 1999. Página 287.

    5. Se acepta y entiende que la novela de Giracca sea ficción, que algunos personajes en verdad existieron solo que ella les cambia el nombre dejando al lector la tarea de verificar de quiénes se trata, como el caso de Mariano de Córdoba, hermano de Sanjuana, que en realidad es una combinación de dos nombres de próceres de la independencia que sí firmaron el acta del 15 de septiembre de 1821, siendo ellos José Francisco Córdoba, Mariano de Beltranena y Llano. Así también, el nombre del “arzobispo, Ilustrísimo Cornelio Santacruz” (página 9) no es otro que el de Ramón Cassaus y Torres, expulsado de Guatemala en 1829 por Francisco Morazán (página 226) hacia Cuba y a quien “el aire fresco de la isla le quitó los tormentos [que sufría por el martirologio de Sanjuana] y con las limosnas que había ahorrado entre los calzoncillos, logró un puesto prominente en pocos días. En una isla sin santas ni flagelaciones.” (página 227).

    6. Cabe recordar que el verdadero Mariano de Beltranena sí tuvo una hermana, Teresa, a quien se atribuyeron varios milagros, de los cuales él se enorgullecía, razón por la cual sería motivo de burla por parte de don Lorenzo Montúfar, quien como buen liberal se mofaba de los conservadores cachurecos.

    7. Con todo, la obra de ficción creada por Anabella Giracca, “Sanjuana” (2011) es una bella pieza de orfebrería que pasa entre la historia y la invención, y que muestra cómo una niña es influenciada por su madre prácticamente desde que nace, diciéndole que todo es pecado, que no juegue ni siquiera con muñecas porque debe dedicarse solamente a Dios, de quien se creyó esposa a partir de su ingreso al convento de las Carmelitas Descalzas. Hasta qué punto una influencia así puede retorcer la mente de una persona, es algo que ya han estudiado los psiquiatras.

    Ariel Batres V./ Guatemala, 4 de mayo de 2013

  4. Esta introducción me dejó sin palabras al igual que la novela. Felicitaciones Anabella G.


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