Posteado por: diariodelgallo2 | abril 19, 2012

NADIE ESTÁ SOLO de Daniel Alarcón Osorio

Nadie está solo (1)

Por Daniel Alarcón Osorio

Regresó de almorzar sin pasarse del tiempo reglamentario marcado por su responsabilidad de consultor circunstancial; además, no era su estilo hacerlo.

Hay conductas, actitudes y mentalidades establecidas como buen hábito, responsabilidad se llama, simple. Salvo cuando se tienen que hacer diligencias bursátiles y no corten el agua, teléfono, luz, cobrar salarios atrasados, como ocurre hoy en día.

Pavo con recado (tomate), carne asada, frijoles colorados con carne de cerdo, rabo. Comidas típicas. Pavo y arroz y una Coca-Cola, por favor, de los demás platillos que estaban anunciados en el pizarrón.

Mientras, su dolor de cabeza no se reducía. Creyó que la Coca-Cola le subiría el azúcar y le quitaría el dolor como en otras ocasiones.

Mientras don Ricardo (persona que tenía un doctorado en su trabajo) le lustraba los zapatos dejando un brillo impresionante que dura varios días, y unos niños jugando al futbol en un parque cuyos árboles daban una sombra y una frescura de relax sabroso, además de mirar como cada mediodía juegan a la baraja (naipes les dicen también) unos ruteros; mientras las palomas picotean en coro y unas damas hacían la digestión conversando sobre el amor y los hombres y los hijos, riéndose a carcajadas cuando hablaban de sexo, cuestiones que alcanzó a escuchar al cruzar la calle de regreso y subir las gradas de una oficina y su ambiente lleno de trincheras y espinas (reconociendo que dentro de las instituciones se hacen los cambios, sean públicas o privadas: la diferencia la hace el respeto y la identificación institucional), caminando por una avenida-bulevar donde circulan vaya qué marcas de vehículos y su séquito de guardaespaldas y sirenas de ambulancias a cada rato.

Su dolor de cabeza, no quería entenderlo, provenía de que ya no la llamaría, o era migraña por tanto calor de cuando le daba por muchas cosas o proyectos, o dejémonos de cuentos, deudas que no podía cumplir a la vez, aunque quisiera hacerlo como le gustaba, ya no lo sabía.

Previo a todo lo anterior, concertó cita con un médico que le había sugerido, para encontrarle solución a un problema de salud que lo aquejaba desde hacía mucho tiempo, pese a haber visitado a muchos médicos con formación occidental, que todo lo resuelven con medicina sintética y uno que otro de los llamados homeópatas, pero todavía con visión ortodoxa.

El médico le dio cita para las 6 con 30 minutos (de la tarde, conste) de un miércoles que se iba a presentar lleno de reuniones, y cambio de trabajo, y permanecer en un escritorio atendiendo como primera experiencia on line, aunque él también ha usado esta “herramienta” a través de cursos interactivos, como les llaman, y exámenes convencionales en los que quieren leer lo que las lecciones dicen, si no no creen lo que redactan, a personas que no conocía, y quién sabe si las conocería, y su libertad de hacer y locomoción reducida.

Le costaba permanecer mucho tiempo sentado, pero le tenía que hacer ganas, ya era mucho pasar sin empleo.

Lloró como niño, y su dolor de cabeza se redujo y lentamente fue desapareciendo como cuando termine este relato.

Sabía que estaba enamorado y que era mejor dejar de llamarla.

Recordó que nadie está solo. Solo el que quiere.

En su caso no era sí, y le dio coraje tener que estarlo.

(1)    De Nadie está solo, microrrelatos, Imprímelo, 2012, 44 páginas

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Responses

  1. Felicidades, Daniel. Sé cuánto te ha costado parir a este “hijo de papel”, como dice Richard Bach. Y me constan cuánto te importa la gente, que la gente lea y que siempre buscás, más que el reconocimiento, darles a los demás tus “relatos aforísticos”, como yo los llamo, a manera de llamado a la reflexión y de acicate a la conciencia. ¡Bienvenido sea tu nuevo libro!

    • Me uno en felicitar a Daniel por su trabajo, gracias a él tuve el honor de leerlo, me gusto bastante y a seguir adelante … que tiene mucho por compartir!!! Saludos

  2. Daniel, estimado amigo: Felicitaciones y sigamos soñando con las letras que su combinación es infinita. Chente (El escritor transparente)

  3. No tengo el gusto de conocer personalmente a Daniel, pero sí el enorme placer de haber leído su breve pero gran obra “Nadie está solo”.

    Ante la abulia de las editoriales chapinas, da pena observar que los escritores tengan que recurrir a una “edición de autor” para dar a conocer su trabajo. Ya no son los tiempos de la “Colección Contemporáneos” o de la serie “20 de octubre”, cuando se apoyaba a los escritores guatemaltecos y centroamericanos, incluyendo un estudio crítico del autor y su obra.

    Felicitaciones y por Alarcón ahora sabemos que nadie está solo, somos parte del todo.

  4. Daniel, sos uno de esos tocados por la magia de la musa del coloquio y la verba. Me alegra de sobre manera el que un día decidieras cambiar tu estrella y treparte al peldaño en donde se cuelgan las historias más altas.
    Felicidades por el nuevo logro y segui dando trancos de gigante en esta tierra de enanos espirituales. Te aprecio incondicionalmente.

  5. Efectivamente, nadie debe estar solo….
    Felicitaciones por esta gran obra.


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