Posteado por: diariodelgallo | enero 7, 2015

FRAY FRANCISCO XIMÉNEZ (biografía más completa)

fray francisco ximenez

 

FRAY FRANCISCO XIMÉNEZ

Nació en Écija, población de Andalucía, el 23 de noviembre de 1666; y, siendo casi un niño, vino a Guatemala, en unión del Presidente don Jacinto de Barrios Leal.  Hizo sus estudios en el convento de Santo Domingo, de la Antigua; y, sintiéndose con vocación para el estado eclesiástico, se dedicó con preferencia al estudio dela Teología; y, a la edad de treinta y tres años, pasó a Ciudad Real (Chiapas), a recibir las órdenes sacerdotales.

Conociendo los superiores dominicos la felices disposiciones del joven sacerdote para el estudio de la Filología y de la Historia, lo enviaron al pueblo de San Juan Sacatepéquez a perfeccionarse en los idiomas indígenas, lo que hizo con facilidad y en poco tiempo, logrando adquirir un conocimiento verdaderamente profundo y filosófico del Quiché, Cakchiquel y Tzutuhil.

Más tarde sirvió con celo y honradez los curatos de San Pedro las Huertas, Xenacoj, Chimaltenango, Chichicastenango y Rabinal, y, por último, la parroquia de Candelaria, en la Antigua Guatemala, donde murió por los años 1721 o 1722, a la edad de 53 años, poco más o menos.

Dotado Ximénez de gran talento y aplicación al estudio y la memoria nada común, sobresalió entre sus contemporáneos como teólogo, como naturalista y principalmente como profundo filólogo y erudito historiador.

Como filólogo, escribió una excelente “Gramática de las lenguas quiché, cakchiquel y tzutuhil”, obra que hizo adelantar muchísimo la lingüística, entonces tan floreciente en Guatemala, y que aun en nuestros días fue de grande utilidad al célebre abate Brasseur de Bourbourg en sus estudios sobre las lenguas y antigüedades americanas.

En este concepto publicó también “El Perfecto Párroco”, escrito en los tres idiomas citados, y que, como lo da a entender su título, fue destinado a facilitar a los curas de los pueblos de indios el ejercicio de su ministerio.  Contenía nociones gramaticales de aquellas lenguas y traducciones y explicaciones, en las mismas, de las oraciones de la Iglesia y de los puntos más importantes de la doctrina cristiana de las prácticas religiosas.  Pero la más notable de las que como filólogo escribió, es la grande obra de tres tomos “in folio”, titulada “Tesoro de las tres lenguas”, la cual contiene los originales y las traducciones castellanas de importantísimos documentos indígenas, como el célebre “Popol Vuh”, o libro sagrado de los quichés, descubierto por Ximenez en el pueblo de Santo Tomás Chichicastenango, y por él no sólo traducido sino también aumentado con numerosos escolios. Si la fama de Ximénez como versadísimo en este linaje de estudios, hubiera necesitado confirmación, la habría adquirido sin duda con esta obra, que, desde su publicación hasta la fecha, ha sido consultada por cuantos escritores nacionales o extranjeros han escrito acerca de las creencias religiosas, de las leyes y de las tradiciones de los indios de estos países.

Si es cierto lo que dice un autor francés, que Ximénez, en las explicaciones que hace del “Popol Vuh”, no siempre es exacto y a veces se deja guiar de las preocupaciones de su tiempo, también lo es que nuestro escritor goza de justa fama en el mundo sabio, y que su obra es estudiada y citada con respeto por los más célebres anticuarios, así americanos como europeos.

Para convencer de que en estas aserciones no hay ninguna exageración patriótica, como alguien pudiera creerlo, basta hojear las obras de Scherzer, Henry Dum, Bancroft, Morelet y otros y, sobre todo, las del abate Brasseur de Bourbourg, pues en todas ellas se cita a Ximénez como autoridad respetable y en algunos puntos única en la materia a que nos referimos.

Otro hecho que confirma esta aserción.  Cuando en 1866 se publicó en Viena la traducción castellana del “Popol  Vuh”, hecha por nuestro querido Agustín Mencos Franco, y la alemana del Doctor Scherzer, se suscitó un polémica entre este Doctor y Brasseur de Bourbourg, que tradujo la misma obra al francés, porque uno y otro se vanagloriaban de haber sido los primero en dar a conocer en el campo de las letras al escritor guatemalteco; lo cual ciertamente no se explicaría si Ximénez fuese un autor mediano.

En concepto de naturalista escribió nuestro dominico una obra en dos tomos in folio, llamada “Historia Natural del Reino de Guatemala”, que, desgraciadamente, ha desaparecido.

Si Ximénez se distinguió como naturalista y filólogo, no se distinguió menos como historiador.  Dos son las obras que escribió como tal: la primera se titula “Advertencias e impugnación de la Crónica de Vásquez”, y la segunda es la “Crónica de la Santa Provincia de Chiapas y Guatemala”, cuatro tomos in folio, más conocida que la primera.

Como historiador, Ximénez es más verídico y más minucioso en la narración de los hechos –algunos de los cuales él reveló por primera vez- que los otros cronistas guatemaltecos, debido, sin duda, a haber consultado muchos y preciosos manuscritos, durante el tiempo que inviertió en arreglar, por orden de sus superiores, el riquísimo archivo del convento de Santo Domingo.  Su lenguaje, no siempre castizo, es generalmente claro y sencillo; su estilo, en ocasiones confuso y desaliñado, es con frecuencia llano e interesante; y, por último, en la apreciación de los acontecimientos se muestra las más veces justo e imparcial.

A pesar de su verdadera importancia, la “Crónica de Chiapas y Guatemala” permaneció desconocida durante casi todo el siglo XVIII y principios del presente: se encontró, sin embargo, después de la independencia, en la biblioteca de Santo Domingo de esta ciudad, y desde entonces ha sido consultada por cuantos escritores nacionales y extranjeros se han ocupado en la historia de Centroamérica.

La primera de las mencionadas obras históricas, es, como su nombre lo indica, de pura controversia y polémica; mientras que la segunda comprende todos los hechos del país desde los tiempos más antiguos hasta la fecha en que vivió el autor, expuestos con vasta erudición, abundancia de datos y casi siempre con ilustrado criterio.

Esto por lo que hace al escritor; que, en cuanto al hombre, sólo diremos que las virtudes de Ximénez estaban a la altura de su ilustración y de su talento; que cumplió fiel y exactamente los deberes de su sagrado ministerio; que sirvió como verdadero apóstol de Cristo los cargos que se le confiaran y que murió llorado por todos lo que lo conocieron y trataron.

No terminaremos este artículo sin advertir, para que se vea hasta dónde llega el desprecio y la indiferencia de los guatemaltecos hacia sus grandes hombres, que fue necesario que Brasseur de Bourbourg publicase al principio de uno de sus libros una noticia biográfica de Ximénez para que supiésemos algo de la vida de este benemérito escritor, que es, a no dudarlo, una de nuestras más puras y legítimas glorias literarias.

Agustín Mencos Franco.

La Literatura guatemalteca en el período de La Colonia. (1937)

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Responses

  1. Gracias por compartir e ilustrar nuestro entendimiento con esta información tan interesante.


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