Posteado por: diariodelgallo | septiembre 12, 2015

LA SITUACIÓN DEL ESCRITOR EN GUATEMALA por Dante Barrientos Tecun (tesis, 1988)

libro

El presente estudio sobre “La situación del escritor en Guatemala”, constituye un intento de aproximación a las condiciones económicas, políticas y sociales dentro de las que los escritores  de nuestro país, Guatemala, se dedican al oficio de la literatura. Es decir, que pretendemos descubrir cuál es la verdadera influencia de la base económica (o estructura económica) sobre la superestructura ideológica cultural, sobre la esfera del arte y, más específicamente, sobre los “hacedores” de la literatura, los escritores.

De modo que entendernos a los escritores como hombres concretos dedicados a una actividad específica, hacer literatura, empleando un instrumento social de comunicación, el lenguaje, con el fin de comunicarse con una sociedad determinada, que a su vez es determinante para el escritor. “Porque esa sociedad en la que vive y para quien escribe, es una comunidad que produce bienes para satisfacer necesidades; esa producción de bienes implica determinadas relaciones de producción y éstas determinan las formas de pensar de los hombres que componen esa sociedad. De tal modo que el escritor, que no es sino un hombre más en ese contexto, al crear su obra no hace otra •cosa que producir o reproducir las representaciones ideológicas, los símbolos, los mitos de su sociedad o, por el contrario, transformarlos, cuestionarlos, evidenciarlos, destruirlos, combatirlos o sustituirlos, en ambos casos, ya sea consciente o inconscientemente. Su literatura, pues, no se produce sino en ese, de ese y para ese contexto. Ni la literatura es un hecho autónomo, ni el que la produce un ser aislado. ” Y entendemos la producción intelectual como: “Una práctica regulada que se realiza siempre en el marco de una estructura definida y definible, que constituye justamente su determinación.”

El problema no es nuevo. Por el contrario, se han planteado sus aristas, espinas y recovecos, en voz alta ‘cuando se ha podido y en voz baja cuando no.

Consciente e inconscientemente. Con sentido histórico y de manera ahistórica también.

Lo menos que podemos hacer, pues, al hablar sobre un tema como el de “La situación del escritor en Guatemala” es confesarnos conscientes de nuestras limitaciones Aceptamos,  entonces, correr el riesgo de estar haciendo llover sobre mojado, de inventar el agua azucarada o la limonada o de no ser capaces de superar las complejidades y contradicciones que impone la necesidad de examinar problemas a la vez particulares y generales pero relacionados y operantes en un determinado marco histórico.

Sin embargo, nuestras limitaciones no deben inhibimos. Vamos a hablar desde y para un país como el nuestro, Guatemala, subdesarrollado, dependiente. No vamos a hablar para y desde un país abstracto, imaginario, sino para uno muy concreto, quizás hasta “excesivamente real’, cargado, preñado de contradicciones.

Todo, pues, en estas latitudes, tiene ese carácter de contradicciones, que obliga a  De Lión, Luis. “El escritor y la lucha de clases”. En Tzolkjn, Guatemala (Año 1, volumen 1, tercer número extraordinario), reflexionar objetivamente sobre la situación real de nuestros escritores. Y eso es lo que vamos a hacer.

El estudio abarca un espacio temporal que principia con la Generación Literaria de 1940 y culmina en la década actual de 1980. La selección de este período no es teóricamente arbitraria, en la medida en que partimos de la última generación decimal de nuestra literatura y como dice el Doctor Albizúrez Palma: “La última de las generaciones “decimales’ de nuestra historia literaria es la de 1940, más precisamente, la Asociación de Artistas y Escritores Jóvenes fundada en 1941. De ella hay que arrancar para el estudio de las letras guatemaltecas más recientes.”; además de que coincide con el triunfo de la Revolución de Octubre de 1944, su caída diez años después y las repercusiones subsiguientes que esos dos momentos han tenido en el desarrollo histórico de Guatemala; es decir, acontecimientos que constituyen verdaderos hitos en torno a los cuales se articula y adquiere sentido el proceso global de la literatura guatemalteca contemporánea.

Aquí partiremos de la tesis central del materialismo histórico y dialéctico según la cual la cultura de una sociedad (la producción intelectual) es determinada por el proceso de producción y reproducción de la vida material de los hombres del que depende en última instancia. En esa perspectiva, hay que considerar que toda ideología y formas de conciencia no tienen una existencia autónoma, ya que son los hombres quienes en el desarrollo de su producción material y sus relaciones materiales modifican, junto con su existencia real, el pensamiento y los productos M pensamiento. Hay que tomar en cuenta también, al examinarse la conexión entre la producción intelectual y la producción material, en no considerar a ésta como una categoría general, sino como una forma histórica determinada y concreta; es decir, que a cada modo de producción material corresponde una determinada producción intelectual y determinados intelectuales con funciones específicas.

La estructura fundamental (base o infraestructura económica de la sociedad) sobre la que se asienta la producción intelectual está compuesta por dos elementos:

1) Las fuerzas productivas (relación determinada entre el hombre y la naturaleza);

2) Las relaciones sociales de producción (relaciones que los hombres establecen entre sí, en el proceso mismo de producción).

‘El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social político y espiritual .en general.

La producción intelectual se encuentra determinada, pues, por el grado de desarrollo de las fuerzas productivas materiales, y -lo más importante- por la índole de las. relaciones sociales de producción. Así, la superestructura ideológica cultural: los niveles jurídico-político e ideológico-cultural, son niveles cuya función fundamental consiste en asegurar la reproducción de determinadas relaciones sociales de producción. En una sociedad de clases esta función se cumple mediante el predominio de las ideas de la clase ‘materialmente” dominante, y es en esa forma como se expresa la determinación de la superestructura por la base. Lo cual no significa que éstas sean las únicas ideas existentes. Quien dice sociedad de clases dice sociedad preñada de contradicciones, las que se reflejan en todos los órdenes, incluido el de la cultura. Por eso la cultura de una sociedad de clases es una unidad contradictoria, en la que se reflejan las ideas de la clase dominante, al mismo tiempo que aquellas otras opuestas, que indican el nivel alcanzado por la lucha de las demás clases.

Ver tesis completa

LA SITUACION DEL ESCRITOR EN GUATEMALA

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