Posteado por: diariodelgallo | septiembre 7, 2008

EL PREMIO NACIONAL DE LITERATURA GUATEMALTECA 2008

 

Arturo Arias y Carmen Matute encabezan la lista de candidatos al próximo Premio Nacional de Literatura, que llega en 2008 a su XX aniversario. Los siete miembros del Consejo asesor de letras lo elegirán este mes, pese a la magra respuesta de las instituciones académicas convocadas a proponer candidatos. No son pocos los que en el medio literario abogan por reformar el mayor reconocimiento que el Estado confiere a un escritor.   

     

  Eddy Roma, Siglo 21 | eroma@sigloxxi.com   

     

  El año pasado, Mario Roberto Morales se enteró a través de un correo electrónico, en Guadalajara, España, que le habían concedido el Premio Nacional de Literatura 2007. Había sido postulado como candidato al premio en ocasiones anteriores por las universidades Ra-fael Landívar y San Carlos de Guatemala, pero desconocía que lo hubieran tomado en cuenta de nuevo.

Conocedor de la frecuencia anual con que lo entregan, sabía que tarde o temprano lo recibiría. Desde aquella ciudad cercana a Madrid contó las buenas nuevas a sus hijas y a sus amigos. “Curiosamente –recuerda– todos me decían lo mismo: ‘Te lo mere-cías’”. Morales, quien contribuyó a la renovación de la narrativa guatemalteca con novelas como Los demonios salvajes (1978) y El ángel de la retaguardia (1996), vivió en el exilio debido a su militancia política izquierdista, y ha forjado una carrera como académico y conferencista, fomentando el debate nacional en torno a la identidad guatemalteca.

En breve, otro hombre o mujer de letras correrá la misma suerte que Morales: será distinguida con el mayor reconocimiento que el Es-tado otorga a un escritor. De las ocho instituciones que fueron invitadas a proponer candidatos para el premio de este año han surgido dos nombres: la poeta Carmen Matute y el novelista Arturo Arias. La convocatoria cerró a principios de julio.

El ganador del premio, que este año llega a sus dos décadas, será anunciado “a más tardar en octubre”. La decisión está en ma-nos de siete expertos en literatura.

 

La comunidad del premio

Cada año, los escritores integrantes del Consejo Asesor para las Letras acuden a una oficina situada en el tercer nivel del Pala-cio Nacional de la Cultura. Con algún misterio y protocolo, como si los convocaran a nombrar al sucesor del Papa, se reúnen con el objetivo de elegir al escritor que recibirá el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias. Les entregan las hojas de vida de los autores propuestos para el premio, y, tras examinarlos, comienza el debate.

El Consejo está integrado por la poeta Ana María Rodas, directora del Diario de Centro América y premio nacional de Literatura 2000; José Luis Perdomo Orellana, escritor y premio nacional de Periodismo 2001; Carlos René García Escobar, novelista y presidente del PEN (Poetas, Ensayistas y Novelistas) Club Guatemala; y la narradora y periodista Jessica Masaya. La plaza que dejó vacante el año pasado el poeta y catedrático universitario Enán Moreno será ocupada por la poeta y columnista de prensa Carolina Escobar Sarti. Al cierre de esta edición, Escobar esperaba ser confirmada en el puesto.

Francisco Morales Santos, director de la Editorial Cultura y premio nacional de Literatura 1998, y el músico William Orbaugh, director de las Artes (actual nombre de la antigua Dirección General de Cultura y Bellas Artes del Ministerio de Cultura y Depor-tes), emiten los votos restantes.

 

Convocatoria sin eco

“La convocatoria a presentar candidatos al premio se hizo en junio”, declara Orbaugh, “con la meta de que al 30 de dicho mes se cerra-ra la recepción. Se extendió a todas aquellas universidades que tienen una unidad de letras y a los centros de estudios literarios”. Las invitaciones, fechadas el 26 de mayo, fueron enviadas desde las oficinas de Editorial Cultura y recibidas por sus destinatarios entre el 2 y 5 de junio. Sin embargo, sólo 2 de las 8 instituciones convocadas presentaron a su candidato.

Carmen Matute, poeta y narradora, fue propuesta por la URL. “Ella escribe desde su posición como mujer que defiende su situa-ción frente a los estereotipos que la aquejan tradicionalmente”, dice Ernesto Loukota, director del Departamento de Letras y Filo-sofía de esa universidad.

Arturo Arias, novelista y crítico literario, es el candidato propuesto por el Instituto de Estudios de la Literatura Nacional de la Usac. Su directora, Gladys Tobar, justifica su elección: “Arias pertenece a la tríada de novelistas (junto a Marco Antonio Flores y Mario Roberto Morales) que renovó la literatura guatemalteca a finales de los años 70 al abandonar la temática rural y sustituirla por el tema urbano, sobre todo en Después de las bombas (1979)”.

El resto de instituciones se excusa por no haber respondido a la convocatoria.

Milton Torres, director del Departamento de Letras de la Usac, aduce la pérdida de la invitación a la conmoción ocasionada por el asesinato del decano de la facultad, Mario Alfredo Calderón Herrera, cometido el pasado 15 de julio.

La invitación al Departamento de Letras de la Universidad del Valle fue remitida a su ex directora, Ligia de Pineda, y no a la actual, Vio-leta García de Áscoli. Por ello no fue recibida.

Francisco Ortiz, director de planificación lingüística de la Academia de Lenguas Mayas, indica que no recibieron la invitación. Adonde sí llegó, pero tarde, fue al Departamento de Educación de la Universidad Francisco Marroquín. “Recibimos la invitación y me encontré con que todos los escritores que yo había pensado que podrían merecerlo ya lo tienen, pues nos mandaron la lista. Pero no contamos con tiempo para poder presentar un candidato”, dice su directora, Siang de Seidner. De haber llegado en un plazo justo, puntualiza, hubiera propuesto a Oswaldo Salazar, novelista y filósofo, catedrático de ese centro de estudios.

La Academia Guatemalteca de la Lengua también recibió la convocatoria, pero tampoco presentó a su candidato. “Yo me respon-sabilizo por no haber presentado la propuesta a tiempo”, responde su director, Rigoberto Juárez-Paz. “De haberlo hecho, nos hubiéramos inclinado por Francisco Albizurez Palma y Gustavo Adolfo Wyld”.

“No contamos con una carrera de Letras, y por eso no presentamos un candidato al premio”, indica Héctor Méndez, decano de la Fa-cultad de Humanidades de la Universidad Mariano Gálvez.

Es posible que, como en ocasiones anteriores, los miembros del Consejo se vean obligados a proponer candidatos, ante la pobre respuesta a la convocatoria. Entre quienes podrían ser propuestos están los poetas Enrique Noriega, Luis Eduardo Rivera y Mario René Matute. También podrían surgir las candidaturas de escritores propuestos en años anteriores, como Víctor Montejo, Santos García Domingo y Gaspar Pedro González (por la Academia de Lenguas Mayas); el narrador Víctor Muñoz (por el PEN Club), o el poeta y editor Carlos López (por Magna Terra Editores).

 

El libro del Consejo

Las actas donde consta la decisión tomada por el Consejo se asientan en un libro que reúne la historia de los varios premios concedi-dos por el Ministerio de Cultura y Deportes de 1998 a 2007. Las deliberaciones, los razonamientos y los roces que suceden durante las reuniones se sintetizan en un cortés resumen en el cual se declaran los motivos que terminaron por inclinar el premio a favor de deter-minado escritor. Al igual que el boxeo, al ganador lo aclaman por decisión unánime o voto dividido.

Es Morales Santos quien conduce las sesiones, según las actas. Inician con la lectura de la convocatoria. Como ya es tradición, hace constar que hubo necesidad de establecer una prórroga en el plazo para reunir más candidaturas. A continuación, en el or-den en que fueron recibidos, da a conocer los nombres de los autores postulados. El Consejo atiende en silencio la mención de cada escritor. Evalúa, de acuerdo con sus conocimientos, el mérito, la calidad y la influencia de la obra que premiarán. Si lo estima necesario, cualquiera de los integrantes del Consejo puede proponer a otros escritores. Una vez citados todos los candidatos co-mienza el debate.

“Lo usual”, cuenta Jessica Masaya, “es que se decida en dos reuniones. En la primera se conocen las propuestas y se discuten los méritos de los aspirantes. Luego cada quien revisa lo que considera necesario. Así en la próxima reunión, ya sabemos por quien vo-tar”.

Los integrantes del Consejo, que trabajan ad honórem, deben también escoger qué obras literarias se publicarán en la Editorial Cultura.

 

El premio insuficiente

“Un futbolista gana mil veces más, por un gol que mete, que un ser humano por muchas obras escritas en toda la vida”, apunta Mar-garita Carrera, ganadora del Premio en 1996. También a Mario Roberto Morales le pareció “ridícula la suma de $6 mil” en que con-siste el Premio.

Desde su institución el Premio no ha sido pródigo en términos monetarios. Luis Alfredo Arango, el primer galardonado, recibió en 1988 un diploma, una medalla y las mil copias de su poemario El volador impresas por Editorial Cultura. El primer pago se realizó en 1989, cuando le entregaron Q5 mil al dramaturgo Carlos Solórzano. Luego pasó a Q10 mil, más tarde a Q30 mil, hasta llegar a los Q50 mil que se entregan actualmente.

“Este año intentamos aumentarlo a Q100 mil”, informa William Orbaugh, “pero nos hicieron un recorte presupuestal, con lo cual nos mu-tilaron muchos proyectos, en cuenta, todo lo que se tenía guardado para incremento a premios”.

También hay quienes proponen otorgar una pensión a los premiados. Entre ellos se encuentran Raúl Figueroa Sarti, presidente de la Gremial de Editores –que además se inclina por un premio bianual– y Mario Roberto Morales.

“Esa pensión –dice Morales– debería servir para que el escritor consagre todo su tiempo a la literatura. Además, debería haber un criterio, no temporal, sino de calidad para ir dando ese premio. Cualquier persona publica ahora un libro y puede considerar-se escritor”.

“La pensión puede instituirse reformando la ley que permite a los presidentes de la República otorgar pensiones vitalicias”, se-ñala Max Araujo. La ley fue creada en 1970 y modificada en 1988, y sólo permite entregar hasta Q1 mil. Debe modificarse para permitir que se otorgue una cantidad de acuerdo con la época que se está viviendo, para que el beneficiado tenga una pensión decorosa”.

 

¿Sin candidatos?

“Pienso que ya no hay a quién darle el premio”, dice Jessica Masaya. Y su opinión es compartida por otros en el medio literario, quienes abogan por una reforma al mecanismo mediante el cual se otorga el Premio. “Creo que hay excelentes escritores en la actualidad, pero son muy jóvenes para ser premiados por toda una carrera. Se nos acabaron. Mejor debería motivarse y promo-verse la producción para tener de dónde escoger en unos años”, estima.

Masaya considera, además, que el Premio debería otorgarse cada cuatro años, con un dote de Q500 mil. “Y entretanto podría pre-miarse con Q50 mil a escritores destacados”. Asimismo, agrega que deberían darse algunos premios póstumos. “Hay quienes real-mente lo merecen, como Luis de Lión, Otto René Castillo, Mario Payeras o el mismo Luis Cardoza y Aragón”. El Premio tampoco re-conoció a tiempo la obra de los poetas Carlos Illescas, Angelina Acuña, José Luis Villatoro y Antonio Brañas, el pintor y escritor Mar-co Augusto Quiroa, el periodista y escritor Alfonso Enrique Barrientos, y el novelista Franz Galich.

En cualquier caso, una reforma al premio parece no ser tarea fácil. Carlos René García Escobar explica que todo intento de cambio implica modificar el acuerdo ministerial. “Y eso incluye procesos burocráticos larguísimos”, advierte.

 

 

20 AÑOS NO ES NADA: MOMENTOS EN LA HISTORIA DEL PREMIO

Paciente espera

Luis Alfredo Arango, el primer galardonado, en 1988, esperó 9 años para recibir la cantidad en efectivo fijada entonces por el premio: Q30 mil. Esto gracias a una gestión realizada por Juan Fernando Cifuentes, ex director de Arte y Cultura.

 

Los criticados

El novelista Dante Liano tenía 43 años al obtener el Premio Nacional de Literatura en 1991. La decisión causó críticas de quie-nes lo consi-deraban demasiado joven para recibirlo. En 2005 se dijo que Carlos Navarrete no lo merecía porque tiene publi-cada sólo una novela (Los arrieros del agua) y su labor se desa-rrolla en la investigación antropológica.

 

Quien declinó

El poeta Humberto Ak’abal rechazó el premio en 2003 al cuestionar el racismo que, en su opinión, emana de El problema social del indio, la tesis de graduación de abogado de Miguel Ángel Asturias. “Con esa tesis, Asturias ofendió a los pueblos indígenas de Guatemala y yo soy parte de esos pueblos”, dijo. “Por lo tanto, no me siento honrado en recibir un premio con el nombre del Premio Nobel, aunque tenga muchos méritos. De alguna manera esa tesis fue hiriente”.

 

Más allá del Premio

Con los Q10 mil que recibió en 1992 gracias al Premio, Mario Monteforte Toledo decidió instituir un fondo para premiar un con-curso de primera novela. Hoy es el Premio Centroamericano de novela, o cuento, según la convocatoria, que lleva su nombre. El primer ganador en novela fue Raúl de la Horra (1995) y en cuento, Luis Alfredo Cordón (2008). El Mario Monteforte concede Q50 mil, la misma cantidad otorgada por el Premio Nacional de Literatura.

 

La imaginación no hispanoablante

Rodrigo Rey Rosa donó los Q50 mil que recibió en 2004 para establecer un galardón destinado a la obra literaria escrita en xinka, garífuna y los 21 idiomas indígenas del país. “El Estado guatemalteco, dijo, no ha dado hasta ahora un premio semejante y me parece que todos ganaríamos si algún día podemos conocer los frutos de la imaginación literaria de nuestros compatriotas no hispanohablantes”. El premio B’atz’ se coordinó con el Aporte para la Descentralización Cultural (Adesca) y se entregó en agosto del año pasado. El k’iché Leoncio Pablo García Talé y el kaqchiquel Miguel Ángel Oxlaj Cúmez compartieron el primer lugar.

 

Pudor ideológico

Marco Antonio Flores, premiado en 2006, pidió que la entrega del reconocimiento no se efectuara, como establece el protocolo, en el Palacio Nacional de la Cultura, sino en la Embajada de México. “Yo no compartía ningún criterio político e ideológico con el gobierno que ejercía el poder en ese momento (el de Óscar Berger), que era de extrema derecha y aliado de Estados Unidos. Por tanto, pedí que fuera en la Embajada del país que me acogió en mi primer exilio y donde aún vivo la mayor parte del tiempo, y que no asistiera ningún funcionario de Gobierno”, dice.

 

 

GÉNESIS DEL PREMIO

Hace 20 años Tasso Hadjidoudou propuso que se entregara un reconocimiento a un escritor oriundo de Totonicapán, ciudad donde se celebraría un encuentro de escritores capitalinos y departamentales. Fue entonces cuando Max Araujo planteó que se creara el Premio Nacional de Literatura, y que se le conce-diera a Luis Alfredo Arango, autor totonicapaneco. El premio se oficializó en el acu-erdo ministerial 57-88, emitido por el Ministerio de Cultura y Deportes el 6 de diciembre de 1988.

 

 

LAS OBRAS DE LOS PREMIADOS

El acuerdo ministerial que dio origen al premio, hace 20 años, establece que debe publicarse un libro del autor galardonado. Tal disposición se ha cumplido con regularidad desde 2001. Estas son las obras publicadas de los Premios Nacionales de Literatu-ra: El volador, de Luis Alfredo Arango (poemas, 1989); Antología personal de poesía, Antología personal de ensayo, de Margari-ta Carrera (1997); Café express, de Isabel de los Ángeles Ruano (poemas, 2001); Geranios encendidos, de Julio Fausto Aguile-ra (antología poética, 2002); Cárcel de árboles, de Rodrigo Rey Rosa (novela, 2004); Los arrieros del agua, de Carlos Navarrete (novela, 2005); Teatro escogido, de Marco Antonio Flores (2006), y Señores bajo los árboles, de Mario Roberto Morales (nove-la, 2007).

 

 

20 ESCRITORES GALARDONADOS

Encuentre la lista completa de los escritores a quienes se ha otorgado el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias en http://www.literaturaguatemalteca.org

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Responses

  1. Qué buen trabajo de reseña, al describir los 20 años del Premio Nacional de Literatura “Miguel Ángel Asturias”.

    Al principiar a leer el artículo, resulta “sospechoso” que sólo se cuente con dos candidatos en el 2008; pero se entiende la razón al apreciar las “excusas” de las instituciones invitadas a proponerlos: porque se perdió la carta, porque cambió el titular a quien iba dirigida, por… para qué seguir.

    Da grima apreciar que no hay mayor número de candidatos, habida cuenta que, según Jessica Masaya: “… hay excelentes escritores en la actualidad, pero son muy jóvenes para ser premiados por toda una carrera. Se nos acabaron. Mejor debería motivarse y promo-verse la producción para tener de dónde escoger en unos años”.

    Cabe una pregunta para las editoriales: ¿están de acuerdo en que se acabaron los escritores guatemaltecos? Conviene revisar las políticas de publicación, pues los rechazos para la edición de obras nuevas pasan por lo ridículo: son novelas muy grandes y en Guatemala nadie lee; el autor debe sufragar hasta el 80% de los costos; el autor paga y la editorial pone el sello; los libros son entregados a consignación a las librerías y si no se venden el autor carga con los costos; etc.

    Puede afirmarse que sí hay editores nóveles, que aunque no están en posibilidades -aún- de alcanzar el Premio Nóbel, por lo menos si la tendrían en cuanto al Premio Nacional, si se les apoyara y editara.

    Pero, como dijo nuestro Nóbel de Literatura: así es la vida en el trópico (El Señor Presidente).

  2. jose luis perdomo orellana es una buena persona y el mejor de los padres que uno puede tener,por este medio quiciera poder volverme a rencontrarme con el,lo quiero mucho y extraño todos sus logros me dan fortaleza para seguir adelante y poder algun dia volverlo a estrechar entre mis brasos y contarle todos mis logros en estos 9 años sin vernos ni tener niticias de el,sime pueden dar informacion sobrer mi padre,quiciera saber donde localizarlo por telefono,direccion donde vive actualmente y trabaja para poderme comunicar con el lo estraño mucho,porfavor es una suplica de una hija,en mi lugar que arian

  3. perdomoorellana@yahoo.com

  4. estefania jose luis perdomo trabaja en la universidad de san carlos de guatemala, en la editorial. espero que te sirva


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