Posteado por: diariodelgallo2 | agosto 7, 2012

BESTIARIO DEL PODER

Bestiario del poder es una recopilación de reportajes, perfiles y entrevistas que permitirán al lector asomarse a algunas de las personalidades que dominarán el escenario político en los próximos cuatro años y entender que el poder no siempre reside en los más visibles o en quienes parecen tenerlo.

Publicados todos durante el año 2011, un año electoral, estos artículos periodísticos fueron escritos siempre con una mezcla de deleite, sorpresa y gusto literario, pero sin perder nunca el rigor y la honradez intelectual. Por ellos desfilan personajes como el nuevo mandatario, Otto Pérez Molina, su vicepresidenta, Roxana Baldetti, y una variopinta serie de políticos ambivalentes que animan el panorama nacional.

Encontrará asimismo en estas páginas lo que apenas verá en los periódicos: los hechos y también las explicaciones; la crítica (sopesada) de los políticos pero también una aproximación a las triquiñuelas o las marrullerías de quienes tácticamente sólo buscan deslegitimarlos. Tendrá acceso a la batalla no siempre sorda que se da en las filas del sector privado, al choque del empresariado tradicional con el emergente, y en definitiva, vislumbrará algunas de las tensiones que atraviesan la política palaciega (la capitalina, por decirlo de otra forma) de este país.

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Responses

  1. Muy interesante pero, dónde se compra o cómo se baja por la red?

  2. El periodista tico Álvaro Contreras Vélez (1921-2005), quien nunca se sintió extranjero aunque le tocó probar el “sabor amargo” de ser llamado así en varias oportunidades por “el delito de ser costarricense), declaró en su oportunidad: “porque cuanto tengo y soy, a Guatemala se lo debo”.
    FUENTE: Contreras Vélez, Álvaro; En el XXX aniversario de la Revolución de octubre (Apuntes para la Historia en remembranzas de CACTO). Guatemala : Editorial Prensa Libre, 1974. Página 106.

    Dos días antes del triunfo de la Revolución del 20 de octubre de 1944 –cuando eran pocos quienes sabían lo que ocurriría en la noche del 19 y madrugada del 20–, Contreras Vélez escribió en las páginas de “Nuestro Diario” lo que a su juicio se esperaba de quien resultara triunfante en las elecciones programadas para diciembre de 1944 (las que se realizaron conforme lo previsto pero sin la participación del general Federico Ponce Vaides (1889-1956) al ser derrocado el 20 de octubre; habida cuenta que el 1 julio el dictador Jorge Ubico hubo de entregar su renuncia después de casi 14 años de despótico gobierno, la expectativa era: cómo resultaría cualquiera de los candidatos que resultara triunfante. La elucubración de Contreras fue como la de un vate: se atrevió a profetizar y exponer lo que el pueblo no quería que ocurriera: entronizar a un nuevo dictador, “Y después, la gran decepción”, como sucedió con los gobiernos electos después de 1954.

    “No se trata ya de aceptar que si el gobierno resulta una dictadura, habrá que resignarse de nuevo; bajar la cabeza y ahogarse en lamentaciones inútiles. Se impone la cohesión absoluta para formar una fuerza capaz de oponerse a cualquier maniobra de opresión.
    Si no se sientan las bases de una democracia; si no se define la posición de Guatemala entre las demás naciones de América que ya están afirmadas en esos principios, no servirá de nada elevar a una gran figura hasta la presidencia de la república. [Para el 18 de octubre en que escribe, la imagen de Juan José Arévalo y su candidatura estaban en su cúspide, aunque él asilado en la embajada de México; participaban 11 candidatos más].
    Se dice que tal o cual candidato establecería un gobierno auténticamente democrático. De esto no podríamos tener una confirmación hasta no verle en el desempeño del alto cargo para el cual se le postula.
    Hasta ahora, ningún dictador ha tomado posesión de la presidencia declarando a sus partidarios que conculcaría todas las libertades y derechos; que fusilaría a los enemigos de su gobierno o que no habría más voz de mando que la suya.
    Todos, antes de tener el poder en las manos, han sido mansas palomas a las que el pueblo ha llevado a la presidencia, con la convicción de que se eleva a un apóstol. A un hombre que ejercería el sacerdocio del amor a su pueblo. Y después, la gran decepción.”

    FUENTE: Idem., páginas 115 a 116


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