Posteado por: diariodelgallo2 | marzo 15, 2012

EL HIJO DE CASA de Dante Liano

Por Ángel Elías/Prensa Libre

Este libro ganó el Premio Herralde de novela —galardón español a las Letras— en el 2002, premio que anteriormente había obtenido en 1987.

Sus obras han sido traducidas al italiano, inglés, francés y alemán.

¿Cómo fue su proceso de escritura de El hijo de casa?

En la infancia de cada uno se crean los mitos de toda la vida.

En la sobremesa de mi casa, se contaban sucesos que parecían de cuento. El presidente Arévalo, que bajaba del balcón presidencial, se mezclaba entre la multitud y alzaba al cielo un Código de Trabajo mientras decía: “Este es pan para vuestros hijos y salud para vuestras mujeres”. Árbenz, desnudado y humillado, en el aeropuerto. Y el crimen del Torreón.

¿Qué es lo más difícil en este tipo de investigación para la novela?

Encontrar el tiempo para investigar. En las vacaciones venía a Guatemala varias veces e investigaba en la Hemeroteca y en el Archivo del Organismo Judicial. A la Hemeroteca iba con una cámara fotográfica, porque no dejaban fotocopiar.

Los periódicos me sirvieron para comprender la época. Aunque eso no aparece en la novela, había una campaña durísima contra el Gobierno, al que acusaban de comunista. Recuerdo el título de los periódicos de esos años: “Hordas rojas invaden El Gallito”.

¿No hay temor por sobredimensionar los hechos?

Se teme lo contrario, apegarse demasiado a los hechos. Toda narración aumenta o disminuye la realidad. Nada es como lo contamos, porque le cambiamos algunos datos como el tiempo, los personajes y la secuencia, con tal de hacer interesante el relato.

Lo que importa es apasionar al lector, en esa pasión está la verdad de la literatura.

¿Cuál es el principal reto de novelar los hechos reales?

No copiar la realidad. Contar mentiras como si fueran verdades. Que un lector quede atrapado por el relato de cómo un personaje se amarra los cordones de los zapatos como si estuviera leyendo la derrota de Napoleón en Waterloo.

El capítulo XX de la Primera Parte del Quijote transcurre en una oscuridad en que ni los personajes ni los lectores pueden ver nada, ni su propia nariz. Todo un capítulo a ciegas es una hazaña narrativa impresionante. Sancho se zurra del miedo, y Cervantes lo cuenta con tal elegancia, que en lugar de ser vulgar resulta cómico. Ese es el principal reto.

¿Por qué elige ese caso para hacer una novela?

Uno no elige sus obsesiones. Balzac decía: “Volviendo a la realidad, hablemos de Eugenia Grandet”.

De pronto, una historia se vuelve una obsesión, y hasta que uno no se la saca de encima, no vive en paz.

Las novelas tienen que ser escritas por necesidad imperiosa. No por el escaso prestigio literario, ni por la inexistente fama, sino para buscar qué verdad o qué belleza está detrás de esa historia que necesitamos contar.

¿Cuál es el principal reto para escribir una novela como esta?

Contar algo que todos saben como si fuera la primera vez que lo oyen. Hacer creíble una versión fantástica de un hecho histórico.

Hacer que todos se vean en ese espejo y obligarlos a pasar de la otra parte del espejo.

La violencia sigue en Guatemala. ¿Qué ha cambiado en su percepción, en ese tema?, ¿somos más violentos?

Siempre hemos sido violentos, desde que la colonización desplazó a la razón e impuso la fuerza. Una explotación de la gente como la que hay en Guatemala solo se puede mantener con la violencia.

Cuando leí los archivos, leí que la gente andaba armada en esa época como anda hoy.

No somos particularmente más violentos hoy que ayer. Lo que ha empeorado es la pobreza. Pero balazos, siempre ha habido.

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Responses

  1. Cierto, la violencia siempre ha existido, además de pérdida de razón, es herencia histórica. Por otra aparte, ha cambiado de lugar, antes se realizó en las zonas rurales, hoy en la ciudades con otros argumentos.

  2. El también guatemalteco Otto Wilhelm en su novela “El instinto asesino” (2010) describe adecuadamente los sesudos estudios de varios autores acerca de la reencarnación, y de cómo mucha gente viene condicionada por determinado gene, que la conduce a convertirse en un asesino por instinto, aunque no quieran.

    En las páginas finales de “El hijo de casa” (2004), de Dante Liano, este hace referencia también al instinto asesino.

    Pareciera que los dos hubieran abrevado en las mismas fuentes para efectuar su respectiva exposición y arribar a similares conclusiones, lo cual no quiere decir que uno le haya copiado al otro.

    Es recomendable leer dichas novelas en forma conjunta. El lector se sorprenderá de lo que aprenda.


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