Posteado por: diariodelgallo2 | enero 26, 2012

POESÍA GUATEMALTECA CON EL COMPROMISO Y LA DIGNIDAD

La poseía guatemalteca es una de las mejores de América Latina y también una de las más desconocidas en nuestro país. Por esto, hemos querido poner nuestro granito de arena y presentar a una serie de autores principales que se dieron a conocer a partir de mediados del siglo pasado y en los que, quizá más que en ningún otro lugar del mundo, creación literaria y vida se funden en un todo indisoluble.

Desde Alaíde Foppa hasta Isabel de los Ángeles Ruano, y pasando por José Manuel Arce, Roberto Obregón, Mario Payeras y Otto René Castillo, la poesía guatemalteca de segunda mitad del siglo XX se vio marcada por tres características principales que, entre otras, la definen:

En primer lugar, la situación política de Guatemala, donde en 1954 un golpe de Estado propiciado por la CIA y el gobierno de los EEUU pondría fin a la revolución democrática iniciada por los presidentes Juan José Arévalo y Jacobo Arbenz e instauraría una serie de sangrientas dictaduras militares que se prolongarían hasta finales de siglo. La población guatemalteca se vio sumergida en un túnel de represión y pobreza extrema que hoy, arropadas por gobiernos civiles, connivencias internacionales e intereses neoliberales, aún colean.

En segundo lugar, la opción política y valiente de unos escritores profundamente comprometidos con la lucha del pueblo guatemalteco por su liberación y su dignidad que, olvidándose de esas entelequias y pedestales siempre tan socorridos, unieron inextricablemente su vida y su producción literaria a los avatares y el destino, demasiadas veces trágico, de su pueblo y sus gentes.

En tercer lugar, la presencia constante en toda la poesía de ese período de una serie de temas –la denuncia, la rebelión, la esperanza de futuro el dolor, la soledad, a veces el miedo o la muerte– que definen una época y una manera de estar en el mundo. Los autores que presentamos hoy no se entenderían quizá sin las circunstancias históricas que les rodearon, pero por sus contenidos y su calidad su obra va muchísimo más allá del simple panfleto político o la rebeldía circunstancial. El retrato despiadado que hace José Manuel Arce de los militares; el dolor de Alaíde Foppa por sus hijos y su soledad de mujer clandestina; la entrega generosa e ilimitada de Otto René Castillo; el cuestionamiento personal, a veces culpable, de Arqueles Morales; la denuncia esperanzada de Roberto Obregón; la selva viva y fértil de Mario Payeras; la acusación colectiva y la angustia de romperse de Isabel de los Ángeles Ruano: son manifestaciones todas ellas que nos permiten acercarnos a una época y sumergirnos un caudal personal y político, intelectual y poético, difícil de hallar en otros países y en nuestros tiempos.

Vaya en estas páginas también nuestro pequeño homenaje a tantas inteligencias y vidas que la violencia, el horror y la muerte no consiguieron acallar.

Puedes descargar el documento aquí

poesia guatemalteca con el compromiso y la dignidad

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Responses

  1. La literatura guatemalteca se ha teñido con la sangre de muchos escritores y la indiferencia de nuestra gente. Ojalá que con esta literatura se sensibilice la población estudiantil para ir adquiriendo el hábito de lectura y amor por lo nuestro.

    Los felicito por enviar a mi correo a cada cierto tiempo algo de la literatura guatemalteca.


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